- SERGIO SAIZ Nueva York
Kevin Warsh se estrena al frente de la Fed desafiando a Donald Trump y defiende la independencia del banco central posponiendo las rebajas de tipos hasta que remitan las presiones inflacionistas. La mayoría de gobernadores ya se plantea la posibilidad de subir tipos después del verano.
Cuarta pausa en lo que va de año y la primera bajo el nuevo mandato de Kevin Warsh. La Reserva Federal mantuvo este miércoles sin cambios los tipos de interés en el rango comprendido entre el 3,5% y el 3,75%, mandando un mensaje de cautela y de independencia bajo el nuevo liderazgo.
La decisión era ampliamente esperada por Wall Street, pero el mercado estaba a la espera de la confirmación, así como de cualquier pista que pueda dar Warsh sobre su hoja de ruta en el nuevo escenario macroeconómico. Y el escenario que prevé la Fed ha empeorado considerablemente, según se desprende de sus propias previsiones. La mayoría de gobernadores se inclina por al menos una subida de tipos después del verano.
Warsh ha aterrizado en la Fed en un momento especialmente complejo. La economía estadounidense sigue creciendo a un ritmo razonable, el mercado laboral continúa mostrando fortaleza y la tasa de paro se mantiene estable en torno al 4,3%, un nivel históricamente bajo.
Sin embargo, la inflación continúa claramente por encima del objetivo del 2% y se ha convertido de nuevo en la principal preocupación del banco central estadounidense. En mayo, el IPC subió hasta el 4,2%, un salto de cuatro décimas respecto al registro anterior y el mayor nivel de los últimos tres años debido al conflicto entre EEUU e Irán.
Precisamente, eso es lo que ha obligado a los gobernadores de la Fed a adoptar una posición más prudente en los últimos meses. Aunque las recientes señales de distensión han provocado una caída del crudo desde los máximos alcanzados durante la guerra, la Fed considera que el impacto de esos movimientos sobre los precios al consumo tardará todavía varios meses en reflejarse plenamente en la economía.
Así, Warsh se ha visto obligado a corregir su propia hoja de ruta, aun a riesgo de enfurecer al presidente de EEUU, Donald Trump, que lo eligió como sucesor de Jerome Powell precisamente por sus ideas a favor de suavizar la política monetaria.
Entre los 18 miembros de la Fed que han dado su opinión para elaborar las previsiones del banco central, solo hay uno que se inclina por pensar que este año habrá margen todavía para una rebaja. El resto está convencido de que en el mejor de los casos, se mantendrán sin cambios, aunque nueve de ellos consideran que será necesario ir más lejos y subirlos al menos en un cuarto de punto antes de que termine 2026.
Una diferencia que ya se aprecia en la nueva era de Warsh es la menor información que se da al público. Su primer comunicado, en el que se anuncia esta pausa, es mucho más corto que los que acostumbraba su predecesor, que entre otras cosas incluía si la decisión se tomaba por unanimidad y el sentido de la votación de cada miembro del comité.
En esta ocasión, esa información se ha sustituido por una fórmula muy ambigua en la que se informa de que todos los miembros han votado a favor de la redacción final del breve comunicado oficial. Sin embargo, se desconoce qué piensa cada gobernador y cuál ha sido su voto sobre la decisión final, que se adopta por mayoría, pero no se sabe si por unanimidad.
A falta de los detalles habituales que solía dar la Fed, los analistas consideran que el mensaje dominante en el seno del comité sigue siendo el de "esperar y ver" que tan popular hizo a Powell. Las previsiones actualizadas apuntan a que la inflación permanecerá por encima del objetivo durante buena parte del próximo año, mientras que el crecimiento económico y el empleo continúan resistiendo mejor de lo esperado.
En ese escenario, muchas firmas han retrasado sus previsiones de bajadas de tipos y algunas incluso contemplan la posibilidad de que el próximo movimiento de la Fed sea un aumento, no un recorte, tal y como ya se desprende de las estimaciones que maneja el banco central. "Si el mercado laboral no sufre otro susto importante durante el verano, parece cada vez más probable un par de subidas preventivas de tipos a finales de este año", según Stephen Brown, de Capital Economics.
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