- MARÍA TAPIA @mariatapiah
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Aunque su primer diseño fue un bolso, Steve Mono se ha centrado en la creación de calzado honesto, hecho a mano. Su apuesta es recuperar el valor del oficio, y su inspiración es el viaje ciudad-pueblo, pueblo-ciudad.
Estudió tres años Ciencias Políticas y Sociología, pero la vida le llevó por otro lado. A Gonzalo Fonseca (Bilbao, 1972) le llamó más el Diseño gráfico, a lo que se ha dedicado toda la vida. "Estudié en una escuela de diseño de moda, y cuando empecé a desarrollar la carrera como grafista siempre fue para empresas de esta industria y marcas, haciendo desde el branding o los catálogos hasta estampados", nos cuenta el fundador de la firma de marroquinería Steve Mono en su pequeño taller en el centro de Madrid.
En sus inicios colaboró con Miriam Ocariz y con otras firmas, sobre todo del País Vasco. "En los años 90 había muchas empresas vascas dedicadas a la moda. Empecé a viajar a las ferias, porque también montábamos los stands. Mi mente está muy enfocada a lo visual, a la estética. Cuando dibujo algo o cuando planteo una idea, me estoy imaginando ya cómo voy a exponerlo o incluso cómo voy a venderlo", explica.
Estar en contacto con muchas empresas pequeñas que empezaban a viajar a París fue lo que le dio pie a imaginar su futuro. "Había ferias súper chiquitinas llevadas por gente maravillosa y también una serie de marcas españolas que empezaban a ir allí. Descubrí que para tener una marca propia no hacía falta tanto, que al final es más una idea, un concepto, una historia...", asevera. De modo que empezó a pensar en la posibilidad de crear algo propio mientras seguía trabajando como tomografista y en la organización de desfiles, eventos, shootings. "He hecho de todo. Porque en Bilbao, con la apertura del Guggenheim, hubo una revolución absoluta y había cabida para hacer muchas cosas", apunta.
Estos tres modelos de calzado son los más vendidos de Steve Mono.Ale MegaleFue en 2007 cuando tomó la decisión de crear algo propio. "Steve Mono es un proyecto personal. La gráfica es muy importante, tanto en la web, como en Instagram o en la imagen de la marca. Yo tenía muy claro que quería hacer una marca española 100% made in Spain, pero con una visión muy internacional. Y sabía que el mercado estaba fuera y que se podía vender fuera", defiende. Una certeza conseguida gracias a sus viajes a países como Japón, Corea o Estados Unidos: "Les encanta las cosas auténticas. Ahora se habla mucho de autenticidad, de artesanía, pero hace 18 años en muchos sitios me miraban como las vacas al tren", continúa.
Hecho a mano
Aunque la producción de Steve Mono se centra principalmente en el calzado, su primer artículo fue un bolso masculino creado como una clara apuesta por el trabajo artesanal. "La primera colección estaba formada por cuatro bolsos de piel. Estaban hechos de la manera más intuitiva del mundo en un taller de Bilbao de unos amigos que hacían cinturones. Les propuse hacer unos bolsos sin tener ni idea. Esa especie de inocencia te hace ser muy atrevido. Y eso es muy chulo". Sin duda, la falta de medios agudiza el ingenio. "Hay soluciones a nivel de diseño industrial, de arquitectura, de hace muchísimos años que son maravillosas. La gente tenía que pensar mucho para lograr dar con ellas", dice.
Afirma ser muy cerebral y conceptual. "Cuando estoy trabajando siempre hay un punto de partida, una idea muy concreta y, a partir de ahí, se empieza a desarrollar. Me encanta hacer moodboards de la colección, de la marca, con imágenes que nos inspiran a todos los niveles, da igual que sea cine, música...", defiende. Fue hace siete años cuando tuvo un punto de inflexión: "De repente, me convertí en zapatero", sonríe. Ilustrador, diseñador, zapatero... ¿Cómo se definiría entonces? "Me apasionan los oficios, es una palabra que me encanta. Me gusta trabajar con gente que sabe hacer las cosas, yo creo que al final mi labor ha sido indagar mucho, investigar en oficios y en productos que quizás incluso en parte ya existían y tratar de actualizarlos, de darles valor", argumenta.
Los diseños de sus zapatos siempre surgen de un dibujo que evoluciona.Ale MegaleAsí es precisamente el calzado de Steve Mono. Su colección de zapatos viaja al pasado para revisitar los patrones que ya existían y que necesitaban recuperar ese valor. Gonzalo descubrió en Cáceres un taller donde hacían sandalias. Al frente se encontraba la quinta generación de una familia, y les propuso entonces desarrollar un proyecto a partir del calzado que ellos hacían, por supuesto, respetando su forma de hacer. Fonseca investigó la técnica y a partir de ahí se hicieron los cambios oportunos. Estudió las pieles, el diseño, los acabados, los hilos, las texturas... El origen de todo fue el modelo 1001, una sandalia tipo pescador cuyo diseño ahora triunfa. "El gran logro de este proyecto ha sido que esta empresa estaba a punto de morir. Sólo trabajaban una persona y su pareja. Y, hoy, después de siete años, son 10 en el taller", cuenta satisfecho.
En su estudio de Madrid Gonzalo lleva a cabo el prototipo, el diseño, los cartonajes... Vive con orgullo haber rescatado un oficio que se iba a morir. ¿Cómo logra comunicar todo ese valor añadido que tienen sus zapatos? "Hablar de quinta generación ya es un valor absoluto. y hablar de tradición también lo es", apunta. Él ama lo clásico, lo antiguo, pero aporta su visión contemporánea. Su marca está muy unida a su visión de España a nivel cultural. "Soy un apasionado del cine, la fotografía, el arte... Me encantan todas las corrientes artísticas del siglo XX, todo el movimiento abstracto español contemporáneo. Viene mucho de ahí. Hay una mezcla entre lo contemporáneo, el arte moderno, pero a la vez la tradición. Es una mezcla de lo que soy yo también", señala.
Un viaje en el tiempo
Cuando Gonzalo viaja siempre se preocupa por la artesanía y el oficio típico de la zona. De hecho, cuando él habla de su marca, habla de un viaje. "Es un viaje pueblo-ciudad, ciudad-pueblo. Porque soy un apasionado de la vida rural", cuenta. No en vano, es pionero de algo que ahora está tan en auge como la vuelta al origen, a la tierra. Defiende el concepto del zapato pobre, y lo explica así: "Una bolsa de loneta buenísima y súper honesta me parece a veces mucho más cool que un bolso de piel de una marcaza. Y me ocurre igual con los zapatos, No me gusta uno demasiado encorsetado, prefiero el zapato honesto que envejezca de manera natural".
La suela de algunos modelos es de neumático reciclado.Ale MegaleSteve Mono está más vinculada al diseño industrial y la arquitectura que a la moda. "Tiene mucho más que ver con lo que soy, me tocó ser multidisciplinar. Y porque también las modas son pasajeras, esto es más artesanía, algo más atemporal". Por eso cuenta con una colección fija, a la que se añade un modelo por temporada. "Producimos todo el año. En invierno se venden sandalias casi igual que en verano".
En Asia arrasa, donde sus principales mercados son Japón, Corea, Taiwán y China. "Les cautiva el tema de la artesanía, el made in Spain les encanta y le dan valor. Con Asia ocurre una cosa, sobre todo con Japón, no son compradores impulsivos, son súper fieles. Y Reino Unido también es un mercado buenísimo para nosotros, junto a Suiza y Francia. Europa en general lo es porque hay una especie de gusto por la piel. Nosotros usamos pieles de curtición vegetal, sin cromo, sin tintes ni nada, que es como se hacía antiguamente", continúa.
Proceden de Italia, de la zona de Toscana y, de su colección de zapatos (en torno a 200 euros), destaca un top three: una sandalia tipo cangrejera, su versión con cordones y una Mary Jane, que van cambiando en función de los materiales utilizados: charol, ante, cuero, caucho o neumático reciclado para la suela... Un apunte: no tiene stock, todo se produce bajo pedido y está listo en 15 días. La breve espera merece la pena.
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