La sordidez que describe la Fiscalía de Cáceres sobre los episodios que sitúa en el Gran Circo África entre 2020 y 2024 es extrema. El relato que hace del día a día de dos niños y sus padres, trabajadores del circo, por parte de los propietarios la lleva a identificar delitos esclavitud, de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y pornografía. Las víctimas, especifica, eran tanto los menores como sus padres.
En su escrito de calificación, el fiscal recoge todo tipo de humillaciones, palizas y agresiones sexuales a los niños. Esta «acción continuada de maltrato» y de «esclavitud» le ha llevado a solicitar 182 años de cárcel para dos de los hijos del dueño del circo. Ambos están en prisión.
A finales de 2019, la situación económica y vital de Manuel era crítica. Publicó un anuncio en una conocida plataforma pidiendo trabajo. Estaba en una circunstancia de «extrema necesidad», advierte. Vivían en una nave sin agua y sin luz junto a los niños. El propietario del Gran Circo África respondió a su solicitud y ofreció al matrimonio trabajo a cambio de darle manutención y alojamiento en una caravana que, como la nave en la que residían, carecía de luz y agua.
El 31 de diciembre de 2019, la familia llegó al circo que, en ese momento, estaba instalado en Talavera de la Reina (Toledo). El Ministerio Público es tajante: el acusado «se aprovechó de la grave situación de necesidad de la familia. Desde entonces, prosigue, el hombre y la mujer comenzaron a sufrir «todo tipo de agresiones». «Puñetazos, golpes en la cabeza, patadas en el estómago, empujones o tirarles al suelo y atentados contra su integridad física y moral». Una vez, incluso les obligaron a ducharse en el exterior delante de sus hijos mientras «les insultaban».
También destaca el fiscal el día en el que el hijo del propietario del circo utilizó «un dispositivo táser» para «aplicar una descarga» a la mujer en la pierna.
«Esta acción continuada de maltrato por parte de los acusados también la hicieron extensiva a los hijos de esta familia trabajadora del circo, agrediéndoles de forma continuada, poniéndoles trapos en la boca y echándoles agua, en fin, atentando gravemente contra su integridad moral».
La Fiscalía rescata el capítulo más duro para los menores. Sucedió el 21 de septiembre de 2024 cuando, «en un lugar no determinado», uno de los acusados obligó a los dos hermanos a «masturbarse individualmente y después entre ambos so pena de ser castigados». Y añade: «Los menores, ante el temor de a las consecuencias de su negativa, accedieron (...) esta acción fue grabada por otro de los acusados en su móvil».
Días más tarde, otro de los acusados obligó a uno de los niños a «darse un beso» con otro menor de su familia que en ese momento tenía 11 años. También lo grabó.
Los padres de los niños escaparon, cada uno por su cuenta y en momentos distintos, hasta en dos ocasiones para poner una denuncia. El Ministerio Público abunda en cómo se produjeron las fugas y destaca que los niños «tuvieron que quedarse solos» en el circo. «En una ocasión, (la mujer) ante lo inaguantable de la situación se escapó del circo, volviendo posteriormente para estar con sus hijos, siendo agredida por uno de los acusados a consecuencia de haberse ido».
Unos días más tarde, volvió a irse. «Consiguió marcharse de nuevo para presentar la denuncia, teniendo que abandonar a sus hijos». Y dos semanas después, su marido también se fue. «Para hacerlo, al igual que su mujer, tuvo que abandonar a sus hijos. Consiguió poner la denuncia». Fue entonces cuando agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta el circo, donde aún estaban los menores y detuvieron a los acusados. Dos de ellos ingresaron en prisión tras prestar declaración ante el magistrado que instruyó el caso.
Los delitos que plasma la Fiscalía en su escrito dan cuenta de la gravedad de lo que, según el Ministerio Público, sucedía allí. Delitos de trata de personas con fines de explotación laboral y servidumbre, trata de personas con fines de agresión sexual o elaboración de pornografía.