De los aeropuertos de Palma y Alicante a plataformas de gas, centrales energéticas y corredores marítimos vigilados por la Armada: el mapa de las incursiones con drones que inquieta a los servicios de inteligencia europeos. E.E.
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El pasado viernes, un dron ruso impactó en Rumanía. Mientras, España acumula alertas por vuelos no identificados sobre instalaciones estratégicas.
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Ferran Barber Publicada 1 junio 2026 01:11hUn dron ruso Geran-2 impactó el pasado viernes contra la parte alta de un bloque de viviendas de diez plantas en Galați, en el sureste de Rumanía, durante una ofensiva nocturna de Moscú contra objetivos ucranianos próximos a la frontera.
El aparato entró en espacio aéreo de un país de la OTAN, fue seguido por radar, provocó un incendio, dejó dos heridos leves y obligó a evacuar a unos 70 vecinos.
El episodio rumano marca el último salto de escala de una amenaza que Europa lleva meses viendo avanzar por debajo del umbral de la guerra abierta.
Drones que cruzan fronteras, sobrevuelan bases, cierran aeropuertos, tantean defensas, fuerzan respuestas militares y convierten la baja cota en un problema político.
España aparece en esa secuencia por una vía menos espectacular, pero inquietante: aeropuertos cerrados, instalaciones energéticas bajo observación y vuelos de ala fija sin firma pública conocida.
Concretamente, dos aeropuertos españoles, Palma y Alicante, fueron obligados a cerrar en octubre de 2025 por la presencia de drones en su espacio de seguridad.
El primero suspendió temporalmente las operaciones el día 19 del citado mes; el segundo cerró durante casi dos horas el día 27 y desvió una decena de vuelos.
Las autoridades españolas nunca llegaron a aclarar públicamente si pudo finalmente determinarse que su autoría respondía a negligencia, imprudencia recreativa, una infracción aeronáutica ordinaria o si llegaron a ser tratados como posibles episodios de guerra híbrida, espionaje o injerencia extranjera.
Incidentes con drones asociados a la guerra híbrida en Europa. E.E.
Sin embargo, ambos casos fueron incorporados por organizaciones europeas a la misma avalancha de avistamientos anómalos de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y no identificados que obligó a cerrar otros aeropuertos en Europa central y Escandinavia.
Por un lado, Eurocontrol —la responsable de coordinar la gestión del tráfico aéreo— trató ambos casos en su informe de octubre de 2025 como una incidencia operacional de la red aérea: múltiples avistamientos de drones, cierres breves de aeropuertos y desvíos de vuelos.
Y por otro, ACLED —el observatorio internacional que monitoriza conflictos— incluyó lo acaecido en Alicante y Palma de Mallorca dentro de un paquete de veinte vuelos no autorizados con drones registrados en siete países de la Unión Europea.
A estos vuelos los que situaba abiertamente en un contexto de intensificación de las provocaciones aéreas rusas, actividades de vigilancia y guerra híbrida.
O negro sobre blanco, ACLED interpretó lo ocurrido en Baleares y el Levante como la proyección hacia España de una forma de presión que ya estaba inquietando a media Europa, en la que la frontera entre espionaje, intimidación, reconocimiento de objetivos y provocación deliberada se vuelve deliberadamente borrosa.
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La oleada de avistamientos "delicados" en la que fueron incluidos Palma y Alicante había arrancado menos de un mes antes en el norte de Europa.
La noche del 22 de septiembre de 2025, el aeropuerto de Copenhague-Kastrup, el más importante de los países nórdicos, suspendió todos sus despegues y aterrizajes durante casi cuatro horas tras la detección de dos o tres drones de gran tamaño en sus inmediaciones.
La paralización obligó a desviar alrededor de 50 vuelos.
Aquella misma noche, el aeropuerto de Oslo también cerró su espacio aéreo durante unas tres horas por otro avistamiento de dron, dejando a miles de pasajeros atrapados en los dos principales nodos aéreos escandinavos.
La policía danesa habló después de un operador "capaz", con medios e intención suficientes para mostrar lo que podía hacer.
El Gobierno de Copenhague fue más lejos: describió lo ocurrido como el ataque más grave registrado hasta entonces contra una infraestructura crítica danesa.
La secuencia no terminó allí. Entre el 24 y el 26 de septiembre, los drones volvieron a aparecer sobre Aalborg, un aeropuerto civil utilizado también para vuelos militares, que tuvo que cerrar durante tres horas.
Billund, el segundo aeropuerto del país, cerró durante una hora.
También se notificaron avistamientos en el entorno de Esbjerg, Sønderborg y Skrydstrup.
Al menos cuatro muertos y casi 100 heridos en un nuevo ataque masivo con misiles y drones rusos contra KievFue en ese punto cuando Dinamarca elevó definitivamente la lectura del fenómeno.
Su ministro de Defensa describió las incursiones nocturnas como "ataques híbridos": acciones que combinan táctica militar, opacidad y presión psicológica sin llegar a cruzar abiertamente el umbral de una agresión convencional.
La reacción aliada confirmó igualmente que no se trataba ya de una mera molestia aeroportuaria.
Francia, Alemania y Suecia enviaron capacidades militares a Dinamarca para reforzar la seguridad de las cumbres europeas convocadas en Copenhague tras la oleada de drones.
El mayor cazabombardero ruso, a tan solo 200 km de España: Moscú entrega a Argelia aviones de combate Su-34MParís desplegó un helicóptero Fennec y un equipo de 35 efectivos especializados en lucha antidron.
Berlín envió alrededor de 40 militares con medios para detectar, identificar y defenderse de aeronaves no tripuladas.
Suecia aportó sistemas Counter-UAS y radares.
Dinamarca prohibió además temporalmente todos los vuelos civiles de drones en su territorio y reforzó la vigilancia militar.
La OTAN anunció nuevas medidas en el Báltico, con plataformas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento y al menos una fragata de defensa aérea.
Una semana después, el problema dio un salto a Alemania.
La noche del 2 al 3 de octubre, varios avistamientos de drones obligaron a suspender operaciones en el aeropuerto de Múnich.
Diecisiete vuelos no pudieron despegar, quince llegadas fueron desviadas y cerca de 3.000 pasajeros quedaron afectados.
La noche siguiente, Múnich volvió a cerrar por nuevas observaciones de drones. Las autoridades no lograron identificar a los operadores ni determinar con claridad el tipo de aparato.
Alemania y Ucrania sellan una alianza industrial para fabricar drones de hasta 1.500 kilómetros de alcanceLa policía desplegó helicópteros y otros medios de búsqueda, pero no localizó a los responsables.
La reacción alemana fue también política.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, anunció que llevaría la defensa contra drones a una reunión con sus homólogos europeos y defendió el desarrollo de nuevas capacidades para detectar y neutralizar aparatos no autorizados.
En Baviera, el jefe del Gobierno regional, Markus Söder, abogó por dotar de competencias a la policía para que pudiera derribar drones no autorizados en situaciones de amenaza y prometió una legislación de emergencia para hacerlo posible.
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Ese era el clima en el que llegaron los citados casos españoles.
Palma, el 19 de octubre, y Alicante, el 27, no aparecen aislados en la cronología: irrumpen después de Copenhague, Oslo, Aalborg, Billund y Múnich, en una secuencia de aeropuertos civiles alterados por drones no identificados que ya había provocado despliegues militares, prohibiciones temporales y debates europeos sobre defensa antidron.
La coincidencia no prueba que los incidentes españoles fueran rusos ni que respondieran a una operación coordinada desde Moscú.
Pero sí explica por qué ACLED los incorporó a la misma lectura continental.
Lo que sabemos sobre los drones utilizados en Europa para la guerra híbrida, a tenor de los avistamientos y las operaciones militares que se han producido en el Viejo Continente. E.E.
Y el observatorio internacional de conflictos no fue el único que situó a España dentro de la oleada europea de drones no identificados bajo sospecha rusa.
Euronews incluyó a España entre los países afectados por avistamientos anómalos, y medios como Monocle o The Sunday Times situaron Palma —y en algunos casos también Fuerteventura— como extensión meridional de una secuencia que ya se estaba leyendo en clave de presión híbrida rusa.
Ese tercer episodio canario que algunos diarios anglosajones introdujeron en la misma cadena de incidentes comenzó el 14 de octubre de 2025, cuando el aeropuerto de Fuerteventura suspendió toda su operativa entre las 7:00 y las 8:10 horas debido a la presencia de un dron a baja altura dentro del espacio restringido del aeródromo.
La Guardia Civil localizó ese mismo día al piloto y el aparato que manejaba: un DJI Flip de 249 gramos. El operador fue propuesto para sanción por una infracción muy grave de la Ley de Seguridad Aérea.
Lo que no ha sido aclarado aún públicamente es qué sucedió cuando cuatro días después, el 18 de octubre, se comunicaron nuevos avistamientos en el entorno del aeropuerto y varios vuelos quedaron en espera desde las 7:40 y la operativa se normalizó hacia las 8:50, tras inhibirse la señal de los aparatos.
RTVC informó además de otro episodio el 22 de octubre, con esperas en vuelos procedentes de Gran Canaria, Tenerife y Sevilla, y añadió que el domingo anterior, día 19, se había producido otro avistamiento en las inmediaciones.
Si de algo están seguras las agencias occidentales de inteligencia es de que las bandadas de drones de origen desconocido que planean sobre Europa no son de origen extraterrestre.
Aunque en los ecosistemas de creyentes en la ufología se haya popularizado el término "drovni" para referirse a esa nueva categoría de vehículos aéreos no identificados.
En España, el concepto recibió un espaldarazo a finales de 2024 y enero de 2025 gracias a Cuarto Milenio y a una serie de programas donde se abordaron los avistamientos de supuestos drones "anómalos" en Estados Unidos, cuyas imágenes se completaron con vídeos enviados por espectadores españoles.
El dron que despega como un helicóptero y vuela como un avión: la nave que va a cambiar el espionajeFrente a los miles de devotos de la ufología que sospechan que los aparatos han cruzado media galaxia para acabar merodeando por El Altet o Can Pastilla con alguna misión confidencial de alcance cósmico, los servicios de inteligencia manejan una explicación mucho más terrícola y mundana sobre su ausencia de firma.
Hablamos de tecnologías muy humanas, de aparatos sin operador visible, vuelos no atribuidos, infraestructuras sensibles bajo observación y estados obligados a reaccionar ante esta nueva variante de la Guerra Fría 2.0 a menudo en clara desventaja tecnológica, algo especialmente notorio en el caso español.
El propio Pedro Sánchez se refirió a este nuevo fenómeno el 22 de abril del pasado año durante la presentación del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa.
"Los enemigos de Europa no usan solo misiles y tanques", dijo entonces el presidente del Gobierno, sino que recurren también "a los drones no tripulados, el sabotaje de las cadenas de suministros y las infraestructuras, la desinformación a través de las redes sociales y los ciberataques".
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Los descritos incidentes en aeropuertos civiles son sólo la parte visible del problema.
Fuentes del aparato de Seguridad Nacional han confirmado a EL ESPAÑOL que la Armada y el Ejército han reunido indicios de otro mapa de injerencias extranjeras con drones que incluye amenazas mucho más notorias desde el punto de vista estratégico.
"En nuestro país se han detectado vuelos rasantes de drones sobre instalaciones energéticas sensibles, especialmente plataformas de petróleo y gas, y de forma más puntual sobre centrales eléctricas y nucleares", asegura un funcionario de Defensa.
Los UAV han sido captados por cámaras de las propias instalaciones energéticas.
La Armada opera con éxito los drones Flexrotor y Alpha 900 desde un H135 empleando el sistema 'HTeaming' de AirbusNo se trata de cuadricópteros recreativos ni de drones comerciales extraviados junto a una pista, sino de dispositivos de ala fija, con cámara incorporada, capaces de realizar vuelos a baja cota sobre objetivos sensibles para evitar los sistemas de detección.
El patrón descrito apunta a misiones de reconocimiento, no de ataque inmediato.
Su utilidad estaría en fotografiar perímetros, accesos, rutinas de vigilancia, ángulos muertos, instalaciones auxiliares y posibles tiempos de reacción ante una intrusión.
Nuevamente, Rusia aparece bajo sospecha por contexto, patrón europeo e interés estratégico, pero no porque su firma se haya acreditado, se hayan recuperado restos, se hayan captado trazas de radiofrecuencia difundidas o se haya conseguido identificar un modelo concreto.
Un ataque ucraniano con drones alcanza un Tribunal Regional que se encuentra a 500 kilómetros de MoscúCuanto se sabe es que son aparatos "grandes, pesados y con cámara de vídeo".
"Y no se puede descartar tampoco que pudieran ser capacidades operativas desplegadas por amigos", precisa el funcionario de Seguridad Nacional.
"Es decir, que en el momento actual, siendo España un punto geográfico estratégico, sea objetivo de evaluación de sus capacidades y de sus infraestructuras por alguno de sus aliados, especialmente considerando la situación geopolítica en que vivimos", añade.
La mayor preocupación interna es que España no estaría anticipando ni interceptando esos vuelos, sino reconstruyéndolos después: secuenciando el recorrido, recabando las imágenes disponibles y tratando de determinar qué infraestructura fue observada, desde dónde y con qué finalidad.
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Claro que España no está sola frente a esta amenaza, aunque si es la que ha gestionado estos incidentes de una forma más opaca.
El 29 de septiembre de 2025, Noruega investigó la presencia de un dron sobre Sleipner, el campo de gas operado por Equinor en el mar del Norte.
La policía activó avisos internos y trabajo de inteligencia, aunque no hubo atribución pública cerrada.
Entre el 31 de octubre y el 3 de noviembre, Bélgica detectó drones sobre Kleine-Brogel, una base aérea especialmente sensible.
El primer Consejo de Ministros de Magyar borra el 'Orbanismo': condena los ataques rusos a Ucrania y promete prensa libreSu ministro de Defensa, Theo Francken, habló de una operación de espionaje y subrayó que aquellos vuelos no parecían accidentales por su forma de operar, duración y objetivos.
La misma Bélgica monitorizó después drones sobre la central nuclear de Doel entre el 4 y el 10 de noviembre.
Engie confirmó los sobrevuelos y el centro de crisis belga siguió el incidente.
El 22 de noviembre, Países Bajos confirmó la presencia de UAV sobre Volkel, una base aérea especialmente sensible por su papel en la arquitectura nuclear de la OTAN.
La Fuerza Aérea neerlandesa llegó a usar armas desde tierra contra los aparatos y el Gobierno compró después un centenar de radares adicionales.
El 'Vampiro' de Kiev rescata a dos ucranianos apresados por Rusia: así es el dron más temido por las fuerzas del KremlinFrancia registró también episodios en instalaciones de máximo valor estratégico. A finales de noviembre y en diciembre de 2025 se investigó la presencia de UAV durante tres noches sobre Creil, base de inteligencia militar.
El 4 de diciembre se abrieron diligencias militares tras detectar vuelos sobre Île Longue, donde se encuentran los submarinos nucleares estratégicos franceses.
Alemania había abierto ya, entre el 25 y el 27 de septiembre, investigaciones por drones sobre infraestructuras críticas y militares en Schleswig-Holstein y Kiel, en clave de posible espionaje o sabotaje.
Y no era la primera vez. El 13 de enero de 2025, la policía alemana había abierto ya una investigación por presunto espionaje ruso después de detectar la presencia de drones sobre varias instalaciones militares bávaras.
Antes incluso, en noviembre de 2024, una secuencia todavía más inquietante había situado el problema sobre suelo británico: pequeños sistemas aéreos no tripulados fueron detectados durante varios días sobre o en las inmediaciones de RAF Lakenheath, RAF Mildenhall, RAF Feltwell y RAF Fairford, cuatro bases utilizadas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Reino Unido.
Alemania y Ucrania sellan una alianza industrial para fabricar drones de hasta 1.500 kilómetros de alcanceLa USAF confirmó que los aparatos variaban en número, tamaño y configuración, y que se mantenía la vigilancia junto a las autoridades británicas, sin identificar públicamente a los operadores.
El episodio británico también tuvo una segunda vida en los programas de misterio y ufología, donde aquellos vuelos sobre bases militares fueron presentados bajo la etiqueta de "drovnis" junto a insinuaciones sobre su origen extraterrestre.
De manera que la alerta española respecto a esta segunda capa de episodios también cobra más peso precisamente por su encaje en una secuencia europea de incursiones no atribuidas sobre infraestructuras energéticas, bases militares, centros de inteligencia e instalaciones nucleares.
España ya había recibido otra señal de ese clima de fricción cuando, el 24 de septiembre de 2025, el avión militar en el que viajaba Margarita Robles hacia Lituania sufrió una perturbación de GPS cerca del enclave ruso de Kaliningrado, durante una misión española vinculada al despliegue aliado en el flanco oriental.
Saab desarrolla el poncho 'Barracuda', capaz de ocultar la huella térmica de los soldados ante los sensores de los dronesNo fue una incursión de UAV ni ocurrió sobre territorio español, pero pertenece al mismo repertorio de presión ambigua: interferencias, guerra electrónica y activos españoles expuestos en el perímetro inmediato de Rusia justo cuando Europa empezaba a encadenar intrusiones aéreas no atribuidas.
En España, la responsabilidad de responder ante la presencia de un dron no autorizado depende del escenario en el que se detecta y del riesgo que genere.
Cuando el incidente afecta al espacio aéreo o a la seguridad operacional, tal y como sucedió en Palma o Alicante, la Guardia Civil dispone de unos equipos de reciente creación llamados PEGASO, acrónimo de Policía Especialista en Gestión Aeronáutica y de Seguridad Operacional.
Estas unidades de la Benemérita identifican aparatos, localizan operadores, investigan intrusiones en espacios aéreos restringidos y tramitan las denuncias por infracciones que, en los casos más graves, pueden alcanzar sanciones de hasta 225.000 euros para particulares y hasta 4,5 millones para operadores profesionales.
Si el incidente rebasa el terreno ordinario de la seguridad operacional, la responsabilidad de investigarlo escala hacia unidades de información, inteligencia, Defensa, CNI, Ejército del Aire, Armada o autoridad judicial, según el objetivo, el lugar y los indicios disponibles.
Agentes del equipo Pegaso, de la Guardia Civil, especializado en el control de drones.
Tras los mandos
En cuanto a la obligada pregunta del origen de esos aparatos hay tres hipótesis operativas.
La primera es terrestre: lanzamiento desde suelo español o desde una zona próxima, con operadores desplazados o apoyos locales.
La segunda es marítima: salida desde un buque de guerra o un barco civil de la flota gris o fantasma situado en aguas internacionales o en corredores de tránsito próximos.
La tercera es mixta: control, retransmisión o apoyo desde una plataforma distinta del punto exacto de lanzamiento.
Un dron ruso con lanzadera sobre la cubierta de un barco.
En el caso de Múnich, la opción terrestre parece más evidente que en un aeropuerto costero o insular.
No hay un corredor marítimo inmediato en el que improvisar una lanzadera naval, sino un gran aeropuerto interior rodeado de carreteras, polígonos, campos, aparcamientos y núcleos urbanos desde los que un operador podría aproximar el aparato, lanzarlo y desaparecer antes de ser localizado.
Ese tipo de operación no exige necesariamente una infraestructura compleja.
Puede ejecutarse con un equipo desplazado en vehículo, un punto de lanzamiento temporal, una ruta preprogramada o control directo desde las inmediaciones, siempre que el dron disponga de autonomía suficiente y el operador conozca los conos de aproximación, los perímetros de seguridad y los puntos donde el simple avistamiento obliga a detener la operativa aeroportuaria.
CSG dispara su cartera de pedidos hasta los 17.000 millones impulsada por el auge del negocio de defensaLa 'flota fantasma'
La hipótesis marítima no nace de la nada.
En Europa ya existe al menos un caso verificado de dron lanzado desde un barco ruso: el 26 de febrero de 2026, Suecia detectó y neutralizó un UAV procedente del Zhigulevsk, una unidad marina de inteligencia electrónica de la Flota Báltica de Putin.
El incidente tuvo lugar en el estrecho de Øresund durante la escala del portaaviones francés Charles de Gaulle en Malmö.
Su precedente intermedio fue el Scanlark.
En septiembre de 2025, tras un lanzamiento de dron ocurrido el 26 de agosto, fuerzas especiales alemanas abordaron en la esclusa de Kiel-Holtenau ese carguero de tripulación rusa, investigado como posible plataforma de reconocimiento.
Es una investigación, no una condena, pero muestra que la hipótesis de buque lanzadera ya ha sido manejada por fiscalías europeas.
Entre el buque militar identificado y el mercante investigado aparece la zona más difícil de fiscalizar: la llamada flota gris o flota fantasma.
Buques rusos bajo sospecha de ser utilizados como lanzadera de drones y operaciones militares europeas contra drones. E.E.
La expresión se usa para describir barcos aparentemente civiles —petroleros, cargueros, mercantes o auxiliares— vinculados directa o indirectamente a intereses rusos, iraníes o venezolanos, pero ocultos tras banderas de conveniencia, sociedades pantalla, cambios de nombre, propietarios opacos o rutas deliberadamente confusas.
Su función original fue esquivar sanciones y seguir moviendo petróleo fuera del control occidental.
Pero varios análisis europeos la han incorporado ya al repertorio de la guerra híbrida: buques que no necesitan exhibir bandera rusa ni comportarse como barcos militares para observar infraestructuras, transportar personal, acercarse a cables submarinos o sabotearlos con las anclas, apoyar operaciones encubiertas o servir como plataforma técnica.
Ese es el matiz central para España. La hipótesis marítima no apunta sólo a fragatas, submarinos o buques de inteligencia rusos, sino también a embarcaciones civiles o grises capaces de operar bajo cobertura comercial en corredores sensibles como Canarias, Alborán, el Estrecho, Baleares o el Levante.
El mayor cazabombardero ruso, a tan solo 200 km de España: Moscú entrega a Argelia aviones de combate Su-34MAunque en España no se ha identificado ninguna plataforma marítima rusa como lanzadera, los corredores marítimos españoles y su entorno inmediato sí registran un tránsito frecuente de buques vinculados a esa flota gris o fantasma.
El COVAM, el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de la Armada, monitoriza semanalmente decenas de buques tomando como referencia las listas europeas de embarcaciones sancionadas.
El 26 de septiembre de 2025, el carguero ruso Lauga quedó aparentemente sin máquina frente a Marbella y derivó durante horas dentro de las 12 millas españolas.
Meses antes, cerca de Borkum, en Alemania, ese mismo buque había aparecido asociado a un episodio en el que varios drones sobrevolaron durante casi tres horas al propio Lauga y al patrullero alemán BP 81 Potsdam.
Así están siendo utilizados barcos militares y buques de la flota fantasma, como lanzadera y centro de operaciones de drones utilizados en la guerra híbrida. E.E.
La inspección posterior en Zeebrugge no halló equipos incriminatorios a bordo. Y ese matiz es esencial.
El Lauga no prueba una lanzadera en España, pero sí ilustra el tipo de buque que obliga a mirar de otra manera el tráfico mercante ruso o vinculado a Rusia cuando se mueve por corredores sensibles.
Y ni siquiera es necesario irse a Alemania.
El 22 de enero de 2026, la Marina francesa interceptó en el mar de Alborán al petrolero Grinch, sospechoso de pertenecer a la flota fantasma rusa, después de que el patrullero británico HMS Dagger lo monitorizara durante su paso por el Estrecho de Gibraltar.
La operación mostró que el eje Gibraltar-Alborán ya se trata como un corredor donde las marinas aliadas están dispuestas a interceptar buques de esa flota en la sombra.
Francia intercepta en aguas del Mediterráneo un petrolero de Rusia sometido a sanciones de la UE por la invasión de UcraniaLos ojos de Moscú
¿Qué sabemos sobre el modo en que se podrían estar operando los drones que han espiado España?
Sin mencionar de forma específica nuestro país, la inteligencia ucraniana y fuentes occidentales han situado en el foco a Moran Security, una empresa rusa de seguridad marítima señalada por embarcar supuestos "guardias" en tanqueros de la flota en la sombra.
Según esas informaciones, la compañía estaría dirigida por perfiles procedentes del aparato de seguridad ruso: su presidente habría sido teniente coronel del FSB y algunos de sus responsables, antiguos mandos de submarinos nucleares.
La Unión Europea fracasa en el intento de nombrar un enviado único para tratar con Putin: "Es una trampa del Kremlin"Los ucranianos sostienen que la empresa busca personal con experiencia militar, especialistas en operaciones especiales o perfiles vinculados al antiguo GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, hoy integrado formalmente en la Dirección Principal del Estado Mayor, pero aún citado habitualmente por sus antiguas siglas.
Otro de los misterios es qué tipo de aparato se podría estar utilizando.
Se ha descartado el uso de cuatricópteros para las grandes operaciones sobre plataformas energéticas y se apunta a plataformas de reconocimiento mucho más sofisticadas con autonomía, estabilidad y capacidad para obtener imágenes útiles.
En el catálogo ruso hay varios sistemas que podrían encajar, aunque en ausencia de imágenes públicas, restos, señal de radiofrecuencia o identificación forense, son meras conjeturas.
El Orlan-10, por ejemplo, encaja con la lógica operacional: ala fija, cámara electroóptica o infrarroja, lanzamiento por catapulta portátil y montaje rápido. Opera con un radio de control de unos 120 kilómetros desde la estación terrestre y puede alcanzar distancias superiores en vuelo autónomo preprogramado.
Rusia, además, ya ha documentado su integración en buques de su Armada, con lanzamiento desde cubierta y recuperación mediante red.
Recuperación con red en la cubierta de un buque militar ruso.
El Supercam S350 o SX350 encaja también con una misión de reconocimiento: ala fija, cámara estabilizada, autonomía suficiente y versiones pensadas para operar desde espacios reducidos o incluso desde cubierta.
Es más ligero, pero compatible con vuelos discretos de observación sobre objetivos concretos.