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Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, en Bruselas, en mayo de 2025. EP La guerra acaba con el idilio político entre Sánchez y Von der LeyenEl presidente del Gobierno y la dirigente europea chocan por el conflicto en Oriente Medio tras seis años de una relación muy cercana
Madrid
Miércoles, 11 de marzo 2026, 09:01
... los partidos de izquierdas durante la Gran Recesión; ella, una conservadora que había llegado a Bruselas tras una brillante carrera en Alemania. Él, un joven presidente del hasta hacía poco vilipendiado Sur; ella, una veterana dirigente que había crecido en su país a la sombra de la austera Angela Merkel. Él, fotogénico y atrevido; ella, una mujer acostumbrada a tomar decisiones en frío. Pero cuando se conocieron, congeniaron, y en sus encuentros comenzaron a intercambiar gestos afectuosos y cruzar miradas cómplices. Vivieron una luna de miel política, pero ahora están en crisis y nadie sabe si podrán salvar lo suyo.Pero las cosas entre ellos no eran así antes. En 2019, Sánchez fue uno de los principales puntales de Von der Leyen para lograr que los socialistas europeos apoyaran su candidatura a la presidencia de la Comisión Europea, un respaldo que pronto fue correspondido por la política alemana, que impulsó en la pandemia los fondos 'Next Generation', de los que España fue una de las grandes beneficiadas. Sánchez y Von der Leyen coincidieron también en el liderazgo climático, en la apuesta por las energías renovables, en la oposición a la invasión rusa de Ucrania, en su defensa del reciente acuerdo de Mercosur o en la ampliación de la Unión Europea.
El presidente español se convirtió en un aval para Von der Leyen, que presumía del mismo para legitimarse como una opción con respaldos más allá de la derecha (una presidenta bipartidista, dirían en Estados Unidos) dentro del complicado ecosistema de equilibrios de Bruselas.
Mientras tanto, la simbiosis siguió funcionando: Sánchez colocó a una de sus principales colaboradoras, Teresa Ribera, como vicepresidenta de la Comisión Europea. Ni los ataques de celos del PP, que veían a Von der Leyen más cerca de los socialistas que de los populares (aunque la mandataria alemana se esforzó en no descuidar su relación con Alberto Núñez Feijóo) desgastaron la sintonía.
Pero llegaron las guerras. En la de Gaza, Sánchez fue el primero en desmarcarse de la postura proisraelí de Von der Leyen, que poco a poco fue virando hacia una posición más cercana a los palestinos. Ahora en Irán se han abierto dos frentes en Europa: la presidenta de la Comisión frente al presidente del Consejo, el portugués António Costa, con el que Sánchez ha hecho frente común. Los tiempos de vino y rosas entre Von der Leyen y Sánchez parecen haber quedado atrás.
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