- MARTIN WOLF
La estrategia de seguridad nacional de EEUU proyecta sus miedos internos en el exterior.
La estrategia de seguridad nacional (NSS por sus siglas en inglés) estadounidense publicada en diciembre destaca los fallos de sus aliados europeos. Su texto es brutal.
Afirma que el "declive económico de Europa se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de la desaparición de su civilización. Los problemas más importantes que enfrenta Europa incluyen las actividades de la Unión Europea y otros organismos transnacionales que socavan la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos, la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política, el desplome de las tasas de natalidad; y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en sí mismos". También afirma que EEUU "se opondrá a las restricciones antidemocráticas impulsadas por las élites sobre las libertades fundamentales en Europa, la anglosfera y el resto del mundo democrático, especialmente entre nuestros aliados".
En resumen: "Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual".
La principal vía por la que EEUU pretende hacerlo es apoyando a los "partidos patrióticos europeos". Ningún líder de un partido de este tipo recibe más admiración del MAGA que el húngaro Viktor Orbán. Entonces, ¿qué calificación se le puede conceder a la hora de promover la libertad de expresión y la democracia liberal, en términos más generales?
Según la respetada base de datos Varieties of Democracy (V-Dem), la respuesta es muy deficiente: el índice de "democracia liberal general" del país cayó de 0,77 (sobre 1) en 2009 a 0,32 en 2024. La querida Hungría del MAGA es un estado corrupto y autoritario. Pero no es tan mala como Rusia, cuyo líder, Vladimir Putin, figura entre los héroes de Donald Trump. Esto no sorprende. Un hombre que intentó anular unas elecciones no puede estar convincentemente preocupado por la democracia.
Consideremos a continuación la libertad de expresión de forma más específica. De nuevo, según V-Dem, muchos países europeos, como Reino Unido, Francia y Alemania, protegen la libertad de expresión y lo que denominan "fuentes alternativas de información" mejor que EEUU. Eso era en 2024. ¿Alguien imagina que esto habrá mejorado en 2025, sobre todo considerando los ataques de la Administración a las universidades y los medios de comunicación?
Esto no significa que todo vaya bien en Europa. Existen numerosas preocupaciones importantes, incluyendo el estado de la libertad de expresión incluso en Reino Unido, aunque las comparaciones de Nigel Farage con Corea del Norte son grotescas. Sin embargo, la inquietud sobre esos partidos "patrióticos" también es razonable. Europa, después de todo, tiene una historia. Esto nos dice con brutal claridad que los partidos "patrióticos", y de hecho el nacionalismo en general, pueden ser fácilmente caminos a la ruina. Las dos guerras mundiales nos lo enseñaron. Así, al no reprimir el "derecho" de Adolf Hitler a la libertad de expresión, Alemania acabó perdiendo 5,5 millones de soldados y entre 1,1 y 3 millones de civiles en la Segunda Guerra Mundial. A nivel mundial, las pérdidas ascendieron a 75 millones de personas en las dos guerras mundiales.
Hitler también fue uno de esos "patriotas" aterrorizados por lo que la NSS denomina "desaparición de la civilización". En mayo de 2025, Alternativa para Alemania (AfD) fue designada como una formación "extremista de derecha" por la oficina federal del país para la protección de la Constitución. Sin duda, no es un partido nazi. Pero sí tiene neonazis en su seno. ¿Deberían los alemanes, que conocen su historia, limitarse a sonreír y a decir: "¿Por qué no? Al fin y al cabo, la libertad de expresión es sagrada". Se necesita a estadounidenses arrogantes para decir semejante estupidez. Por desgracia, se pueden ver antecedentes e ideas similares en otros partidos europeos de derecha en auge.
Igualmente absurdo es el ataque a la UE. Aquí también hay muchas confusiones. Los estados nacionales no son características políticas naturales de Europa. Se crearon, en muchos casos bastante recientemente (al igual que EEUU). Es más, también se crearon en gran medida mediante el derramamiento de sangre. Por consiguiente, esas identidades imaginarias condujeron a más desastres.
La UE se creó para gestionar e, idealmente, eliminar cualquier posibilidad de repetir esa situación. La idea era que la cooperación y la apertura de mercados serían mejores que la guerra. Esto, según la NSS, es una locura.
Sin embargo, existe otra poderosa razón para preservar la UE. Como dijo hace tiempo el belga Paul-Henri Spaak, uno de los padres fundadores de la UE: "Sólo hay dos tipos de países en Europa: los países pequeños... y los países que son pequeños, pero que aún no lo saben". En un mundo dominado por superpotencias y un continente amenazado por una Rusia con armas nucleares, se trata de unificarse o convertirse en víctima. No hay duda de qué es lo que Trump quiere. Pero ¿por qué deberían hacerlo también los europeos?
Esto nos lleva al temor a una inminente "desaparición de la civilización". Tiene sus raíces en una política de identidades más extrema que la de la izquierda. Las identidades en cuestión son nacionales, raciales y chovinistas. Está vinculado al miedo a un "Gran Reemplazo", que muchos en el MAGA abrazan. Ser "borrado", entonces, significa volverse menos "blanco", menos "cristiano" y menos numeroso. El vicepresidente J. D. Vance, aunque casado con una india, parece compartir esta visión en una versión intelectualizada. Es también, lamentablemente, donde podría residir el futuro del Partido Republicano.
De ser así, lo que dice la NSS es una proyección sobre Europa de lo que anima a la propia Administración: un odio ardiente de la forma en que EEUU ha estado cambiando, a nivel demográfico y cultural.
Estoy de acuerdo en que los estados deben ejercer control sobre sus fronteras: sus valores pueden ser universales, pero la ciudadanía no puede estar abierta a todo el mundo. Sin embargo, las democracias liberales pueden ser faros.Lo que ha surgido dolorosamente (y a menudo hipócritamente) a lo largo de muchos siglos es, sin duda, una gran civilización. Está basada en ideales de libertad individual, igualdad de derechos de los ciudadanos, estado de derecho, la búsqueda del conocimiento y un gobierno elegido justamente. Nada de esto tiene sus raíces en la raza o la religión. Pero todo ciudadano de una democracia liberal debe aceptar esos valores.
En resumen, esta Administración pretende aniquilar a la propia república, en su 250 aniversario. Por eso Europa es su enemiga. Y también por eso Europa debe defenderse.
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