El estudio en un humedal de Belice nos da pistas de cómo los mayas se adaptaron a los desafíos climáticos
Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-14T18:15:54ZCarlos Prego
Editor - MagnetCarlos Prego
Editor - Magnet Linkedintwitter3102 publicaciones de Carlos PregoMás allá de su arquitectura, urbanismo y arte, hay un aspecto de la civilización maya que fascina a los arqueólogos: su ocaso. Con el tiempo los historiadores han comprendido que el declive no fue fulminante ni respondió a un único factor, más bien hubo una suma que incluyó cambios en las rutas comerciales, guerras y sobre todo una climatología adversa, con sequías severas y prolongadas.
Ahora sabemos algo más. Incluso durante las etapas del Clásico Terminal (800-1000 d.C.) y Posclásico (1000-1500 d.C.), mientras grandes núcleos urbanos sucumbían, hubo asentamientos que se adaptaron a los cambios del clima.
¿Qué ha pasado? Que un grupo de arqueólogos acaba de publicar un artículo en el que plasman sus años de investigación en un asentamiento maya localizado en 'Birds of Paradise', unos humedales situados al norte de Belice. El yacimiento en sí no es nuevo. Los científicos lo identificaron hace ya unos cuantos años con ayuda de LIDAR, una herramienta que está revolucionando la arqueología. Lo que sí resulta novedoso son las conclusiones que ha dejado su análisis.
El estudio está publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Science) y, entre otras cuestiones, concluye que el humedal ofrece información valiosa sobre cómo respondieron los mayas a los cambios sociales y ambientales con los que lidiaron durante dos etapas cruciales de su historia: el Clásico Terminal y Posclásico, un período que que va de los siglos IX al XVI.
¿Qué han averiguado? Como explican desde la Universidad de Nueva York (NYU), a la que pertenece la autora principal del estudio, una de las lecturas más interesantes que deja el yacimiento es hasta qué punto los mayas se adaptaron a los vaivenes del clima. Básicamente los investigadores han comprobado que en una época en la que grandes polos urbanos quedaban abandonados, presionados en parte por intensas sequías, hubo asentamientos mayas que lograron subsistir en los humedales. ¿Cómo? Por su capacidad para amoldarse al entorno.
¿Y cómo lo hicieron? Aprovechando los medios que tenían a mano. "Los humedales proporcionaban recursos para la caza y la pesca a las poblaciones antiguas, además de servir como refugio en períodos de sequía y convulsiones sociales", explican desde la NYU. El entorno les abastecía de algo más, igual o incluso más valioso para sus asentamientos: materiales de construcción.
El yacimiento en cuestión que han analizado en Belice incluye de hecho ocho montículos de tierra que pudieron servir de base para levantar edificios y una gran plataforma elevada de piedra caliza. Los expertos rescataron también postes de madera, restos animales y artefactos cerámicos, pistas que nos hablan de cómo la vida siguió mientras decaían otros núcleos urbanos cercanos.
¿Qué dicen los expertos? "En conjunto estos hallazgos revelan una comunidad altamente adaptable con herramientas, alimentos y materiales de construcción diversos. Nos muestra que las comunidades mayas podían cambiar de hábitat y sobrevivir a climas extremos", explica Timothy Beach, profesor de la Universidad de Texas en Austin, quien reconoce no obstante que "desconocemos todavía el tamaño de esta población de humedales y su funcionamiento".
Ahora los arqueólogos aspiran a ir un paso más allá. "Nuestros próximos movimientos incluyen ampliar las excavaciones para entender cómo construían los mayas con maderas poco convencionales, cómo se alimentaban y cómo este asentamiento se integraba en una región que sufría un abandono generalizado".
¿Por qué es importante? Por la época histórica de la que hablamos. En su artículo los investigadores aseguran que el yacimiento de Belice demuestra la capacidad de los antiguos mayas de amoldarse a "los profundos desafíos" que les tocó vivir a partir del siglo IX d.C. A modo de referencia, un equipo liderado por la Universidad de Cambridge descubrió hace no mucho que entre el 871 y 1021 se sucedieron ocho sequías persistentes, de al menos tres años, en la península del Yucatán. La peor de todas se prolongó de hecho más de una década.
Los científico llegaron a esa conclusión tras analizar una estalagmita de una cueva del Yucatán. Y, más allá de lo espectacular que pueda resultar, el dato es interesante porque nos habla de los desafíos que afrontaron los mayas durante el Clásico Terminal (800-1000 d.C.), cuando las ciudades de piedra caliza del sur se abandonaron, las dinastías decayeron y la civilización se desplazó hacia el norte, perdiendo de paso parte de su poder político y económico en el área.
¿Hay más conclusiones? "Mientras los grandes centros urbanos de las regiones mayas sucumbían a factores socioambientales interconectados, las comunidades del complejo Birds of Paradise persistieron durante esa transición mediante la construcción de una serie de estructuras elevadas de tierra, piedra y madera con acceso directo a los abundantes recursos y la conectividad que ofrecía el sistema de humedales ribereños", se lee en el artículo publicado en PNAS.
"Proporciona evidencia de poblaciones persistentes entre la Región Interior Elevada y las regiones costeras durante el Clásico Terminal al Posclásico. Si bien los centros urbanos de las tierras altas cercanas se abandonaron, esta población continuó enfatizando la agricultura de humedales y proporciona nuestra mejor evidencia de otras estrategias de subsistencia, como la pesca y la recolección de otras proteínas, reflejadas en el conjunto de fauna", añaden los investigadores.
¿Qué excavaron? Esa es otra de las sorpresas que deja el estudio. Los arqueólogos descubrieron lo que la NYU describe como "la mayor colección de madera arquitectónica" localizada tierra adentro, además de artefactos que ayudan a los historiadores a comprender el día a día en los humedales.
Quizás parezca una cuestión menor, pero no es habitual encontrar restos de madera en yacimientos mayas. Al contrario. Su propia naturaleza hace que se degraden en ambientes tropicales. En Belice los expertos han descubierto "una oportunidad única" que les permite comprender mejor cómo construían los antiguos mayas, qué tipos de madera empleaban y cómo usaban cada una.
¿Tan infrecuente es? La mayoría de vestigios mayas de madera que se conservan son figurillas, lanzas y cajas que se recuperaron sobre todo en cuevas de Belice a comienzos del siglo XX. También se han encontrado restos en zonas montañosas y salinas al sur del país. Los nuevos hallazgos van más allá.
"Desafía la creencia arraigada de que yacimientos como este no podrían sobrevivir en los trópicos americanos y sugiere que podríamos estar pasando por alto lugares similares", admite Lara Sánchez-Morales, profesora de antropología en la Universidad de Nueva York. "Nos recuerda que el registro arqueológico de estos entornos es más rico de lo que creíamos y nos anima a replantearnos cómo buscamos e interpretamos los asentamientos en los trópicos americanos".
Imágenes | Wikipedia, NYU y NYU-Lara Sánchez Morales