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La IA necesita electricistas y fontaneros

La IA necesita electricistas y fontaneros
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En España sobran algoritmos pero faltan electricistas. La IA desplaza el debate laboral y ya no sólo urgen ingenieros, sino también soldadores o plomeros que puedan levantar la infraestructura física que esta tecnología requiere. Leer
ProfesionesLa IA necesita electricistas y fontanerosActualizado 9 SEP. 2026 - 16:17Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

En España sobran algoritmos pero faltan electricistas. La IA desplaza el debate laboral y ya no sólo urgen ingenieros, sino también soldadores o plomeros que puedan levantar la infraestructura física que esta tecnología requiere.

¿Quién construirá el mundo físico que necesita la inteligencia artificial? Esa es la pregunta que plantea Korn Ferry en un reciente informe y que desplaza un poco el debate sobre qué empleos están amenazados por la IA. El cazatalentos habla de una fiebre por contratar electricistas, técnicos de climatización, mecánicos, soldadores y fontaneros a partir de un estudio de Lightcast sobre 135 oficios.

Según esto, Korn Ferry asegura que las empresas no demandan sólo ingenieros capaces de desarrollar IA. También necesitan profesionales que levanten centros de datos, que instalen sistemas eléctricos y mantengan las infraestructuras de la economía digital. Esa demanda llega a un mercado ya tensionado por la transición energética, la construcción, la industria y el envejecimiento.

En España conocemos bien esa contradicción. Faltan fontaneros, electricistas, mecánicos o soldadores, pero la escasez no los ha convertido automáticamente en carreras atractivas: siguen pesando salarios, condiciones, horarios, prestigio y posibilidades de progresión.

Korn Ferry añade ahora un acelerador inesperado. La misma tecnología que amenaza con automatizar el trabajo de oficina aumenta la necesidad de personas que trabajen lejos de una pantalla.

La OIT ha analizado casi 30.000 tareas para medir la exposición a la IA generativa. Las ocupaciones administrativas figuran entre las más expuestas, junto a los analistas financieros, los desarrolladores web y los programadores. La OIT advierte de que "exposición no significa desaparición, sino transformación de tareas".

Juanjo Amorín, fundador de la escuela de oficios Oficios.io, explica que esa transformación ya empieza a reflejarse en decisiones empresariales. Afirma que él ya ha sustituido estructuras que antes habrían necesitado varios profesionales por expertos muy sénior apoyados en agentes de IA. Para los modelos financieros, por ejemplo, ya no contempla contratar a un economista júnior: prefiere trabajar con un antiguo director financiero que dirige el proceso y utiliza IA para ejecutar buena parte del trabajo: "El humano aporta criterio y experiencia; los agentes absorben tareas operativas que hasta hace poco servían de entrada al mercado laboral".

Ahí aparece una consecuencia delicada. Durante décadas, los primeros años de un programador, un abogado o un financiero consistían precisamente en hacer trabajo rutinario bajo la supervisión de un sénior. Amorín plantea que "si esas tareas pasan a los agentes, la empresa puede seguir necesitando expertos, pero tendrá menos motivos para contratar aprendices. El riesgo no sería sólo perder puestos júnior, sino romper la escalera que permitía convertirse algún día en senior".

El contraste con muchos trabajos físicos es claro. Un modelo puede redactar un informe o producir código, pero todavía no puede entrar solo en una fábrica, localizar una avería, sustituir una bomba, reparar una tubería o rehacer la refrigeración de un servidor. Puede diagnosticar y planificar; ejecutar la intervención exige actuar en el mundo real.

Ese mundo físico está creciendo. La UE está construyendo grandes centros de computación dedicados a entrenar y ejecutar modelos de IA que no sólo necesitan chips. Requieren electricidad, redes, refrigeración, construcción y mantenimiento.

España ofrece un ejemplo: AWS anunció en marzo que elevará hasta 33.700 millones de euros su inversión prevista en infraestructura de centros de datos, nube e IA en España, concentrada en Aragón. Según las estimaciones de la propia compañía, esa inversión sostendrá una media de unos 29.900 empleos equivalentes a tiempo completo al año hasta 2035, incluidos puestos directos, indirectos e inducidos.

Los centros de datos compiten por trabajadores que ya escaseaban, y la a IA no crea una cantera separada. Compite por los electricistas que necesita una fábrica, los técnicos que mantienen una red y los especialistas que también reclama una instalación renovable.

En España, el SEPE contabilizó 95.340 vacantes en el cuarto trimestre de 2025, y 43.495 llevaban al menos 90 días sin cubrirse. Entre las ocupaciones difíciles aparecen albañiles, electricistas, fontaneros, soldadores y mecánicos.

A ese desajuste se suma el tiempo. Cedefop calcula que Europa necesitará cubrir 4,2 millones de puestos de trabajadores de la construcción entre 2022 y 2035. Apenas 90.000 responderán al crecimiento neto; el resto serán sustituciones, sobre todo por jubilación. Cada retiro puede llevarse décadas de conocimiento.

La FP española crece

Korn Ferry interpreta parte del aumento de la formación profesional estadounidense como una manera de proteger la carrera frente a la IA. En España todavía no puede afirmarse lo mismo. Un estudio publicado en Labour Economics detectó en Suiza, tras el boom de ChatGPT, una caída cercana al 8% en las búsquedas de aprendizajes, especialmente en ocupaciones cognitivas.

Juanjo Amorín cree que ese cambio puede trasladar a parte de los universitarios y júnior hacia oficios técnicos especializados. Su argumento es que estos trabajos se están tecnificando, ganan prestigio, ofrecen empleabilidad rápida y, en algunos casos, buenas remuneraciones, y cita electricidad, soldadura, fontanería, instalaciones, mantenimiento, ascensores, fotovoltaica, domótica, climatización y aislamiento.

No se trata de volver al viejo oficio manual. El profesional que puede ganar valor es su versión tecnificada: un electricista que utilice diagnóstico digital, un frigorista que domine controles electrónicos, un mecánico que trabaje con mantenimiento predictivo o un instalador capaz de manejar sensores y automatización.

Amorín añade otra capa: alrededor de la propia IA están apareciendo trabajos de entrenamiento de robótica, supervisión de sistemas y mantenimiento de instalaciones inteligentes que siguen necesitando intervención humana.

Eso no garantiza la migración. Un oficio puede escasear y seguir siendo poco atractivo si ofrece salarios modestos, horarios duros, desplazamientos o escasa progresión. Pero sí cambia la comparación entre carreras. La IA puede estrechar la puerta de entrada de algunos empleos de oficina y, al mismo tiempo, elevar la demanda de profesiones físicas y técnicas imprescindibles para desplegarla.

Quizá por eso la pregunta de Korn Ferry sea más importante de lo que parece. La revolución de la IA puede necesitar muchos científicos de datos. Pero también necesita a alguien que conecte la electricidad y consiga que los servidores no se calienten.

Cinco profesiones escondidas que brillan cada vez más

Lo que une a estas cinco profesiones no es que sean "manuales", sino que trabajan sobre infraestructuras físicas críticas, que exigen experiencia acumulada y que están incorporando cada vez más tecnología. En ellas, la IA puede convertirse antes en una herramienta que en una amenaza.

  • Soldador y tubero especializado. Son perfiles recurrentemente escasos en industria y energía. La AIE incluye a los 'pipefitters' entre las ocupaciones técnicas donde más cuesta encontrar trabajadores cualificados.
  • Electricista de instalaciones críticas. Los centros de datos necesitan sistemas eléctricos de alta potencia, cuadros, generadores, sistemas de respaldo y mantenimiento continuo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) sitúa a los electricistas entre los perfiles con mayores dificultades de contratación. Redes, renovables, industria y centros de datos compiten por los mismos profesionales.
  • Técnico de refrigeración y climatización. La capacidad de cálculo genera calor, y cuanto más densos son los servidores de IA, más exigente es la refrigeración. El auge de los centros de datos está impulsando sistemas de 'cooling' cada vez más sofisticados, incluida la refrigeración líquida. No sólo contratarán las tecnológicas: también fabricantes, instaladores y empresas de mantenimiento.
  • Técnico de redes eléctricas. Construir centros de datos no sirve de mucho si no existe suficiente capacidad para llevar electricidad hasta ellos. La AIE identifica a los trabajadores de líneas eléctricas entre los perfiles con mayores cuellos de botella.
  • Mecánico y técnico de mantenimiento industrial. España ya tiene dificultades para cubrir puestos de mecánicos, ajustadores y reparadores de equipos. A medida que las fábricas incorporan automatización y producción inteligente, aumenta el valor del técnico capaz de mantener esos sistemas.
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Fuente original: Leer en Expansión
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