- La inflación industrial se dispara al 3,4% en marzo, su mayor alza en un año, por la subida del crudo
- Sánchez pide a la UE un impuesto a las eléctricas y extender los fondos comunitarios un año
- La actividad privada de la eurozona se contrae por primera vez desde 2024 por el impacto de Irán
- Editorial. Europa se prepara para el 'shock' por la guerra
El escenario de una estanflación en la zona euro toma cuerpo por el alza de precios industriales.
El impacto del conflicto bélico en Oriente Próximo sobre la economía europea toma cuerpo. El indicador adelantado que suponen los pedidos manufactureros de la industria apunta ya a la temida estanflación. Por primera vez en dieciséis meses, la actividad manufacturera retrocedió durante el mes de abril.
Y lo hizo a su nivel más bajo desde finales de 2004, confirmando así que tanto el encarecimiento de la energía como la incertidumbre sobre la duración del bloqueo del estrecho de Ormuz impuesto por Irán han hecho mella en el tejido productivo, a pesar de que la zona euro es menos dependiente que otras economías del petróleo y el gas procedentes de los países del Golfo Pérsico. En paralelo, los precios industriales aumentaron al ritmo más acelerado desde hace más de tres años, cuando la Unión Europea estaba haciendo frente a la espiral inflacionaria derivada de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
La combinación de ambos factores podría ser letal para una economía comunitaria debilitada, que según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional apenas avanzará el 1,1% este año, dos décimas menos de lo previsto antes de que Israel y Estados Unidos comenzaran su ofensiva contra Irán. La falta de avances en la intermediación realizada por Pakistán para que las partes vuelvan a la mesa de negociaciones pese a la prórroga indefinida del alto el fuego anunciada el martes por Trump mantiene los precios del petróleo por encima de 100 dólares el barril.
Esta prolongación del alto coste de la energía, que minimiza el alivio fiscal puesto en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez para familias y empresas, aumenta el riesgo de que la subida de sus costes de producción se traslade a través de la cadena de valor de la mayoría de los bienes y servicios. Un escenario estresado que las autoridades comunitarias tratan de sortear con las medidas propuestas a los Veintisiete para reducir el consumo y combatir la escasez de insumos como el carburante para aviación.
Pero los daños colaterales de la inestabilidad geopolítica, que ha provocado por ejemplo un considerable repunte de las tarifas para los buques que atraviesan el Canal de Panamá debido a la búsqueda de proveedores alternativos a los de Oriente Próximo por parte de los países asiáticos, van a generalizar la factura de la guerra, si bien se prevé que genere mayores distorsiones a los países en desarrollo por su efecto sobre la producción global de alimentos.
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