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El alza salarial media pactada en convenio se sitúa en el 3,04% hasta agosto, mientras el IPC escala al 4,3%. Un total de 343.271 empresas efectúan incrementos del 4,08% a 2,7 millones de trabajadores, blindando su poder adquisitivo.
El fuerte repunte del IPC producto de la guerra en Oriente Próximo y el intenso encarecimiento de los carburantes, con el consecuente traslado al resto de la cesta de bienes de consumo, comienza a hacer estragos en el bolsillo de los trabajadores. Pese a que las subidas salariales pactadas en los convenios colectivos mantienen el pulso situándose en 3,04% de media hasta el mes de agosto, los esfuerzos para la revalorización de las nóminas resultan ampliamente insuficientes para conservar el poder adquisitivo. En agosto, el IPC interanual escaló hasta el 4,3% y la persistencia del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, y el bloqueo del estrecho de Ormuz, no hacen atisbar una moderación en el corto plazo de los combustibles -el componente que está acelerando principalmente la inflación-.
Sin embargo, esta circunstancia tiene otra lectura: el aumento de los costes laborales -salariales- para las empresas que están acomodando las retribuciones a la coyuntura inflacionista. Así, esta misma presión del IPC ha llevado a 343.271 empresas a efectuar subidas salariales del 4,08% de media, afectando a 2,72 millones de trabajadores, según los últimos datos sobre convenios colectivos ofrecidos ayer por el Ministerio de Trabajo.
Con agosto, ya son seis meses consecutivos en los que el aumento de los precios supera al de los salarios -desde marzo de 2026 cuando el estallido de la guerra en Oriente Próximo comenzó a trasladarse de forma directa al IPC por la vía del combustible-. Un punto de inflexión -el de la guerra- que rompió con la racha de veinte meses consecutivos de subidas salariales por encima del IPC, lo que parecía estar dando cierto aire al bolsillo de los trabajadores.
Y prueba de que esta situación está afectando a la negociación colectiva es la diferencia, de casi un punto porcentual, entre las subidas pactadas en los convenios previos a 2026 pero que tienen efectos en el presente ejercicio, y aquellos que son de nuevo cuño. Así, la revalorización se sitúa en un 2,9% en los primeros y alcanza un 3,7% en los recién firmados.
Sin embargo, al margen del mencionado colectivo que ha visto como sus nóminas han crecido por cima del 4%, los derroteros del conflicto bélico amenazan con absorber sobradamente las revalorizaciones de la mayoría de los trabajadores. En este sentido a las subidas más elevadas le siguen las del 2,96% de media comprende a 341.516 empresas y 3,71 millones de trabajadores; 2,46% medio en 87.595 empresas y para 653.559 trabajadores; el 1,98% de media en 76.859 empresas y 1,18 millones de trabajadores; el 1,46% medio en 16.099 empresas para 549.787 trabajadores; el 0,64% en otras 1.621 empresas y para 11.270 trabajadores; y el 0,27% aplicado en 29 empresas con efectos sobre 1.768 trabajadores.
Así, mientras que la subida media apenas se despega del 3%, el IPC ya supera este nivel en 1,3 puntos porcentuales. Es decir, la brecha se ha duplicado en tan solo un mes.
La misma doble cara del efecto de la presión del IPC sobre los convenios -unos que se quedan por debajo de la inflación erosionando el poder de compra y otras que se acomodan a costa de un aumento de costes para la empresas- se traslada a la distribución territorial de las subidas. Frente a la media nacional del 3,04%, un total de 29 provincias registran subidas salariales por encima de este promedio, mientras que 21 provincias se sitúan por debajo (23 si se contabilizan las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla). Las tres provincias donde más aumentan los sueldos son Murcia (5,86%), Guipúzcoa (4,37%) y A Coruña (4,3%); por el contrario, los tres incrementos más bajos corresponden a Málaga (2,45%), Navarra (2,62%) y Zaragoza (2,68%). Por lo que la brecha entre la que mayor y menor revalorización de las retribuciones registra es de casi 3,2 puntos porcentuales.
Con todo, más de un 70% de los trabajadores verán sensiblemente reducido su poder adquisitivo aun si se cumplen las últimas previsiones de inflación para el conjunto del año, que tras el recrudecimiento de la guerra entre Estados Unidos e Irán en los meses de verano han quedado desactualizadas, al no haber recogido los tensionamientos de precios más recientes. La última del Banco de España dibuja un IPC medio para el conjunto de 2026 del 3,6%, mientras que el consenso de Funcas rebaja un poco más las expectativa, al 3,2%.
Reacción del BCE
De hecho, el propio Banco Central Europeo (BCE) se ha visto obligado a una nueva subida de tipos de interés para tratar de contener el alza de los precios. Ayer mismo anunció una subida de 25 puntos básicos, lo que deja el precio del dinero en el 2,5%, el nivel más alto desde marzo del pasado ejercicio.
En este punto, a la incertidumbre sobre la cota que puede alcanzar el IPC se suma en el terreno doméstico la ausencia de un marco de recomendaciones de subidas tras caducar en diciembre del pasado el último Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Por el momento, los registros reflejan cierta inercia del último que ha estado en vigor (para 2025 se recomendaban subidas en convenio del 3%), aunque los obstáculos para la renovación pueden resultar en un aumento de la conflictividad, en un contexto en el que la inflación no solo araña el poder adquisitivo de los trabajadores sino que también estrecha los márgenes empresariales.
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