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La mujer con el visto bueno de Donald Trump para liderar Venezuela

La mujer con el visto bueno de Donald Trump para liderar Venezuela
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Washington ha construido sus planes de transición en torno a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, una mujer astuta cercana a la industria petrolera. Leer
Financial TimesLa mujer con el visto bueno de Donald Trump para liderar Venezuela
  • JOE DANIELS, JOHN PAUL RATHBONE Y MICHAEL STOTT
5 ENE. 2026 - 18:07La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez (c), durante una reunión este domingo en Caracas (Venezuela).@delcyrodriguezvEFE

Washington ha construido sus planes de transición en torno a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, una mujer astuta cercana a la industria petrolera.

La operación estadounidense para capturar al presidente Nicolás Maduro el fin de semana y sacarlo de Venezuela para juzgarlo en Nueva York ha dejado al mando a una mujer que Washington ya conocía bien: la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Rodríguez, una política astuta, fue considerada como líder de un Gobierno de transición en las conversaciones secretas que su hermano político, Jorge, llevó a cabo con Washington el año pasado sobre un futuro post-Maduro, según dos personas conocedoras de las conversaciones. En ese momento las negociaciones implicaban que Maduro se exiliaría sin problemas.

"La Administración Trump llevaba tiempo avisando de que estaba construyendo esta transición en torno a Delcy. No la ven como una perrita faldera, pero siempre fue la más constructiva en todas las negociaciones con EEUU", señala un inversor en Venezuela. El ascenso de esta mujer de 56 años la ha dejado en la cuerda floja. Por un lado debe apaciguar a los venezolanos. Por otro recibe elogios y amenazas por parte de Trump, quien el domingo declaró que si los nuevos líderes de Venezuela "no se portan bien, daremos un segundo golpe" y que Rodríguez podría "enfrentarse a una situación probablemente peor que la de Maduro".

El domingo por la noche, Rodríguez adoptó un tono conciliador hacia EEUU en un comunicado en redes sociales, afirmando que la "prioridad de nuestro Gobierno es avanzar hacia una relación internacional equilibrada y respetuosa entre EEUU y Venezuela".

Sin embargo, en una reunión del Gabinete improvisada el sábado por la tarde, juró lealtad al derrocado Maduro, rodeada de altos cargos militares y políticos, lo que indica que tiene la necesidad de mantener de su lado a la línea dura venezolana y a su intransigencia ideológica. "Sólo hay un presidente en este país, y su nombre es Nicolás Maduro", declaró Rodríguez.

El Tribunal Supremo venezolano le otorgó poderes presidenciales de forma interina.

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, quien reconoció haber mantenido contactos con Rodríguez, pareció indicar el domingo que sus declaraciones estaban dirigidas a los ciudadanos venezolanos.

"Haremos una evaluación basándonos en lo que hagan de ahora en adelante, no en lo que digan públicamente ni en lo que han hecho en el pasado", declaró Rubio sobre el liderazgo interino de Venezuela.

Según un diplomático de Caracas, el objetivo de los comentarios beligerantes de Rodríguez era consolidar el poder y apaciguar a los ideólogos de línea dura: "Rodríguez pertenece al ala más abierta del régimen, pero aún no es fácil que convenza a nivel nacional ni internacional".

Durante la Administración Biden, Rodríguez impresionó a los ejecutivos con su pragmatismo y su atención al detalle al liderar conversaciones con compañías petroleras internacionales, incluida Chevron, lo que les permitió obtener licencias limitadas para operar en Venezuela.

"EEUU ha evaluado la situación y ha llegado a la conclusión de que el único grupo con capacidad técnica, política y territorial para cumplir es Delcy y su equipo", señala una persona con vínculos comerciales en Venezuela.

Nacida en Caracas en 1969 e hija de un guerrillero de izquierdas que fundó un partido político marxista, Rodríguez tiene reputación en Venezuela de ser una política astuta y sensata con capacidad para solucionar problemas económicos.

Esa reputación parece haberla convertido en la cara aceptable del chavismo, el movimiento socialista venezolano que lleva el nombre del predecesor de Maduro, según la opinión de Washington. Aun así, quienes la conocen afirman que es una chavista comprometida, aunque moderada en comparación con otros.

"Cuando la conocí, pasé dos horas sentado en la terraza hablando con ella. Me explicó con detalle la muerte de su padre a manos de los servicios de seguridad. Fue asfixiado en su celda con gas lacrimógeno. Contó la historia con intensidad y casi con ferocidad, lo que me dejó claro que se consideraba parte de una familia revolucionaria que había hecho el máximo sacrificio por el bien común de la revolución", declara un ex alto cargo estadounidense.

Aunque inicialmente era relativamente insignificante en la jerarquía venezolana bajo el Gobierno de Hugo Chávez, saltó a la fama tras la llegada de Maduro al poder en 2013, con la ayuda de su hermano Jorge, psiquiatra de profesión que preside la Asamblea Nacional y se convirtió en el principal asesor político de Maduro. Ambos hermanos hablan inglés, algo a los que los chavistas de alto perfil no suelen dar importancia, y Delcy también habla francés.

Los hermanos se convirtieron en pilares del régimen de Maduro por su lealtad. También ayudaron a controlar las elecciones fraudulentas de 2024 que llevaron a Maduro a la reelección a pesar de que el candidato de la oposición ganó por un margen de dos a uno según un recuento independiente.

"Delcy Rodríguez es una negociadora muy inteligente y hábil y domina los detalles. Hay una razón por la que Maduro confiaba en ella", señala un ex líder regional que trató con Rodríguez en varias ocasiones.

Rodríguez se convirtió en ministra de Asuntos Exteriores en 2014 y en ministra de Economía y Energía en 2020, lo que le dio el control de la principal industria de Venezuela, el petróleo. Su misión era evitar un colapso económico y revertir la caída de la producción petrolera. Firmó acuerdos con empresas energéticas estadounidenses y otras compañías internacionales y supervisó la flexibilización de los controles de precios y divisas.

Sancionada en 2017 y 2018 por EEUU, Canadá y la UE por socavar la democracia y abusar del Estado de Derecho, causó revuelo en España en 2020 con una visita clandestina a Madrid en un avión con bandera turca. El origen del escándalo, conocido en España como Delcygate, fue la presunta venta de lingotes de oro por valor de más de 68 millones de dólares a un empresario español, facilitada por Rodríguez, según la fiscalía española.

Por otra parte, el papel de los hermanos Rodríguez al frente de las negociaciones con inversores internacionales y EEUU, tanto durante la administración Biden como durante el segundo Gobierno de Trump, los colocó en una posición de poder para argumentar en Washington que eran los únicos en Venezuela capaces de cumplir rápidamente los deseos estadounidenses.

Ali Moshiri, ex ejecutivo de Chevron que está recaudando fondos para invertir en el sector petrolero venezolano, afirma que Rodríguez no estaba muy motivada por ideologías y que sus reformas de las leyes de hidrocarburos permitieron a Chevron regresar a Venezuela tras ser excluida por las sanciones estadounidenses: "Está muy bien cualificada, conoce bien el sector petrolero y también la flexibilidad que necesitan los inversores. Podría liderar un Gobierno de transición, pero necesita la ayuda de EEUU, especialmente en lo referente a las sanciones".

Su experiencia internacional también ayudó a elaborar la propuesta de transición que Rodríguez, su hermano y otros altos cargos venezolanos presentaron a EEUU el año pasado. La idea era presentar una alternativa "más aceptable" al régimen de Maduro, brindándole al mismo tiempo una salida segura a un tercer país, según personas conocedoras de la situación. Aunque las conversaciones finalmente fracasaron, demostraron que la primera opción de la Administración Trump no era derrocar a Maduro por la fuerza.

Incluso después de la destitución de Maduro, su régimen sigue vigente y de él siguen formando parte sus dos principales altos cargos de seguridad: Vladimir Padrino López, director de las fuerzas armadas, y Diosdado Cabello, ministro del Interior y líder de las temidas milicias informales del país, conocidas como colectivos.

Ellos, y no Rodríguez, ejercen influencia directa sobre las fuerzas de seguridad. También existe una profunda desconfianza entre los sectores civil y militar. Como muestra de ello, Cabello estaba escuchando en la sala la conversación de Rodríguez con Rubio, según una persona con vínculos con la élite gobernante de Venezuela.

Nicholas Watson, director general de la consultora Teneo, opina que "la única ventaja de Delcy es que probablemente puede confiar en su hermano Jorge, pero como ambos representan el ala civil del chavismo sería lógico que buscaran una alianza con personas del ámbito de la seguridad para reforzar su posición".

Al respaldar a Rodríguez para dirigir el Gobierno, la Administración Trump también parece haber marginado a la oposición democrática venezolana y a su principal líder, María Corina Machado, quien ganó el Premio Nobel de la Paz el año pasado. Su aliado Edmundo González fue considerado el ganador de las elecciones de 2024.

En una entrevista con la CBS, Rubio afirmó sentir admiración tanto por Machado como por González, pero declaró que ninguno de los dos estaba en condiciones de derrocar al Gobierno chavista que lleva más de un cuarto de siglo en el poder.

Según se dice, otro problema es que Machado y González carecen de credibilidad ante las fuerzas de seguridad venezolanas y que Washington quiere que alguien se haga cargo de la situación de inmediato.

"Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato. Todos queremos un futuro brillante para Venezuela, pero estamos hablando de lo que sucederá en las próximas dos o tres semanas y en los próximos dos o tres meses", declaró Rubio el domingo.

Vanessa Neumann, empresaria venezolana de la industria de defensa y ex enviada de la oposición con estrechos vínculos con el sistema de seguridad estadounidense, opina que "Washington parece pensar que una especie de guardia pretoriana estadounidense rodeará a Delcy y comenzará a aumentar la producción de petróleo y la prosperidad. La pregunta es: ¿funcionará? Creo que Delcy bailará el tango con el equipo de Trump y luego Diosdado y Padrino López la apuñalarán por la espalda y entonces Trump regresará con energía".

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Fuente original: Leer en Expansión
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