Cuando el viernes pasado Diana Morant formalizó su candidatura a la Generalitat para las próximas elecciones autonómicas, una de las primeras preguntas a las que tuvo que enfrentarse fue la de cuándo pensaba dejar el Ministerio de Ciencia que dirige. La secretaria general del PSPV-PSOE y oficialmente ya candidata -no ha tenido rival interno ni, por tanto, primarias- evitó dar una fecha para su salida del Consejo de Ministros. "Sigo siendo ministra porque me siento útil", respondió ante los medios, tratando de justificar que hace ella "más por los valencianos" que el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca.
Morant insiste en defender su condición de "candidata ministra", a pesar de que la etiqueta comienza a pasarle factura. El PP se ha apresurado a hurgar en la herida convencido de que el talón de Aquiles de Morant ya no es solo su condición de ministra "sanchista", con todo lo que ello implica en términos de desgaste para su figura los casos de corrupción que cada día lastran la imagen del Gobierno de Pedro Sánchez y el PSOE. El PP, que ha explotado hasta la saciedad la vinculación de Morant con el ex ministro José Luis Ábalos y con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, pone ahora el foco precisamente en la que se considera la otra gran debilidad de Morant: su identificación con una candidata valenciana "a tiempo parcial".
Y, de hecho, en una entrevista en Levante-EMV, Morant avanzaba que su renuncia al Ministerio no la marcará la convocatoria electoral. "Habrá un momento en que vendré a dedicarme [a la Comunidad Valenciana] al 100%", afirmaba. Aunque, de nuevo, sin poner fecha.
Llorca, que sigue esperando la confirmación por parte de Génova de que será el candidato del PP a la Generalitat, no desaprovechó la ocasión de pagar a Morant con su misma moneda. Si la ministra llegó a mofarse porque Llorca "no consigue que Feijóo le haga caso", el presidente de la Generalitat metió el dedo en la llaga. "Si [Morant] todavía tiene que decidir cuándo la Comunidad Valenciana será su prioridad, el problema es evidente: todavía no lo es", afirmó el también presidente del PP valenciano, que añadió: "Para mí siempre lo ha sido. Me dedico en exclusiva a trabajar por esta tierra. Otros no pueden decir lo mismo".
Fuentes socialistas lamentaron que el PP hubiese logrado situar el debate en la disyuntiva de si Morant debe o no acelerar su marcha del Ministerio. Hasta el punto de que el secretario de Organización del PSPV, Vicent Mascarell, tuvo que salir a recordar -o a aclarar- que "la Comunidad Valenciana ya es su máxima prioridad".
Lo cierto es que sobre Morant pesa el batacazo electoral de quienes fueron antes candidatas y ministras, María Jesús Montero en Andalucía y Pilar Alegría en Aragón. En palabras de la propia Morant, "hablamos de circunstancias distintas y territorios diferentes". De hecho, la dirigente valenciana busca ahuyentar el mensaje derrotista con la idea de que la Comunidad Valenciana es seguramente uno de los pocos territorios -si no el único- donde un cambio político no sería una hipótesis descabellada.
Según el PSPV -y comparte Ferraz-, la delicada situación que atravesó el PP valenciano a raíz de la dana puede allanar el camino de los socialistas a la Generalitat, teniendo en cuenta además que a su izquierda Compromís está fuerte. Compromís, de hecho, es un factor diferencial respecto a otros territorios, donde la suma de las izquierdas alternativas al PSOE no está clara o carece de un referente consolidado. El PP, sin embargo, mantiene que, pese a todo, las encuestas siguen dibujando una mayoría de derechas en la Comunidad Valenciana.