José Luis Rodríguez Zapatero entregó en mano a Pedro Sánchez un informe a través de su secretaria con las comunicaciones secretas que mantenía con Junts per Catalunya poco después de la ruptura del pacto de investidura por parte de los independentistas.
El ex presidente del Ejecutivo escribió a su ayudante Gertrudis Alcázar el pasado 16 de enero para anunciarle que le entregaría «un sobre para dárselo en mano al presidente». Su contenido, según ha podido saber EL MUNDO, era una nota elaborada por el propio Zapatero en la que le trasladó con carácter urgente a Sánchez el estado de las conversaciones con la cúpula de Junts por Catalunya para intentar recuperar su apoyo tras la ruptura que había tenido lugar dos meses y medio antes.
En ese momento, tal y como precisan a este periódico fuentes que participaron en los contactos, el intercambio de mensajes dejó de ser directo, más allá de algunos mensajes protocolarios entre Zapatero y Puigdemont, y se canalizaron a través de los mediadores que habían utilizado en las reuniones de Suiza, siempre en torno a la fundación Henri Dunant, que suspendió las reuniones en Suiza tras el anuncio de Junts de dejar de apoyar al Gobierno en octubre pasado.
No obstante, Junts hizo llegar a los socialistas un documento, a modo de conclusiones, que contenía la lista de los «incumplimientos» que desembocaron en la retirada de su respaldo al Ejecutivo acompañados de una serie de comentarios. El ex líder socialista optó por la vía del "sobre» al no poder verse en persona con Sánchez por motivos de agenda en un momento en el que los socialistas confiaban la única posibilidad de restablecer las relaciones con Junts en un pronunciamiento del Tribunal Constitucional a favor de la aplicación de la Ley de Amnistía al ex presidente catalán Carles Puigdemont. No en vano, Zapatero en esas fechas comentó internamente que no descartaba todavía la posibilidad de recuperar el apoyo y repetía metafóricamente que, a su juicio, «la muerte», en el caso del pacto con Junts, «no es el final» y que había que dejar pasar el tiempo.
No fue la primera vez que Zapatero recurría a la elaboración de informes reservados para reportar al Gobierno sus conversaciones secretas con los secesionistas.
Así, por citar otro ejemplo, el dos de junio de 2025, con el acuerdo de investidura con Puigdemont ya tambaleándose, el ex presidente escribió a su secretaria: «El papel que te dejo es muy confidencial, como verás. Sólo para ti. Habrá algún retoque hasta mañana. Y rompes el papel mío. Mañana vendrán Santos [Cerdán] y JF [Juanfran Serrano, mano derecha de Cerdán]». Ambos participaban, junto al propio Zapatero, en las negociaciones con los independentistas en Suiza.
En este documento, según ha podido confirmar este periódico, quedó reflejado que Junts reclamaba ya como condiciones sine qua non para no romper de forma inmediata con Sánchez la oficialidad del catalán en Europa; la publicación de los datos oficiales de las balanzas fiscales, reclamando que el Estado admitiera un déficit fiscal de unos 20.000 millones; y la transferencia de todas las competencias de inmigración a Cataluña. Entre la lista de exigencias no se encontraba ya la de que el presidente acudiera a Waterloo a fotografiarse con Puigdemont toda vez que el líder de Junts consideró que no le beneficiaba nada en esas fechas. Esta comunicación de Zapatero al Gobierno de Sánchez se produjo inmediatamente después de un encuentro en Zúrich con Junts.
La relación estaba ya abocada al fracaso toda vez que, junto a estas cuestiones, Carles Puigdemont se sentía profundamente engañado después de que en las mesas de negociación se le hubiera trasladado que el Constitucional iba a tener resuelto a su favor la Ley de Amnistía en marzo de 2025 y no lo hizo hasta finales de junio. Quedando en el aire su vuelta a España tras la negativa del Tribunal Supremo a aplicársela así como a levantar la orden de detención contra él, quedando todavía pendiente la resolución definitiva, que se espera que se conozca a la vuelta del verano.
Durante las últimas reuniones que mantuvo la cúpula de Junts con Zapatero en Suiza éste intentó apaciguar a los secesionistas diciéndoles que él prefiere vivir «en un país» en el que «no le gusten las decisiones del Tribunal Supremo».
«A mí no me gustó la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut y la respeté», les añadía. «Tenéis que tener en cuenta que el procés interpeló el sentimiento patriótico de muchos estamentos del Estado, judiciales, policiales, de los Servicios de Inteligencia, y todos ellos dieron su respuesta y, a la vista de que lo ha hecho el Supremo negándose a aplicar la Ley de Amnistía, la siguen dando.» La cúpula de Junts, lejos de aplacarse, reprobó que «Zapatero no hizo bien su trabajo».