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Jessie Buckley da vida a Ida, la novia, en '¡La novia!'. Warner Bros. '¡La novia!', un fallido alegato feministaMaggie Gyllenhaal reimagina la secuela de 'Frankenstein', cediéndole la voz y el protagonismo a su figura, encarnada por Jessie Buckley
Madrid
Viernes, 6 de marzo 2026, 00:33
... cines '¡La novia!', así entre exclamaciones, una reimaginación de 'La novia de Frankenstein', la secuela apócrifa y exclusivamente cinematográfica que James Whale, director de la adaptación original del moderno Prometeo, estrenó en 1935. Considerada en términos generales como una cinta superior a la original, a pesar de que ha inspirado decenas y decenas de películas y a diferencia de las innumerables adaptaciones que ha recibido la novela de Mary Shelley, nadie se había lanzado a desarrollar una suerte de remake de 'La novia de Frankenstein'.Ese es el motor de una cinta que cambia la célebre secuencia de la película original, en la que Percy Bysshe Shelley y Lord Byron felicitan a Mary Shelley por su historia de Frankenstein y el monstruo, y esta se dispone a contarles la continuación, por otra más seductora y electrizante en la que una tal Ida (Jessie Buckley), bastante perjudicada, se entrega a una noche de excesos y alcohol en un garito de moda en el Chicago de los años treinta. Y entonces el espíritu de la propia Mary Shelley se apodera de su cuerpo y comienza a lanzar improperios, algunos dirigidos a un capo de la mafia allí presente, llamando la atención de todos los clientes. Un empujón escaleras abajo acaba con su vida. Días después, será a ella a quien la doctora Euphronius (Annette Bening) reviva cuando Frank (Christian Bale), el monstruo del doctor Frankenstein, se acerque a su consulta y, movido por la soledad, le pida que le cree una compañera de vida.
Arriba, Christian Bale y Jessie Buckley, en uno de los números musicales; debajo, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz y Annette Bening.Aturdida y desmemoriada, Ida no recuerda nada de su vida pasada y su primer contacto con Frank no será fácil, pero ambos se acercarán la noche en la que vayan a bailar por la ciudad -ojo a los diversos números musicales que encierra la película y a los que es difícil encontrar sentido-. Todo se precipita a la salida de un pub, cuando dos delincuentes tratan de violar a Ida y nuestro moderno Prometeo acaba con sus vidas de forma violenta. A partir de ese momento, los recién enamorados huirán por todo el país mientras una pareja de detectives, a la que dan vida Penélope Cruz y Peter Sarsgaard, siguen sus pasos.
Una película extraña
Es '¡La novia!' de Maggie Gyllenhaal una película un tanto extraña, pues tiene evidentes problemas para encontrar el tono. Así, el humor inicial -se acusa al doctor Frankenstein de fetichista, por ejemplo-, se va diluyendo hasta no dejar rastro, quizá en sintonía con lo que se espera de una historia donde el amor romántico e imposible o las dificultades para construir tu propia identidad están en el centro de todo.
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Christian Bale y Jessie Buckley, en el laboratorio de la doctora.Historia completamente autoconsciente -«se avecina secuela, tengo mucho más que decir», llega a verbalizar Mary Shelley en uno de sus diálogos internos con la propia Ida-, hay en el filme de poco más de dos horas de duración ideas interesantes en torno a la figura de un monstruo sensible, egoísta y empático, que tiene abundantes ataques de ansiedad y ama los musicales y, en concreto a una ficticia estrella del Hollywood de los años veinte y treinta. Un hobby al que luego se apunta la novia y que muestra el evidente potencial del cine para generar recuerdos. No en vano, la persecución, antorchas en mano, se produce aquí tras una sesión de cine de monstruos.
Pero también hay brillantes hallazgos en la estupenda protagonista, una mujer salvaje, empoderada y también empática, genialmente interpretada por Buckley, que irá cambiando de nombre -lo que decíamos de la identidad- y que cuenta con innumerables registros y un vasto vocabulario, al fin y al cabo es Ida pero también es Mary Shelley. En esa huida, acabará incluso convertida en una heroína para las mujeres de la época.
Y es aquí donde está la gran fricción de esta historia, porque '¡La novia!' es, en realidad, un alegato feminista frente a los agravios, los abusos y la violencia machista. El problema es que la película parece olvidarse de ello durante su primera mitad -hay algún pequeño apunte cuando se introduce el personaje de Penélope Cruz- y cuando realmente se adentra en el asunto, lo hace de forma algo burda, como si fuera casi un pretexto para reimaginar esta historia, en lugar del pilar central. El resultado es extraño, errático y fallido y al final las dos horas pesan. Una pena.
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