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La desescalada geopolítica y energética no logra reducir la incertidumbre monetaria. La "revolución de guante blanco" en la Fed por parte de su nuevo presidente, Kevin Warsh, amplía el abanico de opciones que contemplan los mercados.
El anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán mitiga las alertas geopolíticas y energéticas protagonistas en los mercados desde hace más de tres meses. Este nuevo escenario invita a recalibrar el foco inversor. La geopolítica pierde algo de protagonismo. Sin embargo, el consiguiente desplome del precio del petróleo no logra disipar las dudas que generan las políticas monetarias.
Los analistas recuerdan, por un lado, que la incertidumbre es uno de los mayores enemigos de los mercados, y por otro, que los tipos de interés en EEUU son una de las variables más cruciales para el devenir de los mercados. De ahí la relevancia que adquiere el grado tan elevado de dispersión en las previsiones de los analistas sobre los tipos de la Fed.
Warsh transforma la Fed
El estreno de Kevin Warsh al frente de la Fed agrava estas dudas. "A raíz de la primera reunión bajo el mandado de Warsh, la gestora Financière de l'Échiquier (LFDE) deja claro en su último informe que el nuevo presidente "no tiene intención de ser un continuista". Destacan que "se perfila como unreformador, incluso como un liquidador de algunas prácticas heredadas", y califica los cambios introducidos como una "revolución de guante blanco".
"Warsh prepara una Fed menos predecible", advierten los analistas de XTB. Las reformas avanzadas se pueden desglosar en cinco iniciativas estratégicas, según resume la gestora francesa LFDE. "La comunicación (punto y final al forward guidance); el tamaño y la composición del balance, que pretende normalizar; las herramientas estadísticas que se consideran deficientes; el análisis de las dinámicas del empleo y la productividad en la era de la inteligencia artificial; por último, y sobre todo, el marco doctrinal de lucha contra la inflación en un contexto en el que durante los últimos años se venía planteando una relajación del objetivo".
Más dispersión
El cambio es tan significativo que ha multiplicado las discrepancias incluso entre las grandes firmas de análisis. La brecha entre las estimaciones de las grandes firmas de análisis alcanza niveles inéditos en los últimos años. Las diferencias actuales incluyen escenarios monetarios completamente opuestos. La incertidumbre y la imprevisibilidad se abren paso en los mercados.
En un extremo se sitúan los analistas de Bank of America. La firma ha modificado recientemente su escenario base para los tipos de la Fed. El banco prevé ahora tres subidas de 25 puntos básicos este mismo año.
Argumentan para ello que el indicador de inflación preferido de la Fed podría alcanzar el 3,5% en mayo, casi 70 puntos básicos más que hace un año, mientras que la tasa de desempleo se mantiene sin cambios. Con este contexto, según Bank of America, la Fed podría revertir las subidas de 75 puntos básicos adoptadas a finales del pasado año.
La hoja de ruta monetaria que plantea Bank of America es completamente opuesta a la que pronostica otra de las mayores firmas de inversión estadounidenses, Citi. El banco augura tres bajadas de los tipos de interés de 25 puntos básicos cada una este mismo año.
En su caso, Citi argumenta que el reciente desplome en el precio del petróleo permitirá enfriar las tensiones inflacionistas. Esta variable, junto a uno datos del mercado laboral que augura débiles durante el verano, abrirían la puerta a una nueva serie de estímulos monetarios.
La brecha es tan amplia entre las diferentes estimaciones que los inversores se ven obligados, más aún de lo habitual, a tomar como referencia el consenso del mercado. Las expectativas del conjunto de los analistas, según los datos recopilados por LSEG, se decantan más por las subidas que por las bajadas de tipos de la Fed.
El consenso del mercado, según LSEG, vaticina subidas de tipos de 42 puntos básicos por parte de la Fed antes de final de año. Estas estimaciones se traducirían entre uno y dos repuntes de 25 puntos básicos antes del término de diciembre. La hoja de ruta del consenso sitúa el primer incremento en la reunión de septiembre, y plantea la posibilidad de un repunte adicional en el último trimestre del año.
Estadística tranquilizadora
Las previsiones mayoritarias de los analistas anticipan al menos una subida de los tipos de interés. El giro al alza de los tipos, teóricamente, no supone precisamente un estímulo para la renta variable. Pero estadísticamente no supone un obstáculo para los avances en Bolsa.
Así lo recuerdan los analistas de XTB cuando recalcan que "históricamente los ciclos de endurecimiento monetario no han impedido que la renta variable siga avanzando. Desde finales de la década de 1990, el S&P 500 subió en los cuatro periodos de subidas de tipos anteriores (1999, 2004, 2015 y 2022). En promedio, el índice registró una rentabilidad cercana al 11% durante estos periodos, que tuvieron una duración media de aproximadamente 22 meses".
El repaso a la serie histórica más reciente revela, según XTB, que "el ciclo más prolongado fue el de 2015-2018, con una subida acumulada del 19% durante algo más de tres años, mientras que el más reciente, entre 2022 y 2023, se saldó con una subida más moderada del 4,1%". En la coyuntura actual, concluyen desde XTB, "gran parte de la respuesta en este posible nuevo ciclo la tendrán las empresas ligadas a la IA, que ahora representa el 39% del S&P 500".
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