Las jugadoras de la selección española femenina de baloncesto celebrando el bronce mundial. EFE
Baloncesto La nueva generación de España que invita a soñar: Iyana Martín, Awa Fam y un grupo capaz de desafiar al 'Dream Team'El bronce de la Selección en el Mundial es la confirmación de la consolidación del equipo en la élite del baloncesto femenino.
Más información:España se cuelga el bronce en el Mundial y encumbra a su nueva generación tras exhibirse ante la anfitriona Alemania
Jorge Pacheco Publicada 14 septiembre 2026 01:55h SíguenosHay medallas que cuentan lo ocurrido y otras que anuncian lo que está por venir. El bronce conquistado por España en Berlín pertenece a las dos categorías. Habla de una victoria rotunda frente a Alemania, de una selección capaz de levantarse apenas unas horas después de rozar la final y de la recuperación de un lugar entre las grandes. Pero, sobre todo, revela la silueta de una generación que todavía no conoce sus límites.
España derrotó a la anfitriona por 81-58 en el partido por el tercer puesto, con 22 puntos, nueve asistencias y 28 de valoración de Iyana Martín. Awa Fam añadió 10 puntos y nueve rebotes; Raquel Carrera, 15 tantos y cinco capturas; y María Conde, 12 puntos.
Fue la cuarta medalla mundialista española, después del bronce de 2010, la plata de 2014 y otro bronce en 2018, y la primera desde que el equipo se quedó fuera de la Copa del Mundo de 2022.
España roza la hazaña del año y la final del Mundial femenino tras poner contra las cuerdas a la todopoderosa EEUUNo fue una medalla arrancada por inercia ni protegida por el recuerdo de épocas mejores. España la construyó desde el atrevimiento. Llegó al último cuarto con diez puntos de ventaja y terminó de romper a Alemania mediante tres triples consecutivos: uno de Iyana sobre el cierre del tercer periodo y otros dos de Conde y Maite Cazorla al inicio del definitivo.
El parcial de 20-7 de los últimos diez minutos convirtió la tensión en celebración y permitió que el bronce dejara de ser una esperanza para convertirse en la primera pieza de una nueva historia.
En el centro de esa historia aparece Iyana Martín. La base asturiana tiene 20 años, pero juega como si el tiempo fuese un territorio que también pudiera gobernar. Acelera, espera, cambia el ritmo y encuentra espacios donde un instante antes solo había cuerpos.
En Berlín promedió 17,5 puntos, 4,2 asistencias, 3,3 rebotes y 2,2 robos, con un 54,5% en tiros de campo y un extraordinario 45,5% desde el triple.
Iyana Martín, con el premio a mejor jugadora del partido por el bronce mundial. EFE
Su actuación frente a Alemania fue el último destello de un torneo descomunal. Alcanzó o superó los 20 puntos en tres partidos, algo que ninguna jugadora menor de 21 años había logrado tantas veces en un Mundial durante este siglo, y se convirtió en la tercera más joven de las dos últimas décadas en alcanzar los 100 puntos en una edición, después de Candace Parker y Liz Cambage.
En las semifinales ya había anotado 17 frente a Estados Unidos, sosteniendo durante largos tramos el pulso contra la plantilla más profunda del planeta.
Iyana llevaba años dejando señales. Fue MVP del Europeo sub16 de 2022 y del Mundial sub-19 de 2023, donde condujo a España hasta la plata. Después se consolidó en la élite nacional, recibió el premio a la mejor joven de la Euroliga en 2025 y fue elegida con el número siete del draft de la WNBA de 2026 por Portland Fire, la primera selección de la historia de la nueva franquicia.
Berlín, sin embargo, ha eliminado definitivamente la palabra promesa de su presentación. Ya no es la base que algún día deberá dirigir a España: España ya juega a su compás.
Awa Fam, como Pau Gasol: una nº 3 en el draft de la WNBA en una noche histórica para el baloncesto femenino españolA su lado crece Awa Fam, otra jugadora nacida en 2006 y dueña de una evolución igualmente precoz. La pívot de Santa Pola debutó como profesional con Valencia Basket a los 15 años, fue la MVP más joven del Europeo sub20 y, tras resultar elegida con el número tres del draft, dio este año el salto a Seattle Storm.
Esa posición igualó la elección más alta de un baloncestista español en una liga norteamericana, la de Pau Gasol en 2001.
Fam ofrece a España algo difícil de fabricar: tamaño sin rigidez, intimidación sin renunciar a la movilidad y capacidad para participar en el juego más allá de la zona. Terminó el Mundial con 11 puntos, 6,8 rebotes y 1,2 tapones de media, liderando a la selección tanto en rebotes como en bloqueos.
Su envergadura protege el aro, pero su verdadero valor está en todo lo que aún puede añadir: tiro exterior, creación desde el poste, lectura del bloqueo directo y una mayor continuidad defensiva.
Awa Fam, durante el Mundial de baloncesto. EFE
La plata del Eurobasket de 2025 ya había anticipado su capacidad para crecer cuando la competición se estrecha. En las semifinales contra Francia, con solo 19 años, Fam firmó 21 puntos, nueve rebotes, tres asistencias, dos tapones y 31 de valoración para impulsar a España hacia la final.
El oro se escapó después ante Bélgica por 65-67, pero aquel equipo joven salió de El Pireo con una certeza: podía competir antes incluso de haber terminado de construirse.
Iyana vivió aquel Europeo condicionada por una colitis infecciosa que la apartó de la fase decisiva, mientras Awa asumía responsabilidades propias de una veterana. Un año después, ambas han llegado juntas al primer plano mundial.
"A mí no me sorprende. Sé de lo que es capaz. Está siendo la líder, con 20 años, como yo", decía Fam sobre su compañera después de la semifinal contra Estados Unidos. No son dos talentos aislados que coinciden en una camiseta: comparten recorrido, derrotas en categorías inferiores y la costumbre de encontrarse en partidos que queman.
El relevo ya es una realidad
El futuro español tampoco termina en ellas. Raquel Carrera, con 24 años, ya es una pieza estructural en ambos lados de la pista; Elena Buenavida y Alicia Flórez tienen 22; Helena Pueyo, 25.
Alrededor aparecen jugadoras en plena madurez competitiva como María Conde y Maite Cazorla, ambas de 29, además de Paula Ginzo y Megan Gustafson.
Ocho integrantes del equipo mundialista ya habían sido subcampeonas de Europa en 2025, por lo que Berlín no reunió una colección improvisada de nombres, sino un grupo que empieza a acumular memoria compartida.
Alba Torrens, con el '7', en el partido contra Alemania. EFE
La otra memoria, la de los días dorados, caminó por Berlín con el número siete. Alba Torrens llegó al Mundial con 37 años como la única española de la convocatoria que había disputado anteriormente el torneo.
Había estado en los tres podios anteriores -2010, 2014 y 2018- y ahora suma un cuarto, convertida en el puente entre la generación que enseñó a España a ganar y la que pretende aprender sin pedir permiso.
Cuando Torrens debutó con la selección absoluta, en 2008, Awa Fam todavía no había cumplido dos años.
Ese relevo no se ha producido mediante una ruptura, sino a través de una conversación. Alba ofrece el mapa de los grandes campeonatos; las jóvenes aportan piernas, descaro y un baloncesto sin complejos.
España cae con polémica frente a Grecia en la prórroga y se complica la clasificación al Mundial de 2027El seleccionador Miguel Méndez se resiste incluso a situar el éxito en tiempo futuro: "En la FEB no hablamos de futuro ni de pasado. Hablamos de presente". También celebró haberlo conseguido con "un equipo joven" que supo convertirse en "un auténtico grupo humano" por encima de sus individualidades.
La semifinal ante Estados Unidos explicó por qué ese presente invita a imaginar algo todavía mayor. España llegó empatada a 58 al último cuarto y obligó a la campeona a jugar cada posesión con gravedad. Las estadounidenses terminaron imponiéndose por 76-66 gracias a un parcial final de 18-8, pero no respiraron hasta los últimos minutos.
"Les hemos plantado cara y creo que nos han sentido, han sentido el miedo de jugar contra España y hemos defendido esta camiseta todo lo que hemos podido y más", proclamó Iyana tras la derrota.
EEUU, 20 años invicta
Estados Unidos volvió a coronarse este domingo al vencer a Francia por 67-66. Sumó así su quinto Mundial consecutivo y el duodécimo de su historia, prolongando una hegemonía que comenzó tras su derrota contra Rusia en las semifinales de 2006.
Desde entonces no ha perdido ningún encuentro de un Mundial o unos Juegos Olímpicos, una racha que abarca ya dos décadas y que confirma la dimensión del desafío.
Además, el nuevo Dream Team estadounidense también está rejuveneciendo. Caitlin Clark, Paige Bueckers, Angel Reese y Aliyah Boston debutaron en Berlín en una gran competición internacional absoluta, acompañadas por campeonas contrastadas como Breanna Stewart, Napheesa Collier, Chelsea Gray o Kahleah Copper.
España no persigue, por tanto, a una dinastía envejecida, sino a otra generación destinada a extender el imperio.
La selección de Estados Unidos celebra su oro en el Mundial de baloncesto femenino. Reuters
La distancia continúa existiendo. Estados Unidos dispone de una profundidad incomparable y puede transformar cada sustitución en una oleada de talento. Pero el 58-58 de Berlín, después de tres cuartos, dejó una grieta por la que mirar.
Dentro de cuatro años, en el próximo Mundial, Iyana Martín y Awa Fam tendrán solo 24 años; Carrera rondará los 28 y Buenavida y Flórez, los 26. La España que ahora aprende ya habrá acumulado dos medallas absolutas y cientos de partidos entre la Liga Femenina, las competiciones europeas y la WNBA.
El bronce no promete que el oro vaya a llegar. Ninguna generación recibe por adelantado aquello que todavía debe conquistar. Pero sí demuestra que España vuelve a caminar en esa dirección.
Alba Torrens ha ayudado a encender una última luz del pasado; Iyana y Awa empiezan a proyectarla hacia delante. Y al otro lado del camino espera Estados Unidos, campeona otra vez, aparentemente invencible. Por primera vez en mucho tiempo, España puede mirarla sin bajar los ojos.
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