Guterres sostuvo que el uso de combustibles fósiles es el elemento común que alimenta ambos problemas, por lo que requieren una misma respuesta: “Una transición rápida y justa hacia una energía limpia, así como un impulso a la adaptación, la resiliencia y la justicia climática para quienes ya están sufriendo daños climáticos”.
El elevado costo ambiental de la IA
En este contexto, el líder de la ONU reconoció que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de gran utilidad para acelerar el desarrollo de soluciones frente al cambio climático, mejorar la atención sanitaria, optimizar los sistemas educativos y afrontar otros desafíos que afectan a la población mundial.
Sin embargo, la infraestructura que sostiene esta tecnología deja una huella ambiental considerable. Un estudio publicado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de la ONU (UNU-INWEH) estima que los centros de datos que impulsan la IA podrían consumir alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad hacia principios de la próxima década. Esta cifra equivale a casi el 3% del consumo mundial proyectado de energía eléctrica y representa aproximadamente el doble de la electricidad utilizada por Francia durante 2025.
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“A pesar de estas evidentes inquietudes, las comunidades suelen desconocer el impacto ambiental de la infraestructura que se construye a su alrededor. Para que la inteligencia artificial contribuya a construir un futuro mejor, debe ser sincera sobre lo que nos cuesta ahora”, sostuvo Guterres.
metano en toda su cadena de valor. También consideró fundamental simplificar los procedimientos administrativos para adaptar la infraestructura eléctrica a las energías renovables, garantizar que las comunidades dependientes de los combustibles fósiles no queden rezagadas, duplicar la financiación destinada a la adaptación climática y proteger a la ciencia frente a la desinformación sobre el cambio climático.Guterres afirmó que el modelo económico basado en los combustibles fósiles es insostenible y destacó que las energías renovables constituyen una alternativa viable y cada vez más competitiva. Precisó que más del 90% de la nueva capacidad renovable instalada en el mundo ya resulta más barata que las opciones fósiles de menor costo. Agregó que, solo en 2025, la capacidad renovable existente generó ahorros estimados en 480,000 millones de dólares gracias a la reducción del consumo de combustibles fósiles, y evitó emisiones superiores a las producidas conjuntamente por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
“Tenemos la enorme oportunidad —y la responsabilidad— de convertir esta ‘Historia de dos crisis’ en una única historia de determinación, equidad y progreso compartido. Podemos finalmente cerrar el capítulo de los combustibles fósiles y construir un futuro impulsado por las energías renovables y basado en la justicia climática. Este es el momento de elegir. Nuestro momento de la verdad. Nuestro momento de oportunidad”, concluyó.