Llegadas a una edad, muchas mujeres no se reconocen en su propio cuerpo. La clave para recuperar el control es «ponerse fuertes como el vinagre»
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 21/05/2026 Actualizado a las 18:52h.A mí me engorda hasta el respirar! ¡Pero si hago ejercicio y me alimento como un pajarito! ¿De dónde ha salido este flotador? ¡Pero si ... yo antes no tenía tripa!... ¿Qué me está pasandooooo? «Pues básicamente que a partir de los 40 años, muchas mujeres no reconocemos nuestro cuerpo. De repente, la grasa decide mudarse de las caderas a la zona de la barriga sin pedir permiso, la batería empieza a agotarse a mitad de día y te levantas con una niebla mental que te hace dudar varias veces si has cerrado la puerta de casa. Notas un cambio físico, emocional y social que va mucho más allá de la estética», resume la farmacéutica y divulgadora científica Marián García, conocida en redes sociales como Boticaria García.
¿Qué me está pasando?
Antes de entrar en materia, tenemos que entender lo que pasa en nuestro cuerpo según nos acercamos a la menopausia. La realidad es que las mujeres a partir de una determinada edad podemos ganar medio kilo de grasa al año de media. «En algunos estudios incluso se ha visto un subidón de más de dos kilos en solo tres años. Echa cuentas: son siete kilos de grasa extra por década», aclara la especialista. Y encima estos cambios no ocurren de manera uniforme. «Varios estudios señalan dos momentos críticos en los que se produce una especie de acelerón del envejecimiento: el primero es sobre los 44 años y el segundo en torno a los 60. Si notas que, de repente, tu pantalón favorito no te cierra, es normal. Y no es que te hayas abandonado ni que te falte fuerza de voluntad. No es tu culpa. Lo que ocurre es que, al llegar a esta etapa, muchas mujeres nos encontramos corriendo una auténtica carrera metabólica, con obstáculos que encima se encadenan: cargamos con el saco de arena de la bajada de los estrógenos, con la valla de la pérdida de músculo, con el muro de la resistencia a la insulina y con el foso del cortisol», resume gráficamente García en su libro.
Una vez entendido todo el revuelo hormonal, la estrategia para reducir la grasa abdominal tienen que ser integral, pero se debe empezar con calma. «Esto no va de dar un volantazo brusco a tu vida ni de agobiarte con una lista de tareas, sino de arrancar con dos hábitos estrella: uno para derribar la valla de la pérdida de músculo y el otro, mucho más placentero, para salir del foso del cortisol», coinciden los expertos y autores del método TRIS TRAS, «un circuito estratégico con evidencia científica». Se trata de sesiones de fuerza de 15-20 minutos dos días a la semana y se pueden hacer en casa. Solo necesitas unas bandas elásticas.
La idea es sencilla. El cuerpo cambia cuando recibe pequeños estímulos repetidos en el tiempo. «No se trata de hacerlo perfecto ni de hacerlo todo. Lo importante es hacerlo a menudo», insisten. ¿Qué significa TRIS TRAS?
1.
TRIS (TRen Inferior y Superior): «trabajamos los cimientos de la musculatura con ejercicios como sentadillas, zancadas, 'press' de hombros o flexión de bíceps».
2.
TRAS (TRabajo de Abdomen Sexi): «No hay nada más sexi que un 'core' fuerte capaz de proteger tu espalda.Aquí toca hacer planchas».
3.
Y si quieres subir el nivel... ¡CUCU TRAS!: CUlo, CUádriceps y TRabajo de Abdomen Sexi. «Entrenar músculos grandes, como los de estas zonas, es como hacer una reforma integral en la cocina. Aquí mandan las sentadillas búlgaras y el puente de glúteos».
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El circuito básico alterna seis ejercicios de fuerza con dos vueltas completas y 20 segundos de recuperación entre ejercicios. Empezamos.
El plan maestro
TRIS (tren inferior). Empieza la rutina con unas sentadillas clásicas con goma. Diez repeticiones.
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