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La semana aciaga de Sánchez: relegado en la UE y señalado ya por escrito desde el Pentágono

La semana aciaga de Sánchez: relegado en la UE y señalado ya por escrito desde el Pentágono
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El presidente del Gobierno fracasó en su intentó por romper el acuerdo entre la Unión Europea e Israel, ha presentado medidas ante la crisis energética que será "muy difícil " que aprueben en algún momento y EEUU baraja expulsar a España de la OTAN Leer

Pedro Sánchez dejó el sábado pasado Barcelona como líder del mundo socialista y progresista, encumbrado por Lula da Silva y Claudia Sheinbaum. Y apenas una semana después, el presidente del Gobierno se encuentra señalado directamente por escrito desde el Pentágono y relegado en la Unión Europea.

El primer revés lo sufrió el martes en Luxemburgo, cuando se constató que su propuesta de romper el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel fracasaba. España lo presentó junto con Irlanda y Eslovenia en el Consejo de Asuntos Exteriores, aunque ya desde el día anterior estaba claro que no iba a prosperar. O, más bien, desde el mismo momento en el que Sánchez lo anunció el domingo en un mitin electoral en Gibraleón (Huelva).

Esta medida exige una unanimidad que resulta muy, muy complicada de alcanzar, y el Ejecutivo es totalmente consciente de ello. La propuesta se antoja más como una forma de buscar réditos nacionales y, tal vez, una cierta posición internacional. Pero lo cierto es que Alemania y también Italia han dejado claro que no están cómodos con una decisión de ese tipo, y ya es la segunda vez que España fracasa con esta actuación. Incluso la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, señaló que era mejor contemplar otras opciones antes que la ruptura total.

Ya en Nicosia, durante el Consejo Europeo que ha tenido lugar en la capital chipriota, Sánchez volvió a insistir en la cuestión sin demasiado éxito. Fue en la primera jornada, esto es, el jueves, y cuando el viernes llegó a la sesión de cierre de la cumbre ya había estallado la segunda bomba: Reuters publicaba que, en un correo interno, el Pentágono baraja la posibilidad de expulsar a España de la OTAN por no ayudar a Donald Trump en la guerra de Irán.

El texto recoge la "frustración" que existe con los aliados que se han negado a conceder a EEUU derechos de acceso, bases y sobrevuelo (ABO, por sus siglas en inglés), y ese es justo el caso de España. Sánchez trató de limitar la importancia de la importante revelación, y aseguró que su Gobierno "no trabaja sobre e-mails". "Trabajamos sobre documentos oficiales y posicionamientos que adopte, en este caso, el Gobierno de Estados Unidos", prosiguió.

"Somos buenos aliados de la OTAN, tenemos fuerzas desplegadas en el este de Europa para defender la integridad territorial. Este año por primera vez desde 2014 hemos logrado llegar a ese 2,1%, por tanto, desde nuestro punto de vista, no hay debate: cumplimos con las obligaciones, somos un socio leal. Cumplimos, estamos desplegados en áreas que han solicitado países. Absoluta tranquilidad", incidió.

Desde la Organización del Tratado del Atlántico Norte, un funcionario de la Alianza señaló a este periódico que "el tratado fundacional de la OTAN no contempla ningún mecanismo para la suspensión de la condición de miembro ni la expulsión". No es posible expulsar a un país, en definitiva, y la salida de un aliado sólo se puede producir por iniciativa propia. Pero el hecho de que el Departamento de Guerra que dirige Pete Hegseth señale a España es muy relevante, y supone un paso más allá de las declaraciones altisonantes de Trump.

Y en ese mismo momento en el que defendió su papel en la OTAN, Sánchez también lanzó dos nuevas propuestas para hacer frente a la crisis energética que, sin embargo, han suscitado muy poco entusiasmo entre sus socios y en la propia Comisión Europea. El presidente del Gobierno pidió, por una parte, ampliar en seis o 12 meses el plazo de asignación de los fondos del plan de recuperación; y, por otra, flexibilizar las reglas fiscales del mismo modo que se ha hecho con el gasto en Defensa.

"España ha puesto encima de la mesa propuestas que creo que son razonables, que creo que son consecuentes con la envergadura de la crisis energética que está sufriendo el mundo y que está sufriendo también en Europa", defendió. Pero fuentes diplomáticas de hasta tres países confirman a EL MUNDO que les parece "muy difícil" que cualquiera de las dos salga adelante.

"En Berlín y en La Haya no gusta", apunta una de ellas. "Es poco probable que la introducción de flexibilidad fiscal sea bien recibida. Solo generaría presupuestos menos sólidos y déficits", añade la segunda. "La ampliación del plazo es complicada, la Comisión ya lo ha dicho en varias ocasiones", suscribe la tercera.

Y la propia responsable del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, dejó clara en la rueda de prensa final del Consejo que la flexibilización de las reglas fiscales no es algo que se contemple ahora mismo. "Sólo puede activarse en caso de una grave recesión económica en la zona euro o en la Unión Europea en su conjunto. Afortunadamente, no es la situación en la que nos encontramos actualmente", subrayó. "Seguimos muy de cerca la evolución y el Ecofin debatirá el asunto en detalle", añadió de manera cortés. Pero la semana aciaga de Sánchez ya estaba rematada.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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