398.588 euros y cuatro meses de ejecución. Las obras para «finalizar» la senda peatonal en la costa quebrada situada al norte de Santander solo requerían de 400.000 euros y unos meses de trabajo. El detallado proyecto elaborado en agosto de 2016 por el ingeniero y técnico de Costas José Antonio Osorio Manso permitía concluir el recorrido peatonal en el que se encontraba la pasarela junto a la playa de El Bocal que el pasado martes 3 de marzo se hundió cuando siete jóvenes caminaban sobre ella. La alcaldesa de Santander Gema Igual se escudó ayer en que la responsabilidad del mantenimiento de esta obra inacabada correspondía a la Dirección de Costas y señaló a una agente de la Policía Local como responsable de no actuar ante el aviso del probable derrumbe del puentecito de madera que un vecino comunicó 28 horas antes del drama.
Las tres pasarelas situadas en el paseo costero entre el faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar en el norte de Santander han permanecido durante 10 años sin apenas mantenimiento por una desidia administrativa y competencial que puso solucionarse a partir del mes de agosto de 2016. El proyecto de la Dirección General de Costas y Sostenibilidad y la Demarcación de Costas de Cantabria pretendía solucionar el vacío provocado por la decisión del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de paralizar las obras del proyecto inicial de 2013. Durante dos años, la empresa Dragados (adjudicataria del primer proyecto por 978.608 euros cuando la licitación era de 1.968.635) habilitó el camino instalando las tres pasarelas, dos miradores y un largo vallado. Protestas de vecinos y de colectivos ecologistas provocaron la paralización del proyecto inicial el 11 de mayo de 2015. Desde esa fecha, no está documentada ningún mantenimiento ni reparación de las tres pasarelas del recorrido, incluida la situada junto a la playa de El Bocal, la trampa mortal por la que se precipataron Lucía San Martín (22 años), Xabier Bayón (21 años), Celia Lage (19 años), Eunate Hervas (19 años), Lluna Vallejo (20 años), Elena Sirbu (19 años) y Ainara Fernández (19 años). Solo Ainara sobrevivió al impacto contra las rocas y la caída de más de 20 metros al agua del Cantábrico que penetra por las oquedades de este tramo de costa.
«El Ayuntamiento no ha puesto una tabla», reconoció ayer la alcaldesa Gema Igual, tres días después de la catástrofe y después de haber participado en las labores de rescate, primero, y en la atención de las familias de las víctimas durante el miércoles y el jueves. «La cadena de respuesta no funcionó como debía», sintetizó la alcaldesa de Santander para asumir que el aviso de un vecino al 112 el mediodía del pasado lunes no había servido para nada. Según Igual, la policía local que recibió el aviso desde Emergencias no hizo nada. «No se desprende grave riesgo de colapso», interpretó la agente en un escrito aportado a la alcaldesa. Un reconocimiento del error que se incluirá en el "expediente informativo y sancionador" abierta contra la agente de la Policía Local. Pero el relato de Igual sobre lo sucedido abre nuevos interrogantes sobre los procesos internos en la policía bajo su mando. La llamada desde el 112 a la Policía de Santander se produjo a las 12.14 horas del lunes porque Fernando Cabellos, un vecino del barrio El Monte, comunicó su sospecha de que la pasarela podía colapsar. La llamada no fue grabada por la Policía Local porque se canalizó en un teléfono móvil y tampoco quedó registrada como "ficha" o incidencia porque la agente no evaluó el riesgo. Igual sí que reconoció dos avisos similares en otras pasarelas del recorrido en julio de 2024 que fueron atendidas por la Policía Local con la presencia de patrullas en esta senda.
"No tendríamos que haber llegado a que un vecino se diera cuenta del mal estado de la infraestructura", señaló Igual para dar paso a la documentación con la que responsabilizó al Gobierno de España de la falta de mantenimiento de la pasarela siniestrada. Y entre los datos advirtió de la importancia del proyecto de "finalización" de la obra presupuestado en apenas 400.000 euros. La alcaldesa de Santander no ocultó, además, sus disputas con Costas cuando anunció que va a elaborar un "mapa" de Santander pintado en azul y rojo para diferenciar los terrenos propios del Ayuntamiento respecto a los que son de titularidad de la administración central. Según el Ministerio para la Transición Ecológica dirigido por Sara Aagesen, las acusaciones de la alcaldesa Igual "no se corresponden con la realidad". En una escuetísima nota como única aclaración, el Gobierno de España aseguró que esperará a que "los hechos y los datos hablen por sí solos".