- ANDRÉS STUMPF Bruselas
Los líderes europeos esperan que el nuevo Gobierno desbloquee el préstamo a Ucrania y el nuevo paquete de sanciones sobre Rusia.
El gran verso suelto de la Unión Europea ha sido derrotado en las urnas. Viktor Orbán ha perdido las elecciones a primer ministro de Hungría tras 16 años ante la abrumadora irrupción de Péter Magyar que, con su partido Tisza, logró hacerse el domingo con 138 de los 199 escaños en juego. En el bloque comunitario, la noticia se ha celebrado como una victoria propia, como demuestran las incontables muestras de apoyo de los presidentes y primeros ministros de una gran mayoría de los Estados miembros y de los principales líderes europeos.
"Con este resultado, nuestra unión es más fuerte", dijo Ursula von der Leyen, presidenta del brazo ejecutivo de la Unión Europea, durante una conferencia de prensa el lunes en Bruselas. "Ayer [por el domingo] fue una noche excepcional".
Porque la salida de Orbán supone un auténtico cambio de paradigma en las relaciones entre los países que conforman la UE. Hungría ha sido el principal obstáculo que ha enfrentado el bloque a la hora de encontrar grandes consensos, algo que se ha visto especialmente acentuado en lo relativo a las relaciones con Donald Trump y, sobre todo, en el posicionamiento respecto a Rusia.
De entre todos los vetos que se espera que se levanten bajo el nuevo Gobierno de Magyar, el más urgente para Bruselas es el préstamo de 90.000 millones de euros que necesita enviar a Ucrania para que tenga la suficiente capacidad financiera como para resistir la guerra con Rusia dos años más. Las estimaciones del FMI aseguran que el país dirigido por Volodímir Zelenski se quedará sin recursos a finales del primer semestre.
Los líderes europeos acordaron realizar el préstamo en la última reunión del pasado año con el visto bueno de Hungría, que no contribuiría, pero aceptaba no bloquear la asistencia. Sin embargo, Orbán sorprendió a la UE al vetar el préstamo en febrero con las vista puesta en las elecciones y con el argumento de la lentitud de Ucrania en arreglar un oleoducto que atraviesa territorio ucraniano antes de suministrar combustible ruso a Hungría y Eslovaquia.
Junto con el préstamo a Ucrania, la UE también tratará de volver a sacar adelante el paquete de sanciones con el que lleva meses buscando presionar a Rusia.
"Queremos volver a poner en la agenda diplomática la aprobación del paquete del préstamo a Ucrania y las sanciones tan pronto como las condiciones lo permitan", señalan fuentes diplomáticas de Chipre, el país que ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea.
La vigésima andanada europea contra Putin incluye sanciones a nuevos buques con el objetivo de expandir las actividades contra la llamada flota fantasma, restricciones a alrededor de 20 bancos rusos y prohibiciones para importar maquinaria, entre otras medidas. Este paquete fue presentado en febrero, pero lleva desde entonces paralizado.
"El resultado de las elecciones cambia las reglas del juego para Europa", dijo Mujtaba Rahman, director gerente para Europa del Grupo Eurasia.
35.000 millones
Pero no solo la Unión Europea puede beneficiarse de la mejora de las relaciones que se espera que traiga consigo el cambio de Gobierno en Hungría. El país también podría recibir una cuantiosa inyección financiera si Magyar decide materializar las reformas nacionales que Orbán se ha negado a abordar.
Entre otras, destaca la reforma del sistema judicial y los servicios de seguridad, así como la sustitución de la dirección de sus principales instituciones públicas y empresas estatales, elementos que desde Bruselas se consideran cruciales.
Cerca de 35.000 millones de euros en fondos de la UE destinados a Hungría están congelados debido a las disputas con Bruselas. Esta cuantía incluye los casi 18.000 millones de euros del presupuesto de la UE que se encuentran inmovilizados por considerar la Comisión que Orbán ha llevado a cabo violaciones del Estado de derecho, mayores riesgos de corrupción y el menoscabo de la independencia judicial. Más de 17.000 millones de euros en préstamos de defensa a bajo interés también se han retrasado.
Tras ser elegido, Magyar ha empezado a dar los pasos para reformular los puestos de responsabilidad del país pidiendo la dimisión de Tamás Sulyok al que considera un "títere" de Orbán.
Von der Leyen apuesta por acabar con la unanimidad exigida para las decisiones de política exterior
La salida de Viktor Orbán del Gobierno de Hungría promete levantar el bloqueo que el país ejercía sobre muchas de las decisiones en política exterior de la Unión Europea, un terreno en el que se exige al bloque actuar por unanimidad y que en muchas ocasiones deriva en parálisis. Pese a celebrar la noticia del cambio en el Ejecutivo húngaro que allana el camino al bloque comunitario, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aboga por cambiar las reglas del juego para que esta situación de obstáculo constante no vuelva a darse en el futuro. A juicio de la política alemana, sería conveniente pasar a un sistema de mayorías cualificadas como al que se recurre para la toma de otras decisiones.
"Creo que también deberíamos analizar las lecciones aprendidas dentro de la Unión Europea. Por ejemplo, considero que la transición a la votación por mayoría cualificada en política exterior es una forma importante de evitar bloqueos sistémicos, como los que hemos visto en el pasado, y deberíamos aprovechar el impulso actual para avanzar en este tema", aseguró ayer en rueda de prensa Von der Leyen.
Los líderes europeos acusaron a Orbán en marzo de tratar de secuestrar la toma de decisiones del Consejo Europeo a través de chantajes. Ante el auge de la extrema derecha en otros países, como Francia, se teme que estas dinámicas pudieran repetirse en el futuro generando nuevos vetos.
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