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La UE rechaza el "chantaje" de Sánchez de ligar la ampliación al reconocimiento del catalán: "Nuestra negativa no cambiará"

La UE rechaza el "chantaje" de Sánchez de ligar la ampliación al reconocimiento del catalán: "Nuestra negativa no cambiará"
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El ministro de Exteriores amenaza con vetar la entrada de nuevos países a la UE si no se acepta la oficialidad del catalán que exige Puigdemont. Más información: Sánchez reactiva su petición de hacer oficial el catalán en la UE tras un año en el cajón en vísperas de los Presupuestos

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante una reciente reunión en Bruselas. UE

Europa La UE rechaza el "chantaje" de Sánchez de ligar la ampliación al reconocimiento del catalán: "Nuestra negativa no cambiará"

El ministro de Exteriores amenaza con vetar la entrada de nuevos países a la UE si no se acepta la oficialidad del catalán que exige Puigdemont.

Más información:Sánchez reactiva su petición de hacer oficial el catalán en la UE tras un año en el cajón en vísperas de los Presupuestos

Bruselas Publicada 14 septiembre 2026 06:00h Las claves Síguenos Las claves Generado con IA

La mayoría de los socios europeos han acogido con una mezcla de sorpresa y enfado la insistencia del Gobierno de Pedro Sánchez para convertir el catalán en lengua oficial de la UE, una propuesta que llevaba más de un año guardada en un cajón.

Porque esta vez Albares ha ido mucho más lejos -demasiado lejos, creen los socios europeos- al amenazar con vetar la entrada de nuevos países en la UE, empezando por Montenegro, que tiene 2028 como fecha indicativa, si antes no se ha resuelto la oficialidad del catalán.

"Esto no ayuda al Gobierno español porque se ve como un chantaje: convertir la ampliación en rehén de esta cuestión tan doméstica e interna de España", señala a EL ESPAÑOL un diplomático europeo de uno de los países que se ha opuesto desde el principio al reconocimiento del catalán.

Moncloa insiste, aunque sabe dos cosas: que no cuenta ni de lejos con la unanimidad necesaria para sacar esa iniciativa y que lanza el pulso con un capital político en números rojos tras la crisis de Ceuta.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pretende que el reconocimiento del catalán se debata de nuevo a nivel ministerial -será la octava vez desde el inicio de la legislatura- en el Consejo de Asuntos Generales de la UE que se celebra el próximo 22 de septiembre en Bruselas, justo en vísperas de la presentación en España de los Presupuestos para 2027, cuya aprobación requeriría el apoyo de Junts.

Sánchez asumió esa reivindicación con Carles Puigdemont -fugado en Bélgica desde octubre de 2017- en agosto de 2023 como "pago adelantado" a cambio de su apoyo a la elección de Francina Armengolcomo presidenta del Congreso y de su propia investidura.

Cada vez que Sánchez necesita amarrarse el apoyo de Junts, reactiva en Bruselas esta petición.

Sánchez reactiva su petición de hacer oficial el catalán en la UE tras un año en el cajón en vísperas de los Presupuestos

"Somos totalmente favorables a la ampliación, por eso urgimos a resolver el asunto de nuestras lenguas oficiales, porque es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, gallego y euskera", dijo el ministro de Exteriores el miércoles pasado durante su visita a Bruselas.

El Gobierno alega que no sería justo que se apruebe en la UE la oficialidad del montenegrino, un idioma que hablan alrededor de 225.000 personas, y no la del catalán, que cuenta con alrededor de 10 millones de hablantes.

Todas las decisiones sobre la ampliación se adoptan por unanimidad, lo que concede a España y a cualquier otro Estado miembro el poder de veto. Un veto que ejerció por ejemplo el húngaro Víktor Orbán para bloquear cualquier avance en las negociaciones con Ucrania hasta que cayó en las elecciones de abril de este año.

"Todo el mundo sabe que Sánchez necesita volver sobre el catalán para mantener los apoyos a su Gobierno de coalición. No va a ser muy bien recibido que ligue la ampliación al reconocimiento del catalán. Y no he visto que haya ningún cambio de posición", añade un segundo diplomático de otro Estado miembro al ser preguntado por la cuestión.

"Por lo que yo sé, no ha habido ningún cambio de posición entre los Estados miembros sobre la cuestión del catalán", añade.

La mayoría de Estados miembros siguen teniendo dudas sobre el impacto financiero, jurídico, logístico y, sobre todo, político del reconocimiento del catalán en la UE, por el precedente que sentaría para otras lenguas regionales.

Pese a que el asunto lleva ya tres años sobre la mesa, ni España ni Bruselas han realizado todavía una evaluación detallada capaz de despejar todas las dudas.

La amenaza de Sánchez de vetar la ampliación tampoco impresiona demasiado al resto de socios europeos. Para empezar, porque se trata de una perspectiva lejana: la decisión sobre Montenegro no llegará, como mínimo, hasta finales de 2027 y para entonces ya se habrán celebrado elecciones en España y es probable que haya cambiado el Gobierno.

Además, no se descartan nuevos retrasos porque muchos Estados miembros tienen dudas sobre la entrada de nuevos socios en el club, tanto de los Balcanes como, sobre todo, de Ucrania.

Amenaza vacía

"En la práctica, todo el mundo sabe que la ampliación está bloqueada, por lo que un posible chantaje por parte de España sería una amenaza vacía. Muchos países tienen tantas condiciones vinculadas a la ampliación que añadir una más no supondría ninguna diferencia", señala a EL ESPAÑOL un tercer diplomático de un gran país de la UE.

En el Consejo de Asuntos Generales del 19 de julio de 2025 -la última vez que la oficialidad del catalán se debatió a nivel ministerial-, Alemania, Francia, Suecia, Finlandia, Bulgaria, Irlanda y Croacia se pronunciaron en contra. Otros países, como Polonia, Italia, Austria, Luxemburgo y los bálticos, también mantienen serias dudas.

Además, los servicios jurídicos del Consejo sostuvieron que reconocer las lenguas cooficiales españolas requeriría una reforma de los Tratados. El Gobierno de Sánchez solo logró el respaldo expreso de Bélgica, Eslovaquia, Chipre y Eslovenia.

En octubre de 2025, España y Alemania -el país que ha liderado la oposición al reconocimiento del catalán en la UE- acordaron "abrir un diálogo" para tratar de acercar posiciones, pero un año después las conversaciones no han producido hasta ahora ningún resultado concreto.

Albares es plenamente consciente de que el bloqueo persiste y por eso ha pedido que el catalán se debata el 22 de septiembre en el capítulo de asuntos varios, sin votación ni decisión. Un formato que abona la tesis de que se trata de un gesto político para intentar recomponer puentes con Puigdemont.

El precio que paga Sánchez es seguir alienando al resto de socios de la UE a cambio de unos resultados bastante magros: hasta ahora, Junts no ha dado ninguna muestra de apreciar los esfuerzos de Albares ni de estar dispuesto a volver a apoyar al Gobierno.

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