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- Coricelli negocia con UniCredit la deuda para comprar Deoleo
- Grandes sagas familiares alimentarias, a la caza de empresas cotizadas: Deoleo, el último capítulo
- El Gobierno aboga por un comprador español de Deoleo mientras la italiana Coricelli se acerca al acuerdo
Las tres ofertas presentadas para comprar la empresa aceitera son muy parejas, cercanas a los 500 millones, lo que está provocando que CVC y Alchemy estén poniendo mucho foco en cuál les ofrece más garantías y, sobre todo, menos problemas.
La venta de Deoleo, la empresa aceitera controlada por CVC y Alchemy, es más que una simple operación corporativa. Con tres ofertas sobre la mesa, el grupo que compre al dueño de Carbonell, Bertolli y Carapelli creará un gigante del aceite de oliva a nivel mundial, líder en el segmento del producto envasado y de calidad, poniendo tierra de por medio con sus principales competidores.
Deoleo, después de años convulsos, ha enderezado el rumbo. La compañía cerró 2025 con una cifra de negocio de 821 millones de euros y un beneficio de 19,7 millones, tras dos ejercicios en pérdidas. Su rentabilidad ha seguido mejorando en la primera mitad de 2026, ganando en seis meses lo mismo que en todo el año previo. La compañía suma 29 marcas, tiene 600 empleados y vende en 68 países, con una presencia notable en mercados de alto valor para el sector como Estados Unidos.
Por eso, su venta ha despertado un fuerte interés entre sus competidores y CVC y Alchemy tienen actualmente bajo revisión tres ofertas de grupos industriales. La empresa familiar italiana Coricelli ha presentado una propuesta de 500 millones y ha sido muy activa en mostrarse públicamente como la opción más atractiva.
La segunda oferta más alta es la de Acesur, que está jugando a ser el tapado en la operación, sin hacer ruido, pero empujando fuerte con una propuesta también en torno a 500 millones, según fuentes conocedoras, con el objetivo de cerrar una compra que sería transformadora para el grupo de la familia Guillén.
Por último, la tercera propuesta -de más de 470 millones- es la de la cooperativa andaluza Dcoop, que está centrando su estrategia en defender la españolidad de Deoleo frente a la opción Coricelli.
Las tres ofertas son tan parejas que el aspecto económico ha dejado de ser la única clave para determinar al comprador, más aún cuando todas ellas cuentan ya con la financiación necesaria para acometer la transacción. Con todos los contendientes tan cerca, CVC y Alchemy están poniendo el foco ahora en qué propuesta les ofrece más garantías de cerrar la operación sin sobresaltos. Porque todas tienen ventajas y generarían sinergias, pero también llevarían aparejados problemas.
Coricelli y la españolidad
Coricelli es una empresa italiana controlada por la tercera generación de la familia fundadora y que cuenta con una presencia global (más de 100 mercados) y dos marcas principales: Pietro Coricelli y Olio Cirio. La enseña, que suma unos 1.100 millones de facturación y 60 millones de ebitda, tiene presencia en España desde hace más de dos décadas, cuando compró Aceites Abasa. Su negocio en el mercado nacional se acerca a 400 millones y, además, Sevilla es la sede del hólding familiar Farmers Elite Global, la compañía que ha hecho la oferta por Deoleo.
La compra de la compañía española marcaría un antes y un después para la italiana, ya que pasaría a ser un grupo de 2.000 millones, líder en España e Italia -donde ahora lucha frente a Monini y Farchioni-, los dos grandes mercados históricos del aceite de oliva, además de reforzar su posicionamiento en plazas clave como Estados Unidos.
La compañía ha prometido mantener el empleo y las plantas de Deoleo, y su enfoque marquista encaja bien con la española. Además, si gana, su operación plantearía pocos problemas desde el punto de vista de competencia, por su complementariedad de marcas y geografías.
El problema de Coricelli es la españolidad. El Ministerio de Agricultura ha indicado públicamente que prefiere que la empresa sea adquirida por una "entidad española" y se ha llegado a especular con que el Gobierno podría llegar a usar el escudo antiopas para evitar que la compañía caiga en manos italianas, lo que introduce inseguridad sobre la operación. El Ejecutivo ya vetó la entrada de un consorcio húngaro en Talgo, pese a ser también un país de la UE y ser los trenes un sector menos estratégico que el aceite.
Aunque Coricelli responde que la compra la haría una empresa española (Farmers), las decisiones estarían en manos de propietarios italianos. Dicho eso, Deoleo está ahora en manos de CVC y Alchemy, dos fondos británicos, no españoles.
Acesur y las marcas
La familia Guillén ve la adquisición de Deoleo como un proyecto transformador, un tren que no va a volver a pasar. Si no lo coge, tendrá difícil volver a tener una oportunidad igual de ganar escala y Acesur quedaría rezagada frente a sus rivales.
Sus puntos a favor son que los Guillén ya son dueños de un 5% de Deoleo SA, la sociedad que cotiza y donde CVC tiene la mayoría. Además, tiene también un enfoque estratégico marquista y Deoleo le serviría para entrar en Italia y ganar peso internacional, creando un líder mundial 100% español con más de 2.000 millones de ingresos.
Los principales problemas de Acesur como comprador son dos. El primero es que cuenta con varios centros productivos en España, el más grande en Vilches (Jaén), a poco más de 100 kilómetros de Alcolea (Córdoba), donde está el cuartel general de Carbonell, lo que hace temer que pudiera haber un impacto en el empleo o el cierre de plantas.
La segunda cuestión tiene que ver con la CNMC. Deoleo tiene Carbonell, Hojiblanca y Koipe en España, mientras que Acesur es dueño de Coosur y La Española. Sería, por tanto, poner en la misma cesta cinco de las mayores marcas de aceite del país, lo que podría generar problemas de competencia.
Dcoop y Estados Unidos
Dcoop lleva años con Deoleo en el radar y sin ocultar su interés en la compra, aunque siempre ha manifestado que no a cualquier precio. Su propuesta tiene varios puntos fuertes. El primero es que generaría muchas sinergias al ofrecer una mayor integración vertical. Además, es la compañía de las tres que cuenta con menos marcas en su portafolio, por lo que Carbonell, Bertolli u Hojiblanca -los mayores activos de Deoleo- encajarían perfectamente en su engranaje. Por último, sería una operación muy interesante para los dueños de Dcoop, sus cooperativistas, ya que tendrían un nuevo cliente, y muy grande, al que venderle su aceite.
Más allá del encaje de una compañía controlada por un fondo desde 2014 en una cooperativa -sus dos rivales son grupos familiares y, por tanto, también habría un choque-, la opción Dcoop abre también dos interrogantes. El menos relevante es qué pasaría con los activos de Deoleo en Italia, un mercado por el que hasta ahora Dcoop no ha mostrado nunca interés. Pero el más relevante tiene que ver con EEUU.
Dcoop es dueño al 50%, junto a un socio marroquí, de Pompeian, el líder del aceite de oliva en EEUU, y Bertolli (Deoleo) es la segunda marca de este mercado. Unir ambas marcas bajo un mismo paraguas generaría previsiblemente un problema con las autoridades de competencia de EEUU, que posiblemente le obligarían a desprenderse del 50% de Pompeian o Bertolli.
Las espadas están en todo lo alto y CVC y Alchemy esperan cerrar la venta de Deoleo en no más de dos meses. Con Coricelli y Acesur empatados con ofertas de 500 millones, y Dcoop muy cerca, con más de 470 millones, la decisión ya no depende solo del precio, sino de las certezas e incertidumbres de cada opción.
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