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La victoria (estética) de Nueva York

La victoria (estética) de Nueva York
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La ciudad es un modelo para el resto de urbes del mundo. Su capacidad para la reinvención y para ser escenario de la modernidad convierten a Nueva York en una ciudad única. Leer
En el radarLa victoria (estética) de Nueva YorkActualizado 15 JUL. 2026 - 23:46El edificio Chrysler es un edificio icónico de Nueva York y representa la arquitectura de estilo Art Déco.Dreamstime

Además de ser uno de los destinos más visitados de Estados Unidos, la ciudad es un modelo para el resto de urbes del mundo. Su capacidad para la reinvención y para ser escenario de la modernidad convierten a Nueva York en una ciudad única.

Nueva York, la ciudad en la que España se jugará el domingo ser campeona del mundo, despierta muchos sentimientos, buenos y malos, pero incluso sus mayores detractores coinciden en que sigue siendo el icono de la modernidad. De hecho, todas las ciudades del mundo aspiran a parecerse al menos en parte a la que es la más visitada de Estados Unidos. Con un área metropolitana que abarca unos 12.000 kilómetros cuadrados y en la que viven veinticuatro millones de personas (el 6% de todo Estados Unidos) divididas en cinco distritos -Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island-, Nueva York es algo más que una sucesión de rascacielos, aunque sea lo más impactante de su arquitectura.

"Ha construido su carácter a partir de la diversidad y el contraste. La ciudad incorpora nuevas capas constantemente, y esa convivencia entre patrimonio, infraestructura e innovación contemporánea es precisamente lo que le aporta profundidad y singularidad", explica Jordi Muñoz, arquitecto director de AO Estudio, que destaca otro aspecto que define la estética de Nueva York: "Los edificios forman parte de una dinámica mucho más amplia, vinculada al movimiento, la intensidad y la vida pública. La arquitectura no actúa como un elemento autónomo, sino como parte de una estructura urbana en permanente transformación".

Por eso Nueva York siempre es distinta y su influencia sobre el resto del mundo está fuera de duda. ¿Alguna ruta preferida? "Intentaría recorrer Nueva York más por atmósferas que por acumulación de iconos. Comenzaría temprano en Midtown, cuando la ciudad todavía conserva cierta calma y es posible apreciar mejor la escala vertical y la intensidad de su tejido urbano. Desde allí, avanzaría hacia el Rockefeller Center y el entorno de la Quinta Avenida, donde Nueva York expresa quizá su versión más clásica y reconocible", relata Muñoz, que continúa con su paseo por la ciudad.

"A media mañana, iría hacia Central Park, que, más que un parque público, es un contrapunto esencial dentro de la ciudad, ya que simboliza una pausa que modifica por completo la percepción del ritmo urbano y permite entender el equilibrio entre densidad y espacio abierto que define Manhattan. La tarde la dedicaría a bajar caminando hacia el Downtown, atravesando barrios donde la ciudad se vuelve más fragmentada y diversa. Recomendaría terminar el día frente al río Hudson, cuando Nueva York deja de percibirse únicamente como una suma de edificios y adquiere una dimensión casi cinematográfica".

Un relato vivo

Y es que Nueva York es un escenario donde pueden ocurrir miles de cosas al mismo tiempo. "Es un relato vivo; su verdadera identidad es la reinvención constante", define Pati Núñez, experta en gestión de imagen y reputación del entorno construido. ¿Cómo ha influido la arquitectura en la percepción que se tiene en el resto del mundo de la ciudad? "Nueva York no es sólo una capital financiera, es el gran escaparate del relato arquitectónico contemporáneo", responde Núñez.

Para Muñoz, ningún edificio por bello o innovador que sea puede competir con la ciudad. "Es un laboratorio global de arquitectura contemporánea. No se trata únicamente de una cuestión de prestigio, sino de la capacidad que tiene para absorber miradas muy diversas y, al mismo tiempo, mantener una identidad urbana sorprendentemente coherente".

A ello ha contribuido también que sea una de las ciudades con más representación de arquitectos galardonados con el Premio Pritzker. "Su presencia eleva el nivel de exigencia en términos de diseño, ejecución y ambición cultural. Sin embargo, lo más interesante es que en Nueva York esas intervenciones rara vez se perciben como objetos aislados, ya que la ciudad tiene la capacidad de integrarlas en un tejido extremadamente denso, donde incluso las piezas más icónicas acaban formando parte de una narrativa urbana más amplia".

Los guardianes de la elegancia

El edificio Chrysler es un edificio icónico de Nueva York y representa la arquitectura de estilo Art Déco.Dreamstime

Diseñado por William van Alen, el edificio Chrysler sigue siendo un ejemplo de arquitectura de estilo Art Déco. "Es el guardián del relato neoyorquino, la perfecta fusión entre corporativismo, optimismo y diseño", define Pati Núñez, experta en gestión de imagen del entorno construido. Su aguja piramidal, que mide 319 metros de altura, "no sólo corona el cielo, es un faro de nostalgia que sigue encarnando la promesa de elegancia y poder de la metrópoli", asegura Núñez. Para Jordi Muñoz, arquitecto director de AO Estudio, "junto a Grand Central Terminal -en cuyas obras participó el español Rafael Guastavino-, que mantiene una vigencia en su forma de organizar el movimiento y la experiencia del usuario; el edificio Seagram (diseñado por Ludwig Mies van der Rohe), que sigue marcando un estándar de proporción, materialidad y precisión, y el Museo Solomon R. Guggenheim (obra de Frank Lloyd Wright), todo un icono atemporal, el Chrysler es la definición de Nueva York".

Diálogo permanente entre diferentes estilos

"Rockefeller Center es el lugar que mejor sintetiza el carácter de Nueva York", afirma Muñoz, que añade: "Encarna una forma muy particular de entender la ciudad: intensidad urbana, convivencia de programas, presencia del espacio público y una relación muy equilibrada entre la gran escala y la experiencia humana. Continúa dialogando con la ciudad contemporánea de una manera extraordinariamente actual". Fue el arquitecto Raymond Hood el encargado de la planificación de este símbolo de la Gran Depresión. Núñez añade otros edificios icónicos: Flatiron, "por su audacia geométrica"; y The Shed, "por su capacidad de adaptarse y cuestionar la idea tradicional de espacio cultural".

La transformación de la ciudad

High Lane, un proyecto de 2009 en Manhattan, recupera el trazado de las vías de tren de mercancías que conectaban las fábricas y los almacenes y que dejaron de usarse en los años ochenta. "Un grupo de vecinos de Chelsea se opuso a su derribo y consiguió que se destinase a un parque de uso público lleno de vegetación y arte. Su condición sobreelevada lo aleja del tráfico, aunque lo ha convertido en atracción turística algo que quizá los vecinos no deseaban tanto", explica Muñoz, que destaca también St. John's Terminal, de 2024, que "transforma una antigua fabrica en un edificio contemporáneo sin perder su lógica original. Reutiliza la estructura existente e incorpora vegetación y espacios exteriores".

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Fuente original: Leer en Expansión
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