- Lagarde ve menos riesgo en la inflación y aleja más subidas de tipos
- Warsh anuncia una revolución monetaria en la Fed: "Vamos a emprender un nuevo camino"
- Kevin Warsh, presidente de la Fed, debuta en la escena internacional con tres incógnitas
- Editorial. Una subida paliativa de los tipos de interés
El BCE aleja nuevas subidas de tasas y el presidente de la Fed reitera que decidirá "reunión a reunión".
Manejar las expectativas del mercado es una de las habilidades clave para los banqueros centrales en esta era de incertidumbre. Sabe hacerlo bien la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, que a mediados del pasado mayo anticipó que la entidad incrementaría sus tipos en su reunión de junio -como efectivamente hizo, hasta situarlos en el 2,25%- para frenar la escalada inflacionista causada por la guerra en Oriente Próximo.
Ayer volvió a hacerlo durante su intervención en el Foro de Sintra (Portugal), anticipando que Fráncfort va a mantener inalterada su política monetaria en el último cónclave antes de las vacaciones de verano, previsto para el próximo día 23, debido a que se han equilibrado los riesgos sobre la zona euro. La rápida moderación de los precios del petróleo y el gas tras el acuerdo de paz anunciado por Irán y Estados Unidos, regresando a niveles previos al conflicto a pesar de los incumplimientos puntuales por ambas partes, concede mayor margen de maniobra a las autoridades monetarias.
De hecho, la inflación en la zona euro se moderó cuatro décimas en junio, dejando la tasa interanual en el 2,8%, por la ralentización de la energía y de los alimentos frescos, los elementos más volátiles del IPC, pero también de otros productos menos expuestos a los condicionantes geopolíticos, como refleja el hecho de que la inflación subyacente creciera dos décimas menos que en mayo, un 2,4%. Aun así, la mayoría de los países de la zona euro registran inflaciones superiores a la media, con los casos extremos de Lituania y Bulgaria por encima del 5%, mientras que Grecia se aproxima al 4% y en España ha llegado al 3,6%.
Precisamente por ello Lagarde justificó la subida de tipos adoptada hace dos semanas, que le convirtió en el único de los grandes bancos centrales en aumentar sus tasas por la guerra. Junto a ella, y tomando buena nota de su capacidad para hacer llegar su mensaje a los agentes económicos, estaba el nuevo presidente de la Reserva Federal norteamericana, Kevin Warsh, quien en su estreno en un foro monetario global se comprometió a proteger la independencia del organismo frente a las presiones de la Casa Blanca. Además, reiteró que cambiará la política comunicativa de la Fed, de la que ya formó parte entre 2006 y 2011 para adoptar la estrategia "reunión a reunión" que tan buenos resultados le ha dado a su homóloga europea para sortear los intentos externos de condicionar sus decisiones.
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