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Las creadoras con voz propia que refrescaron el arte victoriano

Las creadoras con voz propia que refrescaron el arte victoriano
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La Fundación Mapfre rescata y reivindica a las relegadas artistas del movimiento prerrafaelita en una exposición histórica

Arte

Las creadoras con voz propia que refrescaron el arte victoriano

La Fundación Mapfre rescata y reivindica a las relegadas artistas del movimiento prerrafaelita en una exposición histórica

Regala esta noticia Añádenos en Google 'El pálido semblante del amor verdadero' de Eleanor Fortescue-Brickdale, 1899. (Musée d'Orsay)

Miguel Lorenci

Madrid

05/10/2026 Actualizado a las 00:10h.

En 1848 siete disidentes de la estética académica crearon el movimiento prerrafaelita. Querían 'matar al padre' y buscar inspiración en los maestros anteriores al Renacimiento. ... Fueron siete hombres que dejaron de lado a unas talentosas mujeres que tenían tanto que decir como ellos. Un grupo de creadoras que se empeñó en hacerse ver, que luchó por su espacio en la sociedad y en el arte. Acabaron aportando aire fresco y enriqueciendo un movimiento crucial para el arte en la Inglaterra victoriana que las ninguneaba.

'Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos, 1850-1914' reúne 130 obras de 40 creadoras que se negaron a ocupar un lugar secundario

Pamela Gerrish Nunn es la comisaria de esta exposición que rescata y reivindica la labor de unas artistas poco reconocidas pero cruciales para un movimiento revolucionario, nacido como oposición al arte académico en la Gran Bretaña victoriana y que ellas transformarían precisamente desde dentro.

'Autorretrato', Mary Severn. H . 1862. (National Portrait Gallery,)

En cartel hasta el 10 de enero, reúne 130 piezas de 40 creadoras con voz propia. Hay óleos, acuarelas, dibujos, grabados, fotografías, textiles, cerámica, esmaltes y vidrieras de 65 colecciones públicas y privadas distribuidas en nueve secciones.

Aire fresco

Son obras de unas creadoras de calidad desigual que, entre 1848 y el inicio de la Primera Guerra Mundial, «refrescaron el arte victoriano», afirma la comisaria. Pintaron retratos, paisajes, animales, flores y plantas… Sus trabajos explican la riqueza del movimiento que «transformaron y expandieron negándose a ocupar un papel secundario», señala la comisaria. «Es un punto de inflexión importante para el papel de la mujer en el arte. Siempre tuvo un papel secundario y aquí, quizá por primera vez, es la protagonista, cuando en su tiempo le costaba conseguir atención», se enorgullece la comisaria.

El testamento del amor', 1898. Phoebe Traquair. (Colección particular)

Su nombre surge del rechazo que sentían hacia los cánones del Renacimiento italiano encarnado sobre todo por Rafael Sanzio (1481-1520), pero también por Leonardo y Miguel Ángel. Buscaron sus referentes en Piero della Francesca o Durero, maestros anteriores a Rafael. A pesar de su fugacidad –se disolvió en 1853 y apenas duró cinco años–, el grupo ejerció una influencia decisiva en varias generaciones de artistas.

Frente a ellos, las mujeres se atrevieron a subirse al tren en marcha de la transformación social, económica e industrial de una Inglaterra en la que se batallaba por el sufragio femenino, punta de lanza de la «cuestión femenina», y por abrir campo a la mujer en todos los ámbitos. «Cuando la clase media ganó espacio en una economía renovada, las mujeres consideraron que podían formar parte de esa nueva liga de influencia», dice Pamela Gerrish Nunn, historiadora del arte.

'Beatrice', 1896. Marie Spartali Stillman. (Delaware Art Museum.)

Se trata de mujeres con la habitación propia que reclamaba Virginia Woolf, como Alice Boyd, que pintaba desde su ventana; Joanna Boyce y Jemima Blackburn, retratistas de campesinos; y Mary Ellen Edwards, pintora de interiores burgueses. «Las personas de su entorno, muchas veces anónimas, eran sus modelos más accesibles y las convirtieron en símbolos de la vida moderna», afirma la comisaria, que destaca el talento de Elisabeth Siddal, Joanna Boyce, May Morris, Marie Spartali Stillman o Evelyn de Morgan.

'Alethea', 1872. Julia Margaret Cameron. (Victoria and Albert Museum,)

El paisaje fue uno de los emblemas de este movimiento heteróclito. «No hubo un estilo uniforme entre las mujeres británicas de aquella época y tampoco entre las artistas», precisa Gerrish Nunn. «Les encanta la naturaleza. Quieren pintarla de forma completa y lo más precisa posible», precisa la comisaria, que incluye en la muestra las fotos de Julia Margaret Cameron, dispuestas en una pequeña sala circular.

Artesanía y diseño

 

También se ocupa del movimiento 'Arts and Crafts' que, liderado por el poliédrico William Morris, elevó a la categoría de arte el bordado, la joyería, la ilustración o el diseño textil y de vidrieras. Reivindicando la calidad de los materiales y la creatividad individual frente a la producción industrial, llevó al diseño de objetos el interés prerrafaelita por la naturaleza y el medievalismo.

Todo ello se hace visible en las obras de Emma Sandys, Kate Greenaway, Fanny Bunn o May Morris. «No tengáis nada en vuestras casas que no sepáis que es útil o que no consideréis bello», promulgaba Morris, que, como Oscar Wilde, promovió los ideales de lo útil y lo bello.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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