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Las Dueñas: el palacio que muestra el patrimonio sevillano

Las Dueñas: el palacio que muestra el patrimonio sevillano
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Perteneciente a la Casa de Alba, representa una parte del valor cultural de la ciudad. Abierto al público en 2016, conserva una extensa colección de arte y una impresionante arquitectura que abarca varios siglos. Leer
Así se gestionaLas Dueñas: el palacio que muestra el patrimonio sevillano
  • SONIA MORA
Actualizado 15 JUL. 2026 - 00:02La planta del Palacio de Las Dueñas cuenta con cuatro jardines y dos patios. Su gran valor arquitectónico se manifiesta especialmente en el patio principal.

Perteneciente a la Casa de Alba, representa una parte del valor cultural de la ciudad. Abierto al público en 2016, conserva una extensa colección de arte y una impresionante arquitectura que abarca varios siglos.

Abrir al público un palacio construido en el siglo XV, que sigue siendo residencia de la Casa de Alba y alberga una de las colecciones artísticas privadas más importantes de España, obliga a caminar sobre una fina línea. Esa es la realidad cotidiana del Palacio de Las Dueñas, en Sevilla, donde la gestión patrimonial combina conservación, divulgación cultural y sostenibilidad económica sin perder de vista un objetivo prioritario: preservar un legado único.

Considerado uno de los mejores ejemplos de residencia nobiliaria sevillana, Las Dueñas toma su nombre del desaparecido convento de Nuestra Señora de las Dueñas. Su origen se remonta a un conjunto de viviendas de la familia Pineda que, en 1496, adquirió doña Catalina de Ribera, hija del adelantado mayor de Andalucía, Per Afán de Ribera. Más tarde, en 1612, pasó a formar parte del patrimonio de la Casa de Alba tras el matrimonio de Antonia Enríquez de Ribera y Portocarrero con el VI duque de Alba. Tras un periodo de decadencia en el siglo XIX, cuando incluso fue casa de vecinos, recuperó progresivamente su esplendor gracias a las restauraciones emprendidas por la familia.

En el Palacio de Las Dueñas se conservan veinte techos de madera, entre alfarjes y cubiertas, realizados entre los siglos XV y XVI.

Hoy el edificio conserva cuatro jardines, dos patios -el principal, de especial valor arquitectónico-, y una sobresaliente colección de techos de los siglos XV y XVI, además de espacios como la capilla gótica, la gran escalera principal o los salones históricos. Sus colecciones reúnen obras de artistas como Luca Giordano, José de Ribera, Neri di Bicci o el escultor Mariano Benlliure, además de tapices de Wilhelm Pannemaker.

El vínculo con Antonio Machado constituye uno de sus mayores símbolos. El poeta nació en el palacio en 1875 y el célebre verso de Campos de Castilla, "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero", hace referencia al conocido Patio del Limonero de Las Dueñas.

Desde su apertura al público en 2016, el crecimiento de visitantes ha sido constante: algo más de 120.000 personas el primer año frente a 222.000 en 2025. La exposición temporal Cayetana: Grande de España, inaugurada el pasado marzo, está representando un impulso extraordinario. "Sólo en los tres primeros meses de la muestra, más de 110.000 personas han cruzado las puertas del palacio. Si la tendencia se mantiene, podríamos cerrar el año rondando los 250.000 visitantes: una cifra récord para el Palacio", explica Ricardo Gascó Martínez, director cultural del Palacio de Las Dueñas, quien recuerda que se encuentra entre los cinco Bienes de Interés Cultural de pago más visitados en Sevilla.

Hoy el Palacio de Las Dueñas representa uno de los grandes monumentos del patrimonio de la Casa de Alba.

Sin embargo, el incremento de público nunca ha sido un fin en sí mismo. "El objetivo no es aumentar visitantes, sino que el Palacio de Las Dueñas sea una referencia dentro de la oferta cultural sevillana, y apreciado por quienes tienen interés en la cultura, en la historia de la Casa de Alba y en la arquitectura señorial", subraya Gascó.

Precisamente ese crecimiento obliga a reforzar la gestión patrimonial. Para Álvaro Romero Sánchez-Arjona, director cultural de la Fundación Casa de Alba, "el mayor reto es encontrar el equilibrio entre casa habitada y monumento visitable, así como difundir seiscientos años de historia y coleccionismo de la Casa de Alba". Esa convivencia exige una intensa labor de conservación preventiva, control de aforos, horarios y accesos.

Fachada renacentista de la entrada principal con escudo de Casa de Alba y Berwich, siglos XVII-XVIII, en azulejo trianero.

La conservación constituye la prioridad presupuestaria. La Fundación asegura que destina todos los recursos necesarios al mantenimiento del inmueble y de las colecciones. Los gastos incluyen seguridad, jardinería, limpieza, restauraciones, climatización, seguros de obras de arte, nuevas exposiciones, protocolos de manipulación y tecnología.

"Las partidas presupuestarias en este sentido son las que más se priorizan y se dedican mayores recursos", afirma Romero, quien destaca además "la responsabilidad y esfuerzo de la familia para mantener este legado con recursos propios", parte del mecenazgo histórico que caracteriza a la Casa de Alba.

Sorprende la riqueza de algunos espacios, que lo convierten en un conjunto singular.

La apertura al público se ha transformado en un aliado de esa conservación. "La propia actividad, y los ingresos procedentes de las visitas, son una ayuda fundamental para la conservación y mantenimiento no solo de los jardines, patios y salones, sino también de la colección", explica Romero. Gracias a ello, añade, se ha incrementado el número de restauraciones tanto de obras de arte como de elementos del edificio.

El perfil del visitante también ha evolucionado. Si en los primeros años predominaba el público español mayor de 45 años, actualmente el peso internacional resulta mucho mayor, con visitantes franceses, británicos, alemanes e italianos que incorporan Las Dueñas a los grandes recorridos monumentales de Sevilla junto a la Catedral y el Real Alcázar. Ese atractivo fortalece el posicionamiento internacional de la ciudad. Según Gascó, "el Palacio de Las Dueñas contribuye a que Sevilla sea percibida internacionalmente como un destino de turismo cultural de primer nivel".

Las Dueñas lleva formando parte de la Casa de Alba desde el año 1612, de modo que su historia está ligada directamente a la de esta familia.

La pertenencia a la Casa de Alba añade además un valor diferencial. "La historia de la Casa de Alba es una historia de internacionalización. No es la historia de una familia nobiliaria española, sino que es mucho más", señala Romero. Esa dimensión europea, construida durante siglos mediante vínculos con algunas de las principales casas reales del continente, proyecta internacionalmente el palacio y dota de contexto histórico a las colecciones que alberga.

De cara al futuro, la principal apuesta pasa por consolidar la programación cultural. La nueva sala de exposiciones temporales permitirá desarrollar un calendario estable para mostrar diferentes aspectos del patrimonio artístico de la Fundación Casa de Alba y ampliar la oferta cultural sevillana.

Las colecciones artísticas son uno de los grandes atractivos del palacio.

Las Dueñas recibe hoy visitantes con entradas de 15 euros la tarifa general, 13 para grupos, 11 la reducida y 10 euros para residentes en Sevilla. Un modelo en el que cada visita ayuda a sostener un patrimonio excepcional cuya gestión demuestra que conservar y abrir al público no son objetivos incompatibles, sino dos caras de una misma estrategia.

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Fuente original: Leer en Expansión
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