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Las erupciones volcánicas que hicieron historia

Las erupciones volcánicas que hicieron historia
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Mucho después de que la lava dejara de fluir, estas enormes erupciones volcánicas alteraron el clima de la Tierra y las sociedades de todo el mundo.
Alexandra Witze, Knowable en españolCultura19 de septiembre de 2026puestas de sol de colores intensos que los artistas de la época plasmaron en sus cuadros, entre los que probablemente se incluye el fondo psicodélico de El grito, de Edvard Munch.

Pero el componente clave de las emisiones del volcán que influyó en el clima fue el azufre procedente de la roca fundida que alimentaba el Krakatoa. Una vez que el azufre entra en la atmósfera, puede formar partículas llamadas aerosoles que reflejan la luz solar y enfrían la Tierra. En los meses y años posteriores a la erupción, las temperaturas medias de verano descendieron 0.6 grados Celsius (1.1 grados Fahrenheit) en las regiones no tropicales del hemisferio norte.

Más de un siglo después, los investigadores comprenden ahora que los cambios climáticos, especialmente los rápidos, han transformado las sociedades al afectar la agricultura, la salud pública y las condiciones de vida. Con lo que han aprendido del Krakatoa y otras erupciones, los vulcanólogos identifican hoy en día explosiones catastróficas del pasado que pueden haber contribuido a acontecimientos históricos como sequías, hambrunas, epidemias y disturbios sociales.

“Las sociedades se vieron afectadas de muchas formas diferentes… una mala cosecha, una inundación, un verano frío o un invierno realmente gélido”, afirma Katrin Kleemann, historiadora medioambiental del Museo Marítimo Alemán de Bremerhaven.

Aunque no pueden demostrar que una erupción provocara la caída de un régimen, los vulcanólogos han descubierto algunos vínculos intrigantes, incluidos algunos que podrían aportar información para comprender cómo podría reaccionar la sociedad actual ante un clima en rápida evolución.

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El año 536 y todo lo que trajo consigo

El primer reto a la hora de establecer conexiones entre los volcanes y la sociedad es encontrar huellas físicas de erupciones pasadas. En el año 536, los escribas de Europa, Oriente Medio y Asia escribieron sobre fenómenos meteorológicos extraños, incluida una neblina que ocultó el sol durante 18 meses. Las temperaturas se desplomaron, las cosechas se perdieron y, en pocos años, comenzó la primera plaga mundial documentada.

Estas crónicas de la Alta Edad Media apuntan claramente a una gran erupción volcánica, pero las pruebas fehacientes se encuentran en lo más profundo del hielo polar. Los científicos pueden deducir que se produjeron grandes erupciones en determinados momentos del pasado buscando depósitos de azufre y ceniza en los testigos de hielo de Groenlandia y la Antártida. Estos testigos, extraídos de las capas de hielo, conservan un registro anual de todo lo que circulaba por la atmósfera terrestre y se depositaba en la superficie cada año. Los investigadores pueden leer estas capas congeladas retrocediendo en el tiempo, como si pasaran las páginas de un libro.

alrededor de Samalas, un volcán de Indonesia, vinculándolos con la erupción de 1257.

Los estudios de los anillos de los árboles, que analizan las capas de crecimiento anual de los árboles para determinar en qué años el clima fue favorable o desfavorable para el crecimiento, muestran un enfriamiento generalizado en toda América del Norte y Eurasia entre 1257 y 1259. Entre otras consecuencias, las malas cosechas provocaron hambrunas en Inglaterra, y el clima húmedo y fresco del verano en Japón perjudicó la producción de arroz.

destino del Imperio mongol, que llegó a su fin tras la muerte de su último gobernante en una epidemia de 1259 en China, que podría haber estado relacionada con los cambios climáticos provocados por la erupción.

La peste negra

Un siglo después de Samalas, según han descubierto los vulcanólogos, se produjo otra intrigante conexión entre una erupción y una enfermedad. Entre 1346 y 1352, quizá la mitad de la población europea murió a causa de la peste negra, provocada por la infección de la bacteria Yersinia pestis, transmitida por las pulgas.

Los registros históricos de Europa y Asia sugieren que los cielos estaban más oscuros de lo habitual en aquella época, quizá debido a una neblina volcánica. Los registros de los testigos de hielo respaldan esa interpretación, ya que documentan una gran erupción —o quizá varias— alrededor del año 1345, aunque se desconoce su ubicación.

Para determinar cómo pudo haber afectado esta actividad volcánica al clima, un equipo interdisciplinar dirigido por Ulf Büntgen, especialista en anillos de árboles de la Universidad de Cambridge, utilizó datos de anillos de árboles para confirmar que los veranos de 1345, 1346 y 1347 fueron inusualmente fríos y húmedos en el sur de Europa.

Büntgen y sus colegas señalan que, al fracasar las cosechas debido al mal tiempo, los europeos importaron cereales desde más al este. Los barcos cargados de cereales llegaron con ratas portadoras de Y. pestis, lo que llevó a los investigadores a sostener que el misterioso volcán que entró en erupción en 1345 pudo haber desencadenado una cadena de acontecimientos que, en última instancia, acabó con la vida de decenas de millones de personas.

que ha estudiado la erupción.

Las conexiones se hacen más claras

Aunque ocurrió apenas unas décadas después de la de Laki, una de las mayores erupciones de la historia de la humanidad ofrece una imagen mucho más detallada de cómo una perturbación climática de origen volcánico puede cambiar el curso de la historia. En 1815, un volcán de Indonesia llamado Tambora entró en erupción, lanzando azufre a la atmósfera superior y provocando amplios cambios climáticos.

La erupción del Tambora provocó un enfriamiento en gran parte de Europa y América del Norte, donde se perdieron las cosechas, y 1816 fue bautizado como el “año sin verano”. El clima volcánico de aquel año mantuvo encerrada a la escritora Mary Shelley mientras viajaba por Suiza, donde escribió la novela Frankenstein.

El mal tiempo provocó hambrunas en Suiza, Irlanda y otros lugares; los precios de los cereales y la desnutrición se dispararon en algunas zonas de Europa, lo que llevó a decenas de miles de personas a emigrar a América del Norte. Europa del Este y el oeste de Rusia, por el contrario, disfrutaron de condiciones de cultivo relativamente mejores bajo el clima posvolcánico y de cereales suficientes para exportarlos a otros países. Ciudades portuarias como Londres y Hamburgo disfrutaron de un mayor acceso a los cereales importados, mientras que los precios se dispararon en el interior. Esos casos positivos muestran cómo el acceso a las redes de transporte y comercio puede hacer que las sociedades sean más resilientes ante los desastres.

“La sociedad humana presenta numerosas susceptibilidades y vulnerabilidades”, afirma Clive Oppenheimer, vulcanólogo de la Universidad de Cambridge y coautor, junto con Büntgen, de un artículo publicado en 2026 en el Annual Review of Earth and Planetary Sciences sobre volcanes, clima y sociedad. “Algunas perturbaciones climáticas vendrán y se irán (…). En otras ocasiones, la perturbación climática se producirá (…) cuando existan mayores vulnerabilidades sociales”.

Estas lecciones pueden tener una relevancia especial hoy en día, ya que los investigadores consideran que las consecuencias históricas de las erupciones pasadas son una pista sobre cómo podría responder la humanidad al cambio climático actual. Las grandes erupciones volcánicas enfrían el planeta en lugar de calentarlo, pero representan el mismo tipo de perturbaciones rápidas a escala planetaria a las que se enfrentan ahora las sociedades a medida que la Tierra se calienta.

Y, tal y como nos enseña la vulcanología histórica, la próxima gran erupción es solo cuestión de tiempo. En la era de los satélites y la saturación de las redes sociales, el mundo entero se enterará en el momento en que ocurra —pero solo estudiando acontecimientos del pasado, como los del Krakatoa y el Tambora, podremos hacernos una idea de lo que sucederá a continuación—.

Este artículo apareció originalmente enKnowable en español, una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos. Suscríbase al boletínde Knowable en español.

Artículo traducido por Debbie Ponchner.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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