Las ventas de la UE al mercado estadounidense caen un 10% en los cuatro primeros meses en vigor de los aranceles de Trump, desplome que en noviembre se aceleró al 20%.
Europa vive horas difíciles y oscuras. Tanto desde el punto vista geopolítico, ninguneada e incluso intimidada por la Administración Trump, como desde el prisma económico y comercial, con sus tres principales locomotoras gripadas (Alemania, Francia e Italia), lo que se deja notar en una demanda interna que pierde pulso y en los crecientes estragos que ya está causando el mal acuerdo arancelario impuesto por EEUU a la UE.
Entre agosto (mes en el que entró en vigor la tasa general de 15% a la mayoría de productos europeos) y noviembre, las exportaciones europeas a Estados Unidos se han hundido un 10%, al pasar de los 182.957 millones de euros acumulados en esos cuatro meses en 2024 a los 164.571 millones del mismo periodo de 2025 (18.386 millones menos), según se desprende de los datos actualizados ayer por Eurostat.
El daño no solo es palpable, sino que además muestra claros signos de empeoramiento. Solo en el mes de noviembre, las ventas europeas al mercado estadounidense se desplomaron un 20,3%, hasta los 37.401 millones de euros, muy lejos de los 46.909 millones alcanzados en el mismo mes de 2024.
El duro golpe de Trump
Para la economía europea, que pugna por remontar el vuelo tras varios años de anemia y pobre desempeño, la ofensiva arancelaria de Trump ha supuesto un duro golpe, menguando su tradicionalmente abultado superávit comercial. Entre enero y noviembre, la diferencia entre exportaciones e importaciones arrojó un saldo positivo de 152.700 millones de euros para los países de la zona euro, en contraste con los 156.800 millones registrados en el mismo periodo de 2024. Los buenos datos del arranque de 2025 han suavizado estadísticamente el impacto de la guerra comercial que, sin embargo, va in crescendo. De hecho, en noviembre el superávit comercial de la eurozona se encogió hasta los 9.900 millones, casi un 36% menos que en igual mes de 2024, cuando superó los 15.400 millones.
El elevado déficit comercial de EEUU respecto a Europa fue, precisamente, uno de los principales argumentos de la Administración Trump para justificar su castigo arancelario al bloque comunitario. El objetivo es cerrar esa brecha y Estados Unidos avanza hacia él a pasos agigantados. De hecho, el balance comercial de noviembre entre ambos bloques muestra un superávit para la UE de apenas 10.731 millones de euros, frente a los 18.216 millones de ese mismo mes en 2024 (una caída del 41%). Y ello a pesar de que las importaciones europeas procedentes de EEUU también han descendido (aunque no al mismo ritmo que las exportaciones): un 7,1% en noviembre, hasta 26.670 millones.
China
En el río revuelto del comercio internacional, siempre hay ganancias para determinados pescadores, entre los que sobresale China. Mientras que las ventas comunitarias al gigante asiático cayeron un 1,2% en noviembre, hasta 16.440 millones, las importaciones europeas procedentes del mercado chino crecieron un 3,8% y superaron los 46.689 millones. El resultado fue un balance negativo para la UE de más de 32.248 millones, entre los más altos de los últimos años, lo que evidencia que China está desviando al bloque europeo parte de las exportaciones que ya no llegan a EEUU por la sobrecarga arancelaria.
El comercio europeo languidece, y lo hace a marchas forzadas. Si bien las exportaciones de la eurozona al resto del mundo crecieron un 2,3% entre enero y noviembre, escalando hasta los 2,7 billones de euros, los datos más recientes muestran evidentes síntomas de enfriamiento. En noviembre, las ventas al exterior de los países del euro cayeron un 3,4%, hasta los 240.200 millones de euros, mientras que en el conjunto de la UE el retroceso fue aún mayor: del 4,4%... Y no se limita, ni mucho menos, a los intercambios con EEUU. Ese mes, las exportaciones de la UE a Reino Unido cayeron un 6%; las destinadas a Turquía un 3,6% y las ventas a Japón nada menos que un 19,4%.
Debilidad interior
Estos datos evidencian que la demanda internacional, sometida a numerosas tensiones e incertidumbres, no está precisamente boyante. Pero tampoco lo está la demanda interna, donde el comercio entre los propios países europeos apunta al estancamiento. Aunque el comercio intracomunitario en el conjunto de la UE aumentó un 2,2% entre enero y noviembre, rebasando los 3,8 billones de euros, en noviembre se frenó esa tendencia y los intercambios internos apenas crecieron un 0,7%, hasta los 351.800 millones. Y otro tanto sucedió en la zona euro, donde el comercio entre socios solo repuntó un 0,8% (un 1,6% en el acumulado de los once primeros meses del año), hasta situarse en unos 220.000 millones.
La situación no es nueva, sino que viene de años atrás, de antes del retorno de Trump a la Casa Blanca para un segundo y muy disruptivo mandato. Prueba de ello es que en 2024 el comercio entre los Estados miembros como porcentaje del PIB de la UE se redujo al 22% frente al 23,5% de 2023, según informó esta misma semana Financial Times, que tuvo acceso a un borrador del informe anual sobre el mercado único del bloque. Un adelgazamiento que da la razón a quienes, como la presidenta del BCE, Christine Lagarde, advierten de que el mercado interior europeo se ha "estancado" y precisa de cambios y medidas urgentes para revitalizarlo.
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