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Las familias con niños con necesidades especiales, de luto por la merma de recursos en las aulasLos asistentes, que han superado el millar según la Plataforma Neurodiverso, han denunciado la falta de atención en los colegios públicos que sufren unos 30.000 niños en la provincia
Domingo, 26 de abril 2026, 14:54
... domingo las calles del centro de Málaga en una movilización que la Plataforma Neurodiverso ha calificado de «histórica». Al grito de «¡Lo llama inclusión y no lo es! ¡Juanma escucha, la escuela está en la lucha!», los asistentes han alzado la voz por los casi 30.000 alumnos con necesidades específicas de la provincia y han denunciado la siguiente realidad: ratios reales de hasta 50 niños por especialista, aulas específicas convertidas en «ludotecas» y una atención que, en muchos casos, apenas llega a los sesenta minutos semanales.Eduardo tiene seis años y un grado 3 dentro del espectro autista. Su madre, Ingrid, lo coge de la mano y en brazos cuando, durante el recorrido, sufre alguna crisis. Emocionada ante la movilización de personas, reconoce sentirse cada día "un poco más decepcionada": "La gestión es muy lenta y tenemos que pagar nosotros los recursos. Estamos muy saturados, queremos justicia para nuestros hijos, una educación digna como tiene cualquier otro niño".
El pequeño de Mónica, Nico, tiene tres años más y el mismo grado de autismo. Cuando empezó el colegio, explica, tenía dos horas a la semana cita con la logopeda. Entonces había tres niños autistas en su centro; ahora, indica, son 50 y sigue habiendo solo una profesional. "Este año ha tenido que repetir segundo de Primaria porque no tiene la ayuda necesaria al tener trastornos del lenguaje, necesita apoyo tanto para leer como para escribir. No es que no sepa hacerlo, es que necesita más apoyo y no lo hay", denuncia. Aunque Nico además recibe fuera del aula otras terapias privadas y cuenta con el apoyo de su familia, Mónica asegura que ha sido despedida de su trabajo tras solicitar un horario compatible con los cuidados de su pequeño.
Según los últimos datos oficiales del curso 2024/2025, la provincia cuenta con al menos 29.971 escolares bajo estas siglas, un grupo heterogéneo que abarca desde las altas capacidades o la integración tardía de extranjeros hasta los 16.603 menores que presentan necesidades especiales por discapacidad o trastornos graves del lenguaje.
El eje central de la protesta apunta a la enorme distancia que separa las estadísticas de la Junta de Andalucía de la realidad diaria en las clases. Aunque la administración cifra en 2.342 los profesionales destinados a este colectivo —lo que arrojaría una media teórica de 12,7 alumnos por especialista—, desde la plataforma denuncian que estas ratios son irreales. Lorena Romero Moreno, presidenta de Neurodiverso, adviertió en una entrevista con ests periódico que la introducción de figuras como los «profesionales compartidos» entre varios centros provoca que, en la práctica, muchos niños apenas reciban una hora de atención semanal. Según el colectivo, las medias reales en el modelo de integración pueden llegar a rozar los 50 alumnos por cada profesional de apoyo.
La crítica de las familias va más allá de la cantidad de personal y pone el foco en la calidad de la enseñanza. Para Neurodiverso, las aulas específicas corren el riesgo de convertirse en meras «ludotecas» donde los menores son «entretenidos» en lugar de educados. A esta falta de proyecto pedagógico se suma la incertidumbre al terminar la etapa obligatoria: la pérdida de oferta educativa más allá de la Formación Básica deja a estos alumnos sin un itinerario claro de continuidad, truncando sus posibilidades de desarrollo profesional y personal en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros.
Otro de los puntos de fricción es la figura del «maestro sombra», un apoyo indispensable para muchos escolares que, a día de hoy, depende exclusivamente de la capacidad económica de cada familia. Estos profesionales son contratados de forma privada a través de asociaciones, lo que genera una segregación económica evidente. Aunque la Junta ha planteado que esta labor sea asumida por personal público a partir de 2027, la falta de una hoja de ruta definida y la ausencia de cambios normativos concretos mantienen en vilo a estas familias, que temen que la promesa se quede en otro anuncio sin ejecutar.
Para los manifestantes que hoy han recorrido las calles del centro de la capital, el aumento presupuestario no es suficiente si no cambia el modelo de gestión. Mientras la Junta destaca que Málaga concentra el 20% de los nuevos recursos docentes de toda Andalucía, las familias insisten en que la inclusión no es una cuestión de promedios estadísticos, sino de garantizar que cada niño, independientemente de su condición, reciba la atención personalizada y digna que la ley promete pero que el día a día, denuncian, sigue negándoles.
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