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Las llamadas al 112 del día antes de la tragedia de Santander: «Hay un puente que está roto, cedido. Si pasa un grupo se caen y se matan»Este periódico accede a parte de las llamadas entre el vecino que alertó al 112 un día antes y entre una operadora y la Policía Local
Ángela Casado
Viernes, 6 de marzo 2026, 10:40
pasarela de madera que el ... martes se vino abajo en Santander y provocó la muerte de seis jóvenes estudiantes, tres de ellos vizcaínos. Dos minutos después de esa conversación telefónica, el servicio de Emergencias dio traslado del aviso a la Policía Local de la capital cántabra. Este periódico ha tenido acceso a parte de la transcripción de ambas llamadas. En la primera, el vecino dice literalmente que «hay un puente que está roto, cedido». «Si pasa un grupo se caen y se matan», añade. Insiste unos segundos después: «Si pasa un grupo se cae abajo». La llamada dura un minuto y 24 segundos. A las 12.15, la operadora del 112 se pone en contacto con la Policía Local y les traslada lo siguiente: «Llaman para decir que hay un puente de madera que está roto y que, si no se señaliza, el que pase por encima puede caer a las rocas». Eunate Hervas, Xabier Bayón, Celia Lage, Lucía San Martín, Lluna Vallejo y Elena Sirbu -el cadáver de esta última fue encontrado ayer en el mar-. Al hombre le gusta pasear y no suele perdonar ningún día su caminata de dos horas por el litoral norte de Santander. Por eso, conoce muy bien cada camino y cada paso. Cruzaba a menudo la pasarela que se desprendió el martes. A veces solo, otras con su mujer y también con su nieto. Asegura que el domingo la estructura estaba como siempre. Pero el lunes, no.«El acceso que mira hacia La Maruca había cedido unos 20 centímetros y se movía mucho cuando pasé». Tras atravesarla, se asomó por debajo y vio que la viga de hormigón que la sostenía «estaba suelta». Por eso, en cuanto llegó a su casa, descolgó el teléfono. No es una persona dada a dar la voz de alarma cuando ve algún desperfecto, pero sabía que esto era urgente y marcó el 112, según informa El Diario Montañés. «Era vital tomar medidas. Si se movía tanto cuando pasé yo, iba a caerse si pasaban varias personas a la vez».
- Lunes 2 de marzo. 12.15h.
El 112 llama a la Policía Local: «Llaman para decir que hay un puente de madera que está roto y que, si no se señaliza, el que pase por encima puede caer a las rocas»
«Me quedará siempre la duda»
Esa misma tarde escuchó las ambulancias. Y tuvo claro a dónde se dirigían: «Sabía que iban a la pasarela». Salió de casa y un vecino le dijo que se habían caído siete personas. «Supe que se habían muerto. Desde el puente hay unas vistas al precipicio donde ves todas las rocas y el mar. Es una vista muy bonita, pero peligrosísima. La gente se para allí a verlo, yo lo hacía con mi nieto, que tiraba piedras y fíjate cómo es el agujero al mar que pocas veces daba con la piedra en el agua, normalmente caía en las rocas». Por esa experiencia sabía que, si el puente se había desprendido, quien estuviera sobre él se habría dado contra las rocas antes de llegar al agua, por lo que sobrevivir era casi imposible.
- Lunes 2 de marzo. 12.13h.
Un vecino llama al 112: «Es en El Bocal. Está roto. Si pasa un grupo se cae abajo (repite por segunda vez)»
Antes de que se produjera el accidente, ningún servicio de Emergencias contactó con él. Después sí. «Me llamaron al día siguiente del desprendimiento, tanto la Policía Local como la Nacional, para confirmar que era yo quien había llamado al 112 para alertar de lo ocurrido».
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