- SUN YU
Las historias de amor y fantasía son un género muy popular en China que ahora se intenta adaptar a los gustos occidentales.
Cypress Bai, de 34 años, fundó el Estudio Storypod, que produce microseries, en Los Ángeles tras mudarse de China a EEUU para estudiar cine en la Universidad de Siracusa. Ahora está lista para dar el siguiente paso: adaptar estas series, que gozan de una gran popularidad entre el público asiático, a los gustos del público estadounidense.
Las microseries sonseries ultracortas con tramas exageradas diseñadas para smartphones.Las productoras chinas, pioneras en este formato, quieren expandirse más allá de su público tradicional con actores de habla inglesa y ambientaciones occidentales. Sin embargo, los argumentos todavía se basan en guiones escritos en China de géneros con éxito demostrado como el romance, la fantasía o ambos. Un ejemplo es Food, Love, Robots, donde una mujer lidia con la incertidumbre porque su gran amor fallecido ha resucitado en forma de robot.
La afluencia de microseries de producción china en EEUU llegó tras su éxito comercial en China, donde los episodios de bajo presupuesto, de uno o dos minutos de duración y basados en las emociones, conflictos dramáticos y constantes giros argumentales, se convirtieron en un éxito arrollador.
Según los datos oficiales, estas microseries las vieron casi 700 millones de personas en China el año pasado y generaron más ingresos que la taquilla cinematográfica del país, la segunda más grande del mundo. Cada serie suele generar más de 2 millones de dólares (1,7 millones de euros) con presupuestos inferiores a 200.000 dólares. Este auge ha animado a los productores y plataformas chinas a buscar oportunidades en el extranjero, especialmente en EEUU.
La estrategia consiste en adaptar un éxito chino al mercado estadounidense, como el argumento cliché de un consejero delegado autoritario que se enamora de una chica común, a veces añadiendo elementos como hombres lobo o vampiros que los productores creen que atraerán al público femenino.
Las producciones son rápidas y económicas, y generalmente las ruedan en siete a diez días recién graduados de escuelas de cine que trabajan con actores que aún no han sido descubiertos. Los costes de producción son muy inferiores a los presupuestos tradicionales del cine y la televisión.
El mayor gasto llega más adelante. El márketing en plataformas como Meta y TikTok puede representar hasta el 80% del presupuesto de una serie, ya que el objetivo de las productoras es que los espectadores se conviertan en usuarios de pago de sus aplicaciones.
En EEUU, las cuatro principales aplicaciones de microseries, todas chinas, han conseguido 97 millones de descargas. El sector generó 966 millones de dólares en ingresos netos en 2025, frente a 21 millones en 2022, según la firma de estudios de mercado Sensor Tower.
La participación estadounidense en este sector es prácticamente inexistente, por lo que está dominado principalmente por empresas chinas.
En algunos casos, el escaso conocimiento del público estadounidense ha sido un obstáculo para ir más allá de los argumentos románticos tradicionales. Las empresas creen que las mujeres estadounidenses de mediana edad tienen gustos similares a las chinas. Pero las microseries dirigidas al público masculino, así como géneros populares en EEUU como la ciencia ficción y el terror, no han logrado consolidarse. Por ejemplo, no hay microseries con tramas políticas porque los guionistas chinos desconocen la política estadounidense.
Las plataformas chinas se muestran reacias a contratar guionistas estadounidenses de alto nivel para desarrollar contenidos más adecuados al público estadounidense debido a su elevado coste. Por ello, recurren a guionistas de su país de origen para que produzcan argumentos de éxito demostrado como historias de amor o para que adapten éxitos chinos al mercado estadounidense.
"Las plataformas aprenden constantemente unas de otras. Si una serie no tiene el éxito esperado, las demás empresas simplemente no volverán a abordar ese género", señala Luo Tong, consejero delegado de RKLG Picture, una productora de microseries de Los Ángeles. El resultado es que una gran cantidad de argumentos se repiten. A este respecto, Bai opina que "no se puede seguir usando la misma fórmula y esperar obtener los mismos resultados".
Algunas plataformas estadounidenses están apostando por crear series con un atractivo más amplio. MicroCo ha contratado a ejecutivos que han trabajado en series de gran éxito como Los Soprano, Perdidos y Mujeres Desesperadas. Y Luo planea diversificarse y realizar producciones más tradicionales, más largas y de mayor calidad.
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