- MIGUEL Á. PATIÑO
Todas las empresas (Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, Moeve, Acciona, Enagás, Redeia, Solaria y otras) se verán afectadas si finalmente ganan PP y Vox, diametralmente opuestos en política energética a PSOE. Nucleares, renovables, hidrógeno, centros de datos y altos cargos, lo primero a revisar.
El anuncio de convocatoria de elecciones generales por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para el próximo día 29 de noviembre, puede suponer un borrón y cuenta nueva en el mercado energético en España. Este sector será, sin duda, el más afectado, junto con el inmobiliario, si finalmente, tal como aseguran las encuestas, se produce un giro político y terminan gobernando los partidos de derecha, con PP y Vox como posible coalición.
El giro en la política energética sería histórico porque afectaría a todos los segmentos de negocio, desde las nucleares, hasta las renovables, pasando por los hidrocarburos o las nuevas fuentes como el hidrógeno. Afectaría a todas las grandes empresas, como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol y Moeve. Y las renovables, como Acciona Energía, Solaria, Grenergy, Ecoener, Audax, Cox y otras. Además, los grupos semiestatales, o fuertemente controlados por el Gobierno (Redeia y Enagás) también estarían afectados.
La visión de PP y Vox frente al PSOE en energía no puede ser más dispar. Uno de los primeros frentes serían las nucleares. Lo primero que harían PP y Vox, si son coherentes con su discurso, es revertir el cierre de las nucleares programado por el PSOE. Esto beneficiaría a los propietarios actuales de las instalaciones, Iberdrola, Endesa y Naturgy.
Estas empresas podrían aprovechar además para reclamar más peajes por sus redes, uno de los caballos de batalla contra el PSOE en los últimos tres años.
En renovables, Vox ha arremetido contra las macroplantas en varias comunidades, frente al desbocado desarrollo promovido por el PSOE. El PP se ha mostrado muy crítico con el nuevo decreto sobre centros de datos, que queda suspendido al convocarse elecciones, y que promueve el uso de renovables para alimentar esas instalaciones. Si finalmente decae, las renovables como Acciona se verían perjudicadas.
En hidrocarburos, el PSOE no solo ha tenido una política de oposición frontal a su crecimiento, apoyado en su furibunda defensa del medioambiente. También ha exhibido enfrentamientos públicos con Repsol, la primera petrolera española.
El hidrógeno, fuertemente defendido por el PSOE, queda en tierra de nadie. PP y Vox tendrán que hilar fino para no perjudicar a las comunidades donde Gobierna. Mientras a nivel nacional el PP no muestra una postura clara con el hidrógeno, en Andalucía, donde Gobierna, ha apoyado a capa y espada el multimillonario proyecto de hidrógeno de Moeve.
Por otra parte, políticamente PP y Vox no van a dudar en intentar ocupar cuanto antes las cúpulas de las empresas como Redeia y Enagás, en la que participa el holding estatal Sepi. No solo están en juego los primeros directivos (Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, o Arturo Gonzalo Aizpiri, CEO de Enagás, ambos nombrados por el PSOE). También está en juego todo su plan estratégico. El de Redeia consiste en volcarse con la transición ecológica en España. El de Enagás, en desarrollar multimillonarias infraestructuras para hidrógeno.
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