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Las rutas de José Andrés

Las rutas de José Andrés
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El cocinero arranca las vacaciones en la costa este de EEUU, antes de escaparse a explorar España. Leer
GastronomíaLas rutas de José Andrés
  • MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
Actualizado 11 JUL. 2026 - 18:26José Andrés y su mujer, Patricia Fernández de la Cruz, en playa del Silencio o de Gavieiru, en Cudillero (Asturias).EXPANSION

El cocinero arranca las vacaciones en la costa este de EEUU, antes de escaparse a explorar España.

Arranca sus vacaciones tras unos días en Venezuela, donde se unió al trabajo de World Central Kitchen, su ONG con la que es capaz de responder de forma exprés en catástrofes, guerras o crisis humanitarias, haciendo lo que domina: dar de comer.

Con unos cuarenta restaurantes, casi todos en Estados Unidos y bajo conceptos como Minibar, Jaleo o Mercado Little Spain, José Andrés es el chef español más internacional. También es un amante de su país, al que vuelve siempre que puede.

"Hacemos varias cosas en veranito; las vacaciones son movimiento, aunque a la vez me gusta parar un poco, pero nos lo pasamos pipa conociendo sitios por España", resume el chef, que viaja con su mujer Patricia Fernández de la Cruz y con sus tres hijas cuando ellas pueden.

St. Michaels y Charlottesville

Para José Andrés, con quien EXPANSIÓN arranca esta serie que publicará los sábados de julio y agosto, el verano comienza en la costa este de Estados Unidos.

No suele faltar una escapada a St. Michaels, pueblecito marinero en Maryland, cerca de Washington D.C. "Es el típico pueblo de ostras, cangrejos y gente de mar, en la bahía de Chesapeake, donde hubo una batalla famosa en la Guerra de Independencia".

Suele ir a comer cangrejos a restaurantes especializados del área de San Michaels y a Bethesda Crab House, "un sitio que me gusta mucho cerca de mi casa".

En su ruta, añade Charlottesville, en Virginia, para visitar bodegas en una zona con "mucha tradición vinícola desde la época de Thomas Jefferson". Entre ellas, Blenheim, "una bodega muy divertida de mi amigo Dave Matthews, con vinos que están muy bien".

Mientras admite que suele alquilar una casa o quedarse en un Airbnb "porque nos gusta cocinar", sus vacaciones siempre incluyen caminatas por el río Potomac -entre Virginia, Maryland y Washington D.C. y desemboca en Chesapeake-.

"Tiene un canal inmenso y larguísimo paralelo al río que fue construido para mover las barcazas que históricamente llevaban comida desde zonas rurales del interior. Nos encanta caminar alrededor entre el río y el canal".

Arroz en Casa Elías, en Xinorlet (Alicante).EXPANSION

Regreso a España

La escapada de St. Michaels a Virginia "es lo que solemos hacer para comenzar el verano cerca de casa, antes de salir de América", cuenta el chef. Luego, toca España. "Aterrizamos en Madrid o Barcelona y desde allí siempre comienza una ruta de unos días; aprovechamos para visitar sitios que nos gustan, donde no hemos estado o por los que pasas y nunca tienes el tiempo de echar el freno; justo ahí es donde nos llevamos las sorpresas más chulas".

Aunque aún no tiene pensados los destinos exactos de 2026, tiene claro que aprovechará "para ver el eclipse de sol, desde el interior". Aprovecha, eso sí, para rebuscar en sus escapadas veraniegas de los últimos años. "¡Hemos hecho de todo!", confiesa.

En 2025, conoció Almería, de cabo de Gata -"un parque natural impresionante"- y La Isleta del Moro (Níjar), a Roquetas y El Ejido, donde comió en La Costa, el estrella Michelin de José Álvarez. "Nos gusta improvisar, perdernos en calas y playas, y comer donde surge; hay gente que defiende restaurantitos maravillosos. Igual estamos dos días en una zona, pero parece una semana porque los disfrutamos de verdad. Es como una invitación a decir: aprovecha y para en otros lugares por los que muchas veces pasamos de largo", insiste.

También puede saltar a Riofrío, localidad granadina conocida por la cría de esturiones, donde para en Paco Rama, "un mesón donde si tienes suerte, puedes comerte unos huevos fritos con caviar".

Y, rumbo a Levante, cree que tomar una paella en Casa Elías (Xinorlet, Alicante) "es un destino no ya gastronómico, sino cultural"; al tiempo que suele pasar por Denia para comer en sitios tradicionales y "ver la última locura que ha hecho Quique Dacosta [en sus tres estrellas Michelin]. Entre medias, te vas encontrando lugares mágicos, como la Albufera, a donde tiene que ir todo el mundo alguna vez en la vida".

Mercado de Algeciras, con bares de pescaíto frito, como Bar Antonio, La Paraíta; o Bar TrudisEXPANSION

Su iPhone es un chivato oficial, ya que funciona como archivo de recuerdos de viajes. "Acostumbramos a pasar por Extremadura y paramos en Cáceres para visitar a mis amigos Toño [Pérez] y José [Polo] y cenar en Atrio, su restaurante", cuenta.

La ciudad es monumental e impresionante, pero, además, en Extremadura se pueden conocer un montón de lugares increíbles, como Zafra o Trujillo, y de allí ir hacia Salamanca para conocer Ciudad Rodrigo, La Alberca, uno de los pueblos más bonitos de España, o Peña de Francia. Toda esa ruta de la España pegada a Portugal es muy desconocida y es maravillosa", prosigue.

Bordeando la frontera con Portugal, José Andrés también pone, a veces, rumbo hacia el norte con el objetivo de parar en El Empalme, la casa de Gloria Lucía Martín, en Rionegro del Puente (Zamora), conocida por su inmensa oferta de setas y, en temporada, caza. "Esa señora es increíble", afirma.

Sin jamás olvidar su Asturias natal -nos manda foto desde la Playa del Silencio, en Cudillero-, también aprovecha las vacaciones para hacer el Camino de Santiago por tramos. "El año pasado, hicimos el del Norte, que fue muy duro, pero me hizo mucha ilusión". Eso supuso sentarse en Mesón do Campo (Villalba) y Parada das Bestas (Pidre) -donde también se alojó-.

En las vacaciones de José Andrés, nunca falta Cádiz. "Es donde pongo la sombrilla en la playa, tras las rutas por España". Recomienda visitar el Mercado de Algeciras, con "varios barecitos dentro para comer pescaíto frito o tomar un vasito de Jerez", como Bar Antonio, La Paraíta o Bar Trudis. Muy cerca, suele visitar Antonio Martín, pescadería subtitulada Boutique del Mar que añade una zona de degustación; y La Esquina, en la Playa de El Rinconcillo. "España es pequeña y la he recorrido mucho, pero nunca se acaba; eso es maravilloso", concluye.

Su amor por la cocina española queda plasmado, por cierto, en su último libro, Spain My Way.

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Fuente original: Leer en Expansión
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