- MARCELO CASADEJÚS
Ian Fleming, creador de mi héroe James Bond, definió éxito como la diferencia que hay entre locura y genialidad; locura cuando la idea parece imposible y éxito cuando se materializa en positivo.
Desde esta columna he intentado revertir el mundo del ahorro a inversión, paso necesario ante el interrogante que supone el sobrevivir en el día a día y que puede afrontarse de dos maneras, solo o en compañía de otros.
Para hacerlo en la primera versión, hay que disponer del conocimiento y los medios precisos para concluir en éxito. En la segunda, debe recabarse ayuda.
Asumiendo que esta última es la más cercana a la idiosincrasia del ciudadano medio, la colaboración venía hace años de la mano de los directores de oficina de bancos y cajas, que con un auxilio interesado (y gratuito) derivaban el apetito de sus clientes hacia los activos que tuvieran en campaña en el momento.
Pero los tiempos han cambiado, ¡y mucho! El resultado de la colocación de activos tóxicos propició una generación de desconfianza en esa figura y la búsqueda de alternativas.
Las instituciones financieras comenzaron a segmentar su clientela según su capacidad de inversión. Nacieron productos empaquetados listos para llevar, en un primer escalón los fondos de fondos perfilados y, en nivel superior, los roboadvisors y las carteras de fondos.
Todos han cosechado inusuales beneficios en los últimos tres años y medio en un escenario muy positivo con índices americanos y europeos, superando el 50% de ganancia. Y el español, con un espectacular 135%. El futuro pintará negro en algún momento; habrá que ver cómo responderán cuando las cañas se tornen en lanzas. ¿Locura o genialidad?
Marcelo Casadejús | Analista del mercado de fondos
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