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En un contexto de fuerte incremento de las afiliaciones a la Seguridad Social en el periodo 2019-2025, con 2,3 millones de cotizantes más, los sectores más sensibles al incremento del salario mínimo destruyen empleo.
Entre los años 2019 y 2025, el salario mínimo interprofesional creció en más de un 60% impulsado por las revalorizaciones anuales aprobadas por el Gobierno. Ello no impidió que la creación de empleo mantuviera el pulso con un incremento notable de las afiliaciones a la Seguridad Social, algo más de 2,3 millones en el periodo mencionado (+12%) hasta situarse a finales del pasado ejercicio en los 21,6 millones de cotizantes. Hoy, este dato incluso se ha superado, con un saldo a cierre del pasado mes de marzo de 21,8 millones de afiliados a la Seguridad Social.
Sin embargo, la pujanza del mercado laboral no es homogénea. Y a tenor de las observaciones realizadas por el investigador de Fedea y profesor de Economía Aplicada en la URJC, Miguel Ángel García Díaz, en su estudio sobre Evolución de las afiliaciones a la Seguridad Social en el periodo 2019-2025, las constantes subidas del salario mínimo sí estarían teniendo un impacto negativo en las actividades más sensibles a los incrementos. Estas son, aquellas que cuentan con un mayor volumen de asalariados en los deciles de renta más próximos al suelo mínimo salarial y en los que los empleadores se ven obligados a reaccionar con cada subida por ley del salario mínimo.
Aquí, el estudio publicado por Fedea observa un claro retroceso del empleo que no acompasa a la creación general de puestos de trabajo. Concretamente, en los seis años objeto de estudio por parte del catedrático García Díaz, tanto el régimen del sector agrario (-107.967) como el régimen de empleados del hogar (-57.290) han registrado una fuerte destrucción de empleo. Ambos suman una caída de 165.257 afiliaciones a la Seguridad Social en los últimos años.
A estos dos se añaden las ligeras caídas de los regímenes de mar (-1.120) y del carbón (-565), si bien en estos casos concurren circunstancias distintas que explican el retroceso. "En los dos primeros [sector agrario y empleo del hogar], el fuerte incremento del SMI puede haber sido una de las causas de su negativa evolución en el periodo", señala el experto en el informe. Ambas caídas son de 14,1% y 14,2%, respectivamente.
Cabe recordar en este punto que el informe de la Fundación ISEAK que estudió la subida del salario mínimo en 2019 concluyó que si bien había tenido un impacto limitado negativo, estimó una destrucción o menor creación de entre 27.000 y 30.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Aunque no hubo efectos a corto plazo, la destrucción de empleo fue gradual y afectó más a mujeres, jóvenes e inmigrantes. En este caso, el estudio que había sido encargado por el propio Ministerio de Trabajo, indicaba entre las conclusiones que ante futuras subidas del salario mínimo sería conveniente evaluar el impacto de las mismas en el mercado laboral, ampliando el análisis a otros ámbitos que han quedado fuera de este trabajo como puede ser el impacto desigual por sector de actividad, tamaño de empresa o territorio.
También el Banco de España se adentró en el análisis de la contundente subida del salario mínimo de 2019. Cabe recordar que esta fue del 22%, situándose en 900 euros en catorce pagas. El estudio realizado reveló una pérdida de entre 98.000 y 180.000 puestos de trabajo. El supervisor focalizó el impacto en las actividades con sueldos más bajos, en las que se detectó un menor volumen de contrataciones. Y avisó también de que incrementar el suelo salarial en España implicaba de facto levantar una barrera de entrada al mercado laboral para los parados, especialmente aquellos de larga duración, al tiempo que aumenta la posibilidad de que los trabajadores con sueldos más bajos pierdan su empleo. Por lo que el estudio presentado ayer por Fedea ahonda en el impacto relevante que tiene este encarecimiento de los costes laborales en los sectores con más trabajadores en el rango mínimo salarial.
Tener en cuenta el impacto en los sectores de actividad como el campo o el empleo del hogar ha sido precisamente una de las demandas de las organizaciones empresariales en las sucesivas negociaciones planteadas por el departamento de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. Han llegado a pedir ayudas en forma de bonificaciones para estos sectores, que vienen descontando afiliados en los últimos años, dando síntomas de fatiga y de pérdida de margen para absorben el aumento de costes.
En este sentido, un estudio de Cepyme presentado a finales de 2022 cifró en 217.000 los empleos perdidos en España a consecuencia de las subidas del salario mínimo efectuadas desde 2018 -cerca de 71.600 puestos de trabajo destruidos, mientras que habría evitado la creación de 145.900 empleos-.
Aumento de costes
El efecto directo de aumento de las bases mínimas vía SMI es el incremento de costes laborales que asumen las empresas en la contratación de trabajadores, especialmente en estos sectores más sensibles a la subida. Un reflejo de esta circunstancia lo ofrece el INE, que arroja que en los últimos siete años, durante el Gobierno de Pedro Sánchez, el coste de las cotizaciones sociales se ha incrementado en cerca de un 30% (29,2%, concretamente), pasando de 650,4 euros de media por trabajador al mes en el cuarto trimestre de 2018 a 840,9 euros en el mismo periodo de 2025.
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