Madrid está teñido de blanco y amarillo desde hace días. Todo está preparado en la capital de España para recibir al Papa. En un paseo por el centro, se ven flores del color de la bandera del Vaticano por doquier; en un trayecto en coche por la M-30, las lonas de bienvenida al Santo Padre cuelgan de fachadas y puentes por encima de la autovía de circunvalación y los niños de los colegios católicos ensayan «¡El Papa, León, mola mogollón».
Este sábado, a las 10.30 de la mañana, comenzará en el Pabellón de Autoridades del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas una visita de Estado del Sumo Pontífice que durante ocho días convertirá a España en altavoz para el catolicismo. León XIV viene a España dos semanas después de publicar su encíclica Magnífica Humanitas y en un tour que le lleva a cuatro destinos -Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife- para mostrarle todas las realidades del país. Una visita que califican de histórica, pero que también sirve de oxígeno para el Gobierno.
Pedro Sánchez cerró ayer dos de las semanas más duras desde que es presidente. Primero con la investigación e imputación de José Luis Rodríguez Zapatero; a continuación, con la declaración de su hermano ante un juzgado extremeño; para terminar con la crisis de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, pues el cuerpo armado ha reconocido tres reuniones suyas con la fontanera del PSOE, Leire Díez.
El presidente del Gobierno aspira a que los ocho días del Santo Padre en España sean un momento donde se desvíe el foco de atención, en el que se deje de hablar de los escándalos que rodean a su figura, y gane tiempo para lo que se viene: el 15 de junio declara su mujer, Begoña Gómez; y dos días después hará lo propio Zapatero.
Desde que comenzaron los preparativos para la visita del Papa, el Gobierno ha intentado sacar rédito a una relación con la iglesia que se ha caracterizado en estos años por el trato entre Félix Bolaños y la Conferencia Episcopal para alcanzar varios acuerdos. Así, sacaron adelante un sistema para reparar a víctimas de abusos sexuales en la iglesia; renunciaron a las exenciones fiscales del patrimonio de la Iglesia y recientemente llegaron a un acuerdo sobre la resignificación del Valle de los Caídos. Así, se permite el culto religioso en la basílica, pero a la vez la intervención del Estado para convertir el lugar en un espacio de memoria democrática.
Visita Papa León XIV. Agenda en MadridEl deseo de protagonismo del Gobierno en el viaje del Papa es palpable en varios hechos que han sucedido durante la preparación de la visita. Para empezar, fue Felipe VI quien envió una carta al Vaticano el pasado febrero. Consciente del deseo del Santo Padre de retomar el viaje a Canarias que le quedó pendiente a Francisco, el Rey le invitaba a una visita de Estado al país. Sin embargo, el pasado 4 de mayo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantuvo una audiencia con el Papa y le extendió otra invitación en nombre del Gobierno. Es el Monarca quien trata con sus homólogos.
En las negociaciones se intentó que el vicario de Jesucristo visitara el complejo de la Moncloa para asegurar la foto de Sánchez con León XIV. Finalmente le explicaron que el Santo Padre es recibido por el jefe de Estado, por eso habrá un recibimiento en Zarzuela y será Prevost quien reciba en la sede de la Nunciatura a Sánchez.
Además de ese encuentro, Sánchez ha aumentado su presencia institucional ante el Papa con cuatro compromisos durante su viaje. El presidente del Gobierno, que no asistió al funeral por Francisco ni a la proclamación de León XIV, tiene agenda casi todos los días de visita del Santo Padre. El sábado acudirá al aeropuerto con los Reyes para recibir a pie de escalerilla al Papa. Estará a continuación en Palacio Real. El lunes, se desplazará hasta la Nunciatura para mantener una reunión bilateral y después acudirá a la sesión plenaria extraordinaria en el Congreso para escuchar su discurso. Unas palabras en las que Prevost interpelará a diputados y senadores como un faro moral, en un momento en el que se habla de blindar el aborto como un derecho y de la 'prioridad nacional' para excluir a personas migrantes. Pero también hablará sobre la Inteligencia Artificial y su regulación, tema que trata su primera encíclica, que el Ejecutivo acogió con como una señal de que están en el mismo lado de la historia.
Juan Pablo II a su paso por Cibeles en 1982.EFEEl miércoles Pedro Sánchez se desplazará a Barcelona para asistir a la Santa Misa en la Sagrada Familia. Una cita que se celebrará a las siete y media de la tarde y que será la vuelta a los templos del presidente del Gobierno. Sánchez no estuvo en la misa por las víctimas de la DANA, tampoco por los muertos del accidente de Adamuz. Son pocas sus imágenes en actos religiosos.
En el afán por aparecer junto al Papa y estar en las tres comunidades autónomas que pisa el Santo Padre, el jueves anunció Moncloa que el presidente recibirá al Papa en la base Aérea de Gando, en Gran Canaria, junto a la ministra de Defensa el de Política Territorial. A continuación, le acompañará en el encuentro con personas migrantes en el muelle del puerto de Arguineguín (Gran Canaria), el próximo jueves, 11 de junio. Informaron de que en la cita también estarán presentes el ministro de Presidencia, Félix Bolaños; el de Política, Ángel Víctor Torres; y la de Inclusión Migraciones, Elma Saiz.
Benedicto XVI recorre la Gran Vía en 2011.EFEEl Papa había pedido que su encuentro con la realidad migratoria de las islas se redujera el de por sí abultado número de instituciones y políticos que mueven estas visitas. León XIV quería poner el foco en la situación dramática de estas personas en el denominado 'muelle de la vergüenza', en el punto de llegada de la ruta migratoria más mortífera del mundo. Pese a que ese fue el mensaje que se trasladó a todas las instituciones, el Gobierno ha decidido participar en el acto con el presidente y tres ministros. Todos se encontrarán con las dos mil personas que estarán en Arguineguín, un 75% migrantes que contarán su testimonio antes de que el Papa realice una oración frente al mar por las víctimas de la migración irregular.
Ocho días de balón de oxígeno para Sánchez antes de retomar el calvario judicial que rodea a su entorno. Una semana en la que el catolicismo pondrá sus ojos en España, donde en una decena de discursos se espera que León XIV ponga el foco en dar esperanza a los jóvenes e interpelarlos para hacer apostolado. Pero también consuelo a presos, migrantes y personas sin hogar. Una semana para acercar a Dios a los españoles.