Las torres de la Sagrada Familia de Barcelona parecían brillar más que nunca este miércoles. Uno de los elementos arquitectónicos más fotografiados del mundo, sus ladrillos desprendían algo especial entre cada selfi de turistas. Este 10 de junio se celebra el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí, y el venerable no pudo tener más suerte: la efeméride se festejó con una Solemne Misa oficiada por el Papa León XIV. Una cita con la que el Santo Padre cierra sus dos días en Barcelona, segunda escala de su viaje oficial a España.
La cita era tan importante que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decidió acudir a la misa, acompañado por su esposa, Begoña Gómez; y presidida por los Reyes Don Felipe y doña Letizia. Estaba también la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y 13 ministros, casi el Ejecutivo en pleno para rendirse ante el Santo Padre, que de nuevo removió conciencias en la Homilía.
El Papa continuó con la idea de "unidad" que ha servido como hilo conductor de las 48 horas que va a pasar en Barcelona. Así, León XIV subrayó el valor simbólico de la Sagrada Familia como lugar de encuentro y comunión, al señalar que "así es como la ciudad condal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia para toda España, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre".
León XIV recordó que la fe cristiana exige un compromiso concreto con la vida, la paz y la solidaridad, al afirmar que "no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria". El Pontífice también rindió homenaje a Antoni Gaudí, y agradeció la labor de promotores, benefactores, artistas y trabajadores que han hecho posible la construcción del templo, una obra que definió como una "elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz". Asimismo, destacó el papel del arte y la belleza como instrumentos privilegiados para la evangelización, comparando la Sagrada Familia con la tradición de la Biblia pauperum de las antiguas catedrales, auténticos mensajes de fe accesibles para todos.
Las palabras del Santo Padre las pronunció en la Homilía, casi una hora después de llegar a la basílica, donde fue recibido por los reyes en la puerta de la Pasión. A continuación, en el patio del edículo (lugar donde trabajaba normalmente Antoni Gaudí), el Santo Padre y Sus Majestades los Reyes escucharon una breve explicación al tacto de una maqueta de la Torre de Jesús, a cargo de Valentina Sánchez Cedres, una niña invidente de trece años.
Valentina explica a los Reyes y el Papa la torre de JesucristoFrancisco GómezCASA REALEn el patio interior de la Basílica, el Papa León XIV recibió el saludo del cap de Govern d’Andorra,Xavier Espot; el presidente de la República de Chipre, Nikos Christodoulides; y el presidente de Lituania, Gitanas Nauséda, en presencia de Sus Majestades los Reyes, quienes ya habrían saludado a los jefes de Gobierno y de Estado asistentes anteriormente.
Los Reyes siguieron la misa desde el presbiterio de la nave central, desde donde seguirán la misa solemne con motivo del fallecimiento de Antoni Gaudí, en la que se prevé participación de más de cinco mil personas. Entre ellas, había muchas personalidades de la sociedad civil catalana, como el jurista Miquel Roca; o la Infanta Cristina, que