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Llevamos años confiando en el Nutri-Score en las tiendas. La ciencia opina que su impacto real es nulo

Llevamos años confiando en el Nutri-Score en las tiendas. La ciencia opina que su impacto real es nulo
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El Nutriscore que podemos ver en algunos alimentos nació con una promesa ambiciosa: simplificar la complejidad nutricional de los productos en un código de colores fácil de entender para saber si un alimento es sano o no. Sin embargo, lo que sobre el papel parecía la solución definitiva contra la obesidad y la mala alimentación está enfrentándose a una realidad científica mucho más gris. Su lado oscuro. Aunque la idea parecía bastante buena, la realidad es que las nuevas revisiones científicas están encendiendo las alarmas. La conclusión que se está sacando es bastante clara: el impacto real en la cesta de la compra es mínimo y el algoritmo categoriza alimentos que son esenciales como algo muy malo. En Xataka Los científicos han hallado en una proteína la llave de la obesidad: ratones que no engordan aunque consuman una dieta grasa Una buena brecha. Uno de los argumentos más fuertes a favor de Nutri-Score proviene de estudios realizados en entornos controlados, es decir un laboratorio. Pero, ¿qué pasa cuando bajamos al mundo real y cotidiano? Esto es lo que han querido analizar en una revisión narrativa reciente, que evalúan el comportamiento de los consumidores en supermercados físicos y arroja un jarro de agua fría sobre el sistema.  Y es que con este código de colores de los alimentos, los datos muestran que la mejora en la puntuación nutricional de la compra es de apenas un 2,5%. Es decir, apenas se ha notado que una persona comience a comer alimentos mucho más adecuados con este código de colores. Algo que discrepa bastante con los resultados del laboratorio que pronosticaba que el efecto iba a ser mucho mejor.  El verdadero afectado. El hecho de que se haya mejorado un poco la cesta de la compra de algunas personas es la motivación que tienen algunos productores de estos alimentos por cambiar sus ingredientes para conseguir un mejor Nutri-Score como se ha visto en Eroski. Pero esto no hace que el ciudadano haya cambiado la forma que tiene de comprar.  El gran punto ciego. La crítica más feroz desde el ámbito científico, destacada por organismos como el Instituto Puleva Nutrición, es la omisión de los micronutrientes. El algoritmo actual se centra casi exclusivamente en macronutrientes que es la grasa, los azúcares y las proteínas, pero olvida otros puntos que son fundamentales.  Uno de estos puntos son las vitaminas y los minerales que lógicamente son fundamentales para el organismo, sobre todo porque hay que tomar alguna de ellas de manera obligatoria al no producirlas por el organismo. Pero también destacan los polifenoles o los compuestos bioactivos que son antioxidantes esenciales que pueden prevenir enfermedades crónicas.  Penalización injusta. El sistema que hay implementado ahora mismo penaliza también a los alimentos por su contenido en grasas totales sin diferenciar si son saludables, algo que ha llevado a poner una mala puntuación al aceite de oliva.  Una situación paradójica. El estudio de la Universidad de Granada ha querido ver esto mismo sobre el cacao soluble para evidenciar estas grandes discrepancias que obliga a cuestionarnos Nutri-score. El resultado del equipo de investigación apunta a que mientras que los cacaos puros con un mayor perfil bioactivo pueden recibir calificaciones bajas como por ejemplo C o D.  Pero, por otro lado, otros productos ultraprocesados con aditivos logran mejores puntuaciones, incluso la A, simplemente ajustando sus niveles de azúcar o fibra, sin ser necesariamente más sanos. Tratando de corregirlo. La comunidad científica no es ajena a este problema y lógicamente cuando algo funciona mal se quiere arreglar para conseguir que se ajuste a la realidad y que de verdad cumpla el objetivo con el que fue creado. De hecho, actualizaciones recientes han intentado ya corregir el algoritmo para tratar mejor a los aceites vegetales, los frutos secos y penalizar con más fuerza los ultraprocesados. Sin embargo, las validaciones insisten en que, aunque existe una asociación entre las puntuaciones y los macronutrientes, sigue habiendo brechas enormes con las guías dietéticas completas. Y es que hay que tener presente que el Nutri-Score mide "nutrientes aislados" pero no la calidad global del alimento. En Xataka Tu estado de forma es más importante que tu peso. Al menos si lo que quieres es vivir más años ¿Hacia dónde vamos? La ciencia parece indicar que el Nutri-Score es una herramienta útil pero excesivamente simplista. Al tratar de condensar la salud en una letra, se pierden matices que son los que realmente marcan la diferencia en la longevidad y la prevención de enfermedades. Aunque el algoritmo se está refinando para alinearse mejor con las recomendaciones europeas, el riesgo de que el consumidor confíe ciegamente en una "A" de un producto procesado frente a una "C" de un alimento natural sigue presente. Imágenes | Franki Chamaki  En Xataka | El "gran rebote" de Ozempic, en cifras: la ciencia revela que el peso vuelve cuatro veces más rápido que con dieta - La noticia Llevamos años confiando en el Nutri-Score en las tiendas. La ciencia opina que su impacto real es nulo fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Llevamos años confiando en el Nutri-Score en las tiendas. La ciencia opina que su impacto real es nulo

El sistema para clasificar los alimentos visualmente tiene bastantes lagunas

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José A. Lizana

Colaborador

José A. Lizana

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El Nutriscore que podemos ver en algunos alimentos nació con una promesa ambiciosa: simplificar la complejidad nutricional de los productos en un código de colores fácil de entender para saber si un alimento es sano o no. Sin embargo, lo que sobre el papel parecía la solución definitiva contra la obesidad y la mala alimentación está enfrentándose a una realidad científica mucho más gris.

Su lado oscuro. Aunque la idea parecía bastante buena, la realidad es que las nuevas revisiones científicas están encendiendo las alarmas. La conclusión que se está sacando es bastante clara: el impacto real en la cesta de la compra es mínimo y el algoritmo categoriza alimentos que son esenciales como algo muy malo.

En XatakaLos científicos han hallado en una proteína la llave de la obesidad: ratones que no engordan aunque consuman una dieta grasa

Una buena brecha. Uno de los argumentos más fuertes a favor de Nutri-Score proviene de estudios realizados en entornos controlados, es decir un laboratorio. Pero, ¿qué pasa cuando bajamos al mundo real y cotidiano? Esto es lo que han querido analizar en una revisión narrativa reciente, que evalúan el comportamiento de los consumidores en supermercados físicos y arroja un jarro de agua fría sobre el sistema. 

Y es que con este código de colores de los alimentos, los datos muestran que la mejora en la puntuación nutricional de la compra es de apenas un 2,5%. Es decir, apenas se ha notado que una persona comience a comer alimentos mucho más adecuados con este código de colores. Algo que discrepa bastante con los resultados del laboratorio que pronosticaba que el efecto iba a ser mucho mejor. 

El verdadero afectado. El hecho de que se haya mejorado un poco la cesta de la compra de algunas personas es la motivación que tienen algunos productores de estos alimentos por cambiar sus ingredientes para conseguir un mejor Nutri-Score como se ha visto en Eroski. Pero esto no hace que el ciudadano haya cambiado la forma que tiene de comprar. 

El gran punto ciego. La crítica más feroz desde el ámbito científico, destacada por organismos como el Instituto Puleva Nutrición, es la omisión de los micronutrientes. El algoritmo actual se centra casi exclusivamente en macronutrientes que es la grasa, los azúcares y las proteínas, pero olvida otros puntos que son fundamentales. 

Uno de estos puntos son las vitaminas y los minerales que lógicamente son fundamentales para el organismo, sobre todo porque hay que tomar alguna de ellas de manera obligatoria al no producirlas por el organismo. Pero también destacan los polifenoles o los compuestos bioactivos que son antioxidantes esenciales que pueden prevenir enfermedades crónicas. 

Penalización injusta. El sistema que hay implementado ahora mismo penaliza también a los alimentos por su contenido en grasas totales sin diferenciar si son saludables, algo que ha llevado a poner una mala puntuación al aceite de oliva

Una situación paradójica. El estudio de la Universidad de Granada ha querido ver esto mismo sobre el cacao soluble para evidenciar estas grandes discrepancias que obliga a cuestionarnos Nutri-score. El resultado del equipo de investigación apunta a que mientras que los cacaos puros con un mayor perfil bioactivo pueden recibir calificaciones bajas como por ejemplo C o D. 

Pero, por otro lado, otros productos ultraprocesados con aditivos logran mejores puntuaciones, incluso la A, simplemente ajustando sus niveles de azúcar o fibra, sin ser necesariamente más sanos.

Tratando de corregirlo. La comunidad científica no es ajena a este problema y lógicamente cuando algo funciona mal se quiere arreglar para conseguir que se ajuste a la realidad y que de verdad cumpla el objetivo con el que fue creado. De hecho, actualizaciones recientes han intentado ya corregir el algoritmo para tratar mejor a los aceites vegetales, los frutos secos y penalizar con más fuerza los ultraprocesados.

Sin embargo, las validaciones insisten en que, aunque existe una asociación entre las puntuaciones y los macronutrientes, sigue habiendo brechas enormes con las guías dietéticas completas. Y es que hay que tener presente que el Nutri-Score mide "nutrientes aislados" pero no la calidad global del alimento.

En XatakaTu estado de forma es más importante que tu peso. Al menos si lo que quieres es vivir más años

¿Hacia dónde vamos? La ciencia parece indicar que el Nutri-Score es una herramienta útil pero excesivamente simplista. Al tratar de condensar la salud en una letra, se pierden matices que son los que realmente marcan la diferencia en la longevidad y la prevención de enfermedades.

Aunque el algoritmo se está refinando para alinearse mejor con las recomendaciones europeas, el riesgo de que el consumidor confíe ciegamente en una "A" de un producto procesado frente a una "C" de un alimento natural sigue presente.

Imágenes | Franki Chamaki 

En Xataka | El "gran rebote" de Ozempic, en cifras: la ciencia revela que el peso vuelve cuatro veces más rápido que con dieta

Fuente original: Leer en Xataka
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