- CARLOS CUERPO
Europa y América Latina comparten valores profundamente arraigados: democracia, Estado de Derecho y compromiso con el multilateralismo.
Cuando la Unión Europea inició las negociaciones comerciales con el bloque comercial Mercosur de Sudamérica en 1999, el mundo rebosaba esperanza. El euro acababa de hacer su debut en los mercados globales; Polonia, Hungría y la República Checa habían salido de detrás del Telón de Acero y se estaban uniendo a la OTAN en un hito histórico tras la Guerra Fría; y una nueva ola de democratización se extendía por todos los continentes.
Sin embargo, más de un cuarto de siglo después, el mundo parece mucho más incierto y peligroso. Las guerras comerciales, la coerción económica y militar, y un creciente desprecio por las normas globales están erosionando el orden liberal que proporcionó décadas de prosperidad y seguridad compartidas.
En este contexto, la firma esta semana en Asunción, Paraguay, del tan esperado acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur envía un mensaje claro de esperanza: Europa se mantendrá firme en la defensa del sistema comercial y multilateral basado en reglas, sobre el que se construyó y en el que han prosperado la democracia y el libre comercio.
En un momento en el que parece resurgir la "ley del más fuerte", Europa debe proyectar su liderazgo mundial a través de sus valores y principios, y no de la fuerza bruta. La cooperación y la integración deberían prevalecer sobre las amenazas y el unilateralismo. Es la única manera de crear prosperidad para todos.
El acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay consagra nuestro compromiso con estos principios. Al ser el mayor acuerdo comercial que ha celebrado la Unión Europea hasta la fecha, creará la zona comercial más grande del mundo, que representará casi una cuarta parte de la economía global. Con una población combinada de más de 700 millones de habitantes, el acuerdo abre nuevos y amplios mercados para las empresas de ambos lados del Atlántico -mercados que ansían claridad y previsibilidad en medio de la niebla que supone el proteccionismo y la incertidumbre que generan aranceles en cambio constante-. También posiciona estratégicamente a Europa en una región con un inmenso potencial de crecimiento. Se espera que las exportaciones europeas al Mercosur aumenten casi un 70% y que las empresas de la Unión Europea puedan ahorrar alrededor de 4.000 millones de euros en derechos de aduana al año.
Acuerdo moderno
A diferencia de los acuerdos comerciales de la década de 1990, se trata de un acuerdo moderno con un alcance más amplio para promover una verdadera resiliencia económica. Incluye compromisos climáticos y laborales exigibles, y abrirá los sectores de servicios y los mercados de contratación pública, lo que favorecerá la creación de puestos de trabajo de alta calidad en los ámbitos de las finanzas, las telecomunicaciones y la tecnología. También refuerza la autonomía estratégica de Europa al fomentar sistemas de pago transfronterizos y reforzar el papel del euro en el comercio internacional y como moneda de reserva.
El acceso a minerales críticos -como el litio, el cobalto y las tierras raras- reducirá la dependencia de Europa y garantizará las cadenas de suministro para las transiciones ecológica y digital. Dado que se prevé que la demanda mundial de estos minerales se multiplique por cuatro o por seis de aquí a 2040, el acuerdo proporciona a la Unión Europea una ventaja competitiva en sectores que van desde los vehículos eléctricos y las energías renovables hasta la defensa.
El acuerdo también es equilibrado. Ofrece salvaguardas a los agricultores europeos al mantener las estrictas normas de seguridad alimentaria de la Unión Europea y aplicar otros controles, al tiempo que abre oportunidades para nuestro sector agroalimentario, líder en el mundo. Los productos españoles de marca registrada, como el aceite de oliva y el vino, se beneficiarán enormemente de la mejora del acceso a los mercados sudamericanos. A su vez, el acuerdo ofrece a los europeos un mejor acceso a productos básicos como la soja, lo que contribuye a diversificar nuestros proveedores.
Y, lo que es más importante, el acuerdo reafirma el compromiso de Europa de recuperar su voz en la escena mundial. Mientras otros miran más hacia adentro, nosotros estamos ampliando nuestra red de aliados estratégicos, negociando nuevos acuerdos comerciales o actualizándolos con India, Tailandia y Malasia, entre otros.
Con la mayoría de los Estados miembro de la UE actuando unidos para superar las resistencias al acuerdo con Mercosur, hemos demostrado que podemos superar las diferencias políticas dentro y fuera de nuestras fronteras. Manifestar esta determinación es un paso esencial para que la Unión Europea refuerce su credibilidad e influencia a nivel global. La misma determinación ayudará a acelerar los esfuerzos para eliminar las barreras comerciales internas y aprovechar al máximo nuestro mercado único y nuestra población de 450 millones de habitantes. La estrategia dual de Europa -ampliar su red de acuerdos comerciales y profundizar, al mismo tiempo, en la integración interna- constituye la fórmula ganadora para la competitividad.
El acuerdo con el Mercosur es todavía más importante porque nuestra asociación va más allá de la economía o la lógica transaccional. Europa y América Latina comparten valores profundamente arraigados: democracia, Estado de Derecho y compromiso con el multilateralismo.
España, uno de los mayores defensores del acuerdo, ejemplifica los beneficios de estrechar los lazos con la región. Es el segundo mayor inversor extranjero en Brasil, lo que ha ayudado a muchas empresas españolas de sectores como las telecomunicaciones, la infraestructura y la energía limpia a convertirse en líderes globales.
Por lo tanto, consideramos este acuerdo como un trampolín para una mayor colaboración con América Latina -una colaboración arraigada en los lazos históricos y culturales que unen a nuestras regiones políticamente diversas-. El acuerdo es la prueba de que las diferencias se pueden superar mediante la colaboración. Si queremos un mundo más seguro y predecible, necesitamos más acuerdos como los alcanzados entre la Unión Europea y Mercosur.
Carlos Cuerpo. Ministro de Economía, Comercio y Empresa
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