Una pizza congelada, unas galletas 'light'... Los ultraprocesados están bajo la lupa por su relación con la diabetes o varios tipos de cáncer
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Regala esta noticia Añádenos en Google 11/09/2026 Actualizado a las 00:03h.Echa un ojo a tu carro de la compra. Es posible que no falten unas galletas 'light', un zumo 'cero azúcares', una bandeja de hamburguesas ... industriales, una pizza congelada que solo hay que meter en el horno... Podría parecer una elección inocente, pero no lo es. Estos alimentos tienen algo en común: son ultraprocesados y están bajo la lupa de los médicos. Por comodidad o pereza, apostamos cada vez más por ellos, que engloban desde la bollería y los refrescos a los platos preparados o las carnes procesadas, pasando por algunos aparentemente saludables como las ensaladas preparadas. Sin embargo, cada vez más estudios relacionan su abuso con un mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares o incluso lo tienen claro: son, probablemente, nuestro peor error en la mesa.
Los ultraprocesados están en un tentempié, en una cena improvisada o en un producto disfrazado como 'healthy'. Se elaboran con ingredientes que no suelen utilizarse en una cocina doméstica, como conservantes, aromatizantes, emulsionantes y sustancias refinadas, ya que previenen el deterioro y la oxidación, y protegen contra las bacterias. Conviene tener bien claro algunos asuntos, como que, por ejemplo, las carnes procesadas tienen un alto contenido de nitratos y nitritos, compuestos químicos naturales que contienen oxígeno y nitrógeno. Su labor es hacer que se conserven durante más tiempo. Sin embargo, cuando estos se descomponen en el organismo, pueden dañar las células intestinales.
Lo desliza un estudio francés publicado en 'The BJM', que encontró asociaciones entre la exposición a determinados conservantes y el riesgo de algunos tumores. «Al tratarse de un estudio observacional, no permite establecer causalidad por sí solo. Lo relevante parece ser la exposición acumulada a lo largo de los años más que un consumo puntual», explica el especialista.
Entre los conservantes que tienen mayor riesgo de cáncer, según la investigación, figuran el nitrito sódico (E250) y el nitrato potásico (E252), presentes en carnes curadas, beicon, jamón y embutidos. El estudio vincula el nitrito sódico con un 32% más de riesgo de tumor de próstata. El nitrato potásico, por su parte, se relacionó con un aumento del 13% en el riesgo global de cáncer y del 22% en el de mama en particular. «El mecanismo que se plantea es la formación endógena de compuestos N-nitrosos, como las nitrosaminas, que tienen actividad mutagénica demostrada», apunta con precisión técnica Landecho.
También se mira con atención al sorbato potásico (E202) y al metabisulfito potásico (E224). Asimismo, se observaron algunas asociaciones para sulfitos y otros conservantes, aunque la evidencia es más limitada y debe interpretarse con cautela. «El mensaje no es que todos los conservantes sean igual de preocupantes, sino que algunos, especialmente los vinculados a carnes curadas y procesadas, merecen más atención. El estudio de 'The BJM' muestra asociaciones modestas, pero relevantes desde el punto de vista poblacional cuando la exposición se mantiene durante años», precisa el doctor.
Que te piquen la carne
Por eso, expertos de todo el mundo advierten de la necesidad de reducir el consumo de estos productos. Recientemente, la bioquímica María Hernández-Alcalá, conocida en redes por sus consejos sobre nutrición y salud bajo la marca Futurlife, ha hablado de la carne picada. «Cien gramos del producto envasado son todo tipo de añadidos. Si no quieres esos aditivos, que no hacen ningún bien, pide que te la piquen directamente en la carnicería», aconseja la especialista, que también pide a los supermercados de España que no dejen de tener estos departamentos «porque son un 'lujazo' del que carecen en muchas partes de Europa».
Además, algunos aditivos, como determinados colorantes o emulsionantes –por ejemplo, carragenina o polisorbato 80–, se han relacionado con efectos sobre la microbiota intestinal y la inflamación crónica. A todo ello se suma el exceso de azúcares libres, sal y grasas trans, frecuente en los ultraprocesados y que tampoco nos benefician.
Varias revisiones de estudios insisten en la necesidad de «una agenda de investigación multidisciplinar más robusta» sobre los efectos de estos productos. Y Landecho lo apoya.: «La evidencia epidemiológica es creciente y preocupante, pero todavía no permite afirmar una relación causal directa para todos los tipos de cáncer ni para todos los ultraprocesados por igual». Mientras llega, lo mejor es aplicar el principio de precaución y seguir comprando alimentos frescos.
¿Se come peor hoy que hace 20 años?
El doctor Manuel Landecho, médico internista de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), considera que los patrones dietéticos «han empeorado en las últimas décadas» en muchos países occidentalizados y también en países en vías de desarrollo por el auge de los ultraprocesados, las raciones hipercalóricas y la reducción del consumo de fibra y antioxidantes. Son tendencias bien documentadas. «Las consecuencias que se proyectan son preocupantes: en un contexto de población cada vez más envejecida y con niveles crecientes de sobrepeso y obesidad, se prevé que los casos de cáncer aumenten de 17 a 30 millones para 2040». Para las generaciones venideras, el impacto puede ser doble. «Por un lado, una mayor incidencia de tumoress relacionados con la dieta. Por otro, la aparición de la enfermedad a edades más tempranas, como se ha observado en la última década con el incremento del cáncer colorrectal en menores de 50 años», señala el especialista.
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