El nuevo estudio de la Universidad de Columbia explora una alternativa potencialmente más segura. Se llama edición de bases, una técnica de segunda generación que modifica las letras individuales del ADN sin cortar completamente la doble hélice genética. Los resultados sugieren que este método podría evitar algunos de los problemas más graves asociados con las herramientas de edición genética convencionales.
¿Por qué editar los genes de un embrión en fase temprana? ¿Por qué no corregir las anomalías genéticas cuando el individuo está completamente desarrollado? Según Dieter Egli, genetista de la Universidad de Columbia y coautor del estudio, una mutación puede “amplificarse hasta generar miles de millones de errores” en un individuo ya desarrollado. "En la edición de embriones, se tiene una sola copia y se corrige".
El estudio fue subido el 1 de junio a la plataforma bioRxiv y todavía está a la espera de su revisión por pares para que pueda ser publicado en una revista académica. Pero veamos primero por qué CRISPR-Cas9 está muy bien para modificar los genes de arañas o de maíz, pero puede resultar problemático a la hora de diseñar niños “a medida”.
El problema de los cortes en el ADN
La tecnología CRISPR-Cas9 funciona generando roturas de doble cadena en el ADN. Una vez producido el corte, la célula intenta repararlo. En muchos tipos celulares, este proceso puede parecer relativamente eficiente, pero investigaciones previas han mostrado que los embriones humanos en fases tempranas de desarrollo tienen dificultades para reparar adecuadamente ese tipo de daño. Como consecuencia, pueden aparecer pérdidas de fragmentos cromosómicos, alteraciones estructurales y errores en el número de cromosomas.
Estas alteraciones representan un serio desafío para cualquier posible aplicación clínica de la edición genética heredable. Si la corrección de una mutación termina provocando daños mayores en otras regiones del genoma, el remedio podría resultar peor que la enfermedad.
Cambiar una letra sin romper el párrafo
La estrategia evaluada en el nuevo trabajo utiliza un editor de bases de adenina (ABE, por sus siglas en inglés). En lugar de aplicar un “machetazo” a ambas hebras del ADN, esta herramienta introduce cambios químicos muy precisos que permiten transformar una base genética en otra. El procedimiento genera únicamente una pequeña interrupción en una de las hebras y evita las roturas completas del ADN.
Los investigadores probaron esta tecnología en embriones humanos de fase temprana utilizando tres genes como modelo: PCSK9, HBG1 y HBG2. Recordemos que PCSK9 ayuda a regular los niveles de colesterol malo en la sangre y ya está en la mira de algunos tratamientos que buscan reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los genes HBG regulan la producción de la hemoglobina fetal y su modificación podría servir de tratamiento para trastornos sanguíneos como la anemia falciforme y la talasemia.
anotó que, desde que concluyeron los experimentos descritos en el estudio, su equipo ha mejorado sus procedimientos para reducir el mosaicismo.