Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, reunido este miércoles en Pekín con un grupo de empresas españolas y chinas. Efe
Política GOBIERNO Los 19 pactos de Pekín harán de España una plataforma china en Europa: canal diplomático, campus comunes o arqueologíaEl Gobierno vende el viaje de Sánchez a China como un giro "equilibrador" en la relación bilateral, pero sólo ha desvelado trazos gruesos de los acuerdos, que siguen sin detallarse en el BOE ni en Moncloa.
Más información:Xi recibe a Lavrov con Sánchez aún en Pekín y ambos subrayan la importancia de sus lazos "para la población mundial".
Alberto D. Prieto Publicada 16 abril 2026 02:45h Las clavesLas claves Generado con IA
El viaje de Pedro Sánchez a Pekín no se ha saldado sólo con la foto con Xi Jinping. Se ha cerrado un paquete de 19 acuerdos que, una vez concretados, colocan a España como plataforma privilegiada para la proyección de China en la Unión Europea.
El Gobierno presenta este paquete como una apuesta por "equilibrar" una relación económica "todavía muy asimétrica". Pero, en la práctica, el resultado es un entramado de mecanismos diplomáticos, económicos, académicos y culturales que anclan a España en la órbita de Pekín en casi todos los ámbitos.
Sobre el papel, Madrid ofrece estabilidad política, acceso al mercado europeo y una economía abierta. A cambio, China debería aportar inversión, mercado y un "diálogo estratégico" que eleva a España por encima de su peso medio en la arquitectura comunitaria.
De momento, sin embargo, el contenido de esos 19 instrumentos sigue envuelto en la opacidad. Moncloa se limita a una breve nota en la que enumera tres de los memorandos económicos y alude de pasada al resto de acuerdos, sin listar su letra pequeña ni precisar su rango jurídico o si pasarán por el BOE.
Algo más de detalle se encuentra en webs sectoriales, como las especializadas en agroalimentación que desglosan algunos protocolos fitosanitarios firmados por Agricultura. Aun así, la información oficial sigue fragmentada y obliga a recomponer el puzle a partir de piezas sueltas.
Sánchez pone a España en la órbita de China con un acuerdo "estratégico" para crear un "orden multipolar más estable"Esa falta de transparencia contrasta con la supuesta ambición del paquete que Sánchez exhibe como un salto cualitativo en la relación con Pekín. En definitiva, tanto el Congreso como los socios europeos apenas disponen por ahora más que de titulares de prensa y buenas intenciones.
Mesa estable
El núcleo político‑diplomático es un nuevo Mecanismo de Diálogo Estratégico entre los ministerios de Exteriores, liderados por José Manuel Albares y Wang Yi.
Según Exteriores, servirá para dar regularidad a las cumbres de alto nivel, seguir el Plan de Acción 2025‑2028 y "elevar" la Asociación Estratégica Integral en su vigésimo aniversario, tras firmarla en su momento José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente y hoy principal activo de China en nuestro país.
Ese canal fija una mesa estable para abordar cuestiones bilaterales, regionales —incluida la relación con la propia UE— y globales, de seguridad y gobernanza internacional.
El relato conecta directamente con la apuesta de Sánchez por "reformar el orden internacional" de la mano de Pekín, rehabilitando el diálogo político con China en un momento en que Bruselas la define como "rival sistémico" y señala su "riesgo de injerencia".
Acuerdos económicos
Junto a ese eje político, Economía ha firmado tres memorandos de entendimiento clave.
Uno refuerza las cadenas industriales y de suministro, otro impulsa proyectos de inversión sostenible y descarbonización y el tercero facilita exportaciones españolas bajo la iniciativa Compartir el Gran Mercado. Exportar a China.
La prioridad declarada es lograr inversión "de alto valor añadido". Algo hasta ahora nunca logrado, como es transferencia tecnológica, la formación especializada y una mayor generación de empleo local en España.
La prensa de Pekín alega que Sánchez está ofreciéndose a Xi: "Quien dice no a EEUU está diciéndole 'aquí estoy' a China'"Para ello se prevé un mecanismo conjunto que identifique sectores prioritarios, coordine misiones comerciales y aumente la visibilidad del producto español en ferias y plataformas chinas.
En el frente agroalimentario, Agricultura ha cerrado seis acuerdos que abren o amplían el mercado chino a productos españoles.
Se trata de protocolos de sanidad animal, autorizaciones fitosanitarias para exportar pistacho e higo seco, dos acuerdos sobre porcino y otro para el uso de proteínas animales como fertilizante, además de un memorando sobre indicaciones geográficas.
Este paquete permite a más empresas españolas de elaborados térmicos entrar en China y refuerza el reconocimiento de denominaciones de origen. Son sectores en los que España ya compite bien y que Pekín usa también como palanca de influencia en el campo europeo.
Ciencia, transporte y cultura
La dimensión de ciencia, transporte y cultura es la que mejor ilustra la idea de España como plataforma. Se ha rubricado un memorando para la cooperación en transporte sostenible e infraestructuras, ligado a la movilidad verde y la conectividad que Pekín quiere proyectar hacia Europa.
En paralelo, se anuncian desarrollos de campus universitarios conjuntos, proyectos entre el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Nacional de China y cooperación en gestión forestal y biodiversidad.
El Plan de Acción incorpora además intercambios en educación, deportes y turismo, lo que convierte a las universidades y a la cultura en un puente levadizo, expedito ahora para la nueva relación.
En total, el Gobierno habla de 19 acuerdos entre económicos, sectoriales y políticos, de los que una decena tendrían un enfoque estrictamente económico‑comercial.
Adiós, Musk; hola, Mr. Lei Jun: Sánchez busca inversión de los 'tecnoligarcas' chinos a la vez que combate a los de EEUUSánchez insiste en que servirán para "equilibrar" una balanza muy deficitaria para España, aunque eso ya lo anunció hace un año y en este tiempo sólo ha crecido el déficit comercial en favor de Pekín.
El objetivo es insistir en aumentar las exportaciones y captar inversión china en sectores avanzados, con más participación de empresas locales y, en todo caso, una estructura política estable similar a la que ya tienen Francia o Alemania con Pekín.
El problema es que ese giro se produce en paralelo al explícito distanciamiento de Washington y a choques con varios socios europeos por la agenda de derechos humanos y seguridad.
España se ofrece a China como socio fiable dentro de la UE justo cuando Bruselas intenta reducir sus vulnerabilidades frente al gigante asiático.
Estos 19 pactos de Pekín son más el cimiento para una plataforma europea en favor de China, que Moncloa tendrá que explicar: qué se ha firmado, con qué controles y a costa de qué equilibrios dentro de la UE y de la relación transatlántica.