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Cultura

Los bastardos de la revolución

Los bastardos de la revolución
Artículo Completo 375 palabras
Lezama Lima, mito ya de las letras, no tenía biografía. Es autor esencial para entender la cultura cubana en el siglo convulso de la revolución, sus bastardos, sus banderas. Asomarse al trabajo de Ernesto Hernández Busto es revisar un paisaje de tristeza, luces y sombras que aportan la documentación y los testimonios que ha recabado. El primer tomo, que acaba de salir, y el segundo y el tercero, que lo harán en los próximos meses, anuncian una investigación profunda de la vida, el contexto y los avatares de un autor capital de la literatura en español. Sus vínculos con España, de María Zambrano a Valente, de Juan Ramón Jiménez a Barral , revelan una manera de estar en el mundo y en la patria del lenguaje. Valente sostenía que, escribiendo, Lezama podía realizar viajes, y que en algunas descripciones, como la de la sala Botticelli de los Uffizi , en la que nunca estuvo, su escritura creaba una realidad o la recreaba mejor que la experiencia personal. Aun así, su historia es triste: fue atropellado por la revolución , en la que creyó al principio y que, como a tantos otros intelectuales, traicionó. El relato del día en el que Heberto Padilla fue obligado a humillarse (autocrítica, en la vieja neolengua) y delatar a Lezama será uno de los episodios más llamativos de esta biografía. Por lo que sé, Hernández Busto cuenta con testimonios sustantivos que amplían lo que ya sabemos. Esa revolución saturnal que devoró a sus hijos más libres, los escritores, que los convirtió en lacayos o en bastardos, goza aún en España de un extraño prestigio.

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Lezama Lima, mito ya de las letras, no tenía biografía. Es autor esencial para entender la cultura cubana en el siglo convulso de la revolución, sus bastardos, sus banderas. Asomarse al trabajo de Ernesto Hernández Busto es revisar un paisaje de tristeza, luces y ... sombras que aportan la documentación y los testimonios que ha recabado.

El primer tomo, que acaba de salir, y el segundo y el tercero, que lo harán en los próximos meses, anuncian una investigación profunda de la vida, el contexto y los avatares de un autor capital de la literatura en español.

Sus vínculos con España, de María Zambrano a Valente, de Juan Ramón Jiménez a Barral, revelan una manera de estar en el mundo y en la patria del lenguaje. Valente sostenía que, escribiendo, Lezama podía realizar viajes, y que en algunas descripciones, como la de la sala Botticelli de los Uffizi, en la que nunca estuvo, su escritura creaba una realidad o la recreaba mejor que la experiencia personal.

Aun así, su historia es triste: fue atropellado por la revolución, en la que creyó al principio y que, como a tantos otros intelectuales, traicionó. El relato del día en el que Heberto Padilla fue obligado a humillarse (autocrítica, en la vieja neolengua) y delatar a Lezama será uno de los episodios más llamativos de esta biografía. Por lo que sé, Hernández Busto cuenta con testimonios sustantivos que amplían lo que ya sabemos.

Esa revolución saturnal que devoró a sus hijos más libres, los escritores, que los convirtió en lacayos o en bastardos, goza aún en España de un extraño prestigio.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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