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T&E Los ecologistas advierten que ceder ante los fabricantes costaría a la UE 74.000 millones de euros en petróleoTransport & Environment denuncia que suavizar los objetivos de CO2 para 2025 no solo frenaría la transición eléctrica, sino que dispararía la factura energética exterior de Europa y la dependencia de combustibles fósiles
A. Noguerol
Madrid
Miércoles, 15 de abril 2026, 10:50
... de ebullición.El informe estima que esta relajación normativa supondría un gasto adicional de 74.000 millones de euros en importaciones de petróleo de aquí al año 2030, lo que socavaría los esfuerzos de soberanía energética que el continente busca consolidar tras las recientes crisis geopolíticas.
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Gráfico de T&E basado en el documento de ACEA T&ELa asociación sostiene que retrasar el despliegue del vehículo eléctrico es, en la práctica, un obstáculo para la independencia del continente, ya que el cumplimiento estricto de los objetivos de 2025 es la herramienta más eficaz para reducir el consumo de crudo a gran escala. Las políticas ecológicas actuales están empezando a surtir efecto y, desde el punto de vista de la organización, no es el momento de dar marcha atrás porque el ahorro económico derivado de la electrificación es clave para equilibrar la balanza comercial europea.
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Estimaciones de T&E T&EEste informe llega en un en el que varios gigantes del sector han solicitado formalmente una moratoria o una revisión a la baja de los límites de emisiones que exigen una reducción del 15% respecto a los niveles de 2021. Los fabricantes alegan una ralentización en la demanda de coches eléctricos y una infraestructura de carga todavía deficiente, pero para la organización ecologista este argumento no es más que una cortina de humo que intenta proteger a las empresas que no han invertido a tiempo en innovación.
El análisis subraya según la organización ecologista que mantener el rumbo actual no solo ahorraría miles de millones en barriles de crudo provenientes de regímenes extranjeros, sino que también protegería la competitividad industrial de la región. Suavizar las normas actuales daría una ventaja competitiva definitiva a los fabricantes chinos, que ya lideran la tecnología de baterías, al desincentivar la inversión necesaria en las cadenas de suministro locales.
La decisión final recae ahora sobre la Comisión Europea, que deberá elegir entre proporcionar un alivio temporal a una industria en plena transformación o mantener la firmeza hacia una Europa libre de emisiones y menos dependiente de los mercados exteriores de energía.
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