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Los fondos amarran en los puertos deportivos

Los fondos amarran en los puertos deportivos
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El crecimiento de la flota de embarcaciones a nivel global, unido a la escasez de amarres, propicia que gestoras de fondos como Blackstone, InfraVia o Stonepeak suban su apuesta por el sector. Leer
EMPRESAS En pleno auge por los superyates Los fondos amarran en los puertos deportivos
  • P. BRAVO
Actualizado 25 JUL. 2026 - 00:01Puerto Banús, en Marbella (Málaga), tiene 915 amarres.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El crecimiento de la flota de embarcaciones a nivel global, unido a la escasez de amarres, propicia que gestoras de fondos como Blackstone, InfraVia o Stonepeak suban su apuesta por el sector.

Los puertos deportivos se han convertido en el nuevo activo fetiche de los grandes fondos de infraestructuras. La tendencia, en la que se enmarca el proceso de venta de Puerto Banús, está respaldada por el crecimiento de la flota mundial de yates, la escasez de amarres en los destinos más populares y la fragmentación de un mercado que todavía está dominado por familias.

Este contexto está impulsado una oleada de operaciones corporativas tanto en Europa como en Estados Unidos. El atractivo de los puertos deportivos reside, en buena medida, en la previsibilidad de sus ingresos. El negocio consiste en alquilar amarres durante temporadas completas o mediante contratos anuales y, generalmente, se incluyen también servicios de mantenimiento, reparación o restauración, entre otros.

Para los inversores, como Blackstone, InfraVia, CVC o Stonepeak, estas actividades representan flujos de caja estables y relativamente predecibles en el tiempo, un factor muy valorado por los fondos de infraestructuras.

A esta estabilidad se le suma un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. La construcción de nuevos puertos deportivos está muy limitada por falta de ubicaciones, regulación urbanística y medioambiental y largos procesos administrativos para lograr concesiones. Al mismo tiempo, está creciendo tanto el número de yates como el tamaño de las embarcaciones.

Más demanda que oferta

En el Mediterráneo, de hecho, los expertos aseguran que los propietarios de los barcos pueden enfrentarse a listas de espera de un año o más para conseguir amarres.

McKinsey calculaba en un informe de finales del año pasado que existen 210.000 yates compitiendo por 160.000 amarres a nivel global, una brecha que se está ensanchando, ya que cada ejercicio se entregan unos 6.500 yates nuevos y las marinas solo incorporan unos 300 amarres cada cinco o diez años.

Según los datos del informe, el sector de las marinas representa un mercado de 15.000 millones de dólares y crecerá a una tasa anual del 8% hasta 2030.

Blackstone, a través de su división de infraestructuras, ha protagonizado la mayor inversión del sector, con la adquisición de Safe Harbor, el mayor grupo de EEUU de puertos deportivos, por 5.600 millones de dólares. El operador estadounidense tenía en el punto de mira la eventual adquisición de MB92, astillero de súperyates radicado en Barcelona y que es propiedad del fondo de capital riesgo español Squircle Capital.

Stonepeak, gestora estadounidense especializada en infraestructuras, está siguiendo una estrategia similar, pues durante la pasada primavera adquirió Southern Marinas en una operación valorada entre 700 y 800 millones de dólares. El fondo utilizará la empresa como plataforma para adquirir otros operadores independientes y acelerar la consolidación del mercado.

En Europa, la operación más reciente es el acuerdo de InfraVia con CVC para la compra de D-Marin, operador con sede en Atenas y marinas en nueve países (España, Francia, Italia, Malta, Croacia, Albania, Grecia, Turquía y Emiratos Árabes Unidos) que se ha valorado entre 1.000 y 1.500 millones de dólares. CVC había valorado la compañía en unos 200 millones en 2020, pero desde entonces D-Marin ha triplicado sus ingresos, hasta alcanzar los 14.300 amarres.

La operación pone de manifiesto el potencial de creación de valor que los fondos ven en este mercado: adquirir plataformas regionales, profesionalizar su gestión, ampliar su catálogo de servicios y crecer mediante compras sucesivas. En un sector muy atomizado, la escala permite mejorar la comercialización, centralizar costes y ofrecer una experiencia homogénea a propietarios que desplazan sus embarcaciones entre distintos destinos.

"La oportunidad de consolidación es enorme, sucede como en el sector del párking hace 20 años", comentaba Juan Núñez, consejero delegado de Puerto Banús, en una entrevista con EXPANSIÓN el pasado mes de abril.

La familia Vidiella, que controla el accionariado de Puerto Banús, contrató los servicios de EY como asesor financiero para incorporar un socio financiero que aporte recursos con los que consolidar el sector mediante la compra de otros puertos deportivos bajo el paraguas de su propia marca, que es una de las más reconocidas a nivel internacional.

Buenavista y Nauplia Capital compraron el año pasado Marina Lanzarote en las Islas Canarias, mientras que Mirazur Capital adquirió Marina Port Vell en Barcelona.

Todos estos movimientos demuestran que los fondos han echado el ancla en los puertos deportivos y, ahora, desde ellos, buscan crear grandes plataformas internacionales mediante adquisiciones.

Puerto Banús busca socio financiero para crecer

La familia Vidiella, propietaria del puerto deportivo de Puerto Banús en Marbella (Málaga), está trabajando junto a EY para analizar la entrada de nuevos socios en la sociedad que gestiona la concesión autonómica para la explotación del recinto, uno de los más lujosos de Europa, como avanzó EXPANSIÓN en primavera.

La operación contempla dar entrada en el capital a un socio financiero (cabe la posibilidad de que sea mayoritario) que aporte el pulmón financiero necesario para consolidar el sector mediante la adquisición de otras marinas bajo el paraguas de la marca Puerto Banús, una de las más reconocidas.

Puerto Banús opera a través de una concesión a 99 años otorgada a José Banús en 1967 por el Ministerio de Obras Públicas (que con el traspaso de competencias a las CCAA pasó a manos de la Junta de Andalucía) para la construcción y explotación del puerto y cuyo vencimiento se extiende hasta 2066.

El puerto deportivo tiene 20 millones de euros de ingresos, alquileres, párking y dos nuevas áreas de actividad: consultoría portuaria y eventos de marca. El ebitda de la compañía alcanza los 10 millones anuales. Cuenta con 915 amarres para embarcaciones de hasta 50 metros de eslora.

Blackstone reina con Safe Harbor

Safe Harbor, empresa constituida en 2015 como un proyecto de consolidación de marinas, opera una red de 150 puertos deportivos, astilleros, centros de mantenimiento y otros establecimientos náuticos. Blackstone acordó el año pasado la compra del grupo estadounidense, que tiene sede en Dallas, por 5.650 millones de dólares. El anterior propietario era Sun Communities, que había comprado la empresa en 2020 por 2.100 millones de dólares. Safe Harbor ha explorado su entrada en España mediante la eventual adquisición de Marina Barcelona 92 (MB92). El astillero catalán, por el que ha negociado en exclusiva en el pasado, estaba en su lista de potenciales adquisiciones antes de la compra de Monaco Marine, pero por el momento no ha cristalizado ningún acuerdo al respecto. En 2024, último ejercicio disponible con cifras, Safe Harbor tenía alrededor de 960 millones de dólares en ingresos, de los cuales 460 millones de dólares procedían de amarres, almacenamiento y alquileres inmobiliarios y 494 millones de dólares de mantenimiento, talleres, restauración, comercio y otros servicios náuticos. Entonces, la empresa adquirida por Blackstone contaba con 138 marinas que sumaban aproximadamente 48.800 amarres. Su mercado principal es Estados Unidos, aunque también tiene presencia en Puerto Rico y San Cristóbal y Nieves, en el Caribe, y en Costa Rica, en el Pacífico. En Europa está en Francia y Mónaco.

CVC hace caja con D-Marin

La gestora de capital riesgo británica acaba de ejecutar una operación muy rentable con la venta del operador de puertos deportivos griego D-Marin a la firma francesa InfraVia, transacción valorada entre 1.000 y 1.500 millones de dólares. CVC había valorado la empresa en unos 200 millones de dólares en 2020, cuando se la adquirió al grupo turco Dogus. La operación, que estuvo en riesgo tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo, es la mayor que se ha protagonizado en el sector en Europa. D-Marin opera principalmente en el Mediterráneo, con puertos deportivos en España, Francia, Italia, Malta, Croacia, Albania, Grecia y Turquía, aunque también tiene presencia en Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el golfo Pérsico. Desde que CVC valoró la compañía en unos 200 millones en 2020, D-Marin ha triplicado sus ingresos, hasta alcanzar los 14.300 amarres. Se estima que el negocio genera alrededor de 70 millones de euros anuales de ebitda y, bajo el periodo de inversión de CVC, la empresa consiguió triplicar sus ingresos aplicando una estrategia de consolidación. En el mercado español D-Marin, controla la marina de Palma Cuarentena, en Palma de Mallorca (Baleares). La empresa no tiene presencia en la península ibérica aunque tiene un acuerdo con Marinas del Mediterráneo.

Stonepeak quiere plantar cara

La gestora de capital riesgo estadounidense Stonepeak, que tiene 88.000 millones de dólares en activos bajo gestión, acaba de alcanzar un acuerdo para la adquisición de Southern Marinas a KSL Capital Partners. Se estima que la operación está valorada entre 700 y 800 millones de dólares. Southern Marinas es una compañía estadounidense fundada en 2018, especializada en la adquisición, propiedad y gestión de puertos deportivos. Tras la incorporación de F3 Marina este mismo año, su cartera alcanza 16 marinas y más de 6.700 amarres distribuidos en ocho estados de Estados Unidos. Su modelo de negocio combina el alquiler de amarres y el almacenamiento de embarcaciones con servicios complementarios como venta de combustible, mantenimiento, alquiler de barcos y otras actividades náuticas. Con el respaldo de Stonepeak, Southern Marinas busca continuar expandiendo su red y reforzar su posicionamiento como uno de los operadores relevantes en el sector náutico estadounidense, intentando plantar cara a Safe Harbor, el líder del mercado. La mayor concentración de puertos deportivos de Southern Marinas se encuentra en Tennessee y Florida, aunque la compañía también tiene presencia en Carolina del Norte, Washington, Idaho, Misuri, Nueva York y Nueva Jersey.

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Fuente original: Leer en Expansión
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