La financiación de start ups está empezando a ver la luz al final del túnel y la tracción a la hora de captar nuevo potencial de inversión por parte de los fondos que siguen esta estrategia es un nuevo signo más que apunta a la salida de la crisis del sector. No obstante, hay rasgos de este repunte que hacen dudar sobre la consistencia de la recuperación. Entre estos, sobresale la preponderancia de los gestores de Estados Unidos.
En el primer trimestre de 2026 los vehículos de venture capital, que buscan rentabilidad con la financiación de proyectos dirruptores en el mercado, recaudaron 60.800 millones de dólares (alrededor de 52.700 millones de euros) en todo el mundo, según la información recopilada por la plataforma de análisis Pitchbook.
Esta cifra, tres veces superior a la registrada en idéntico periodo del año pasado, revela que la industria está afianzando los brotes verdes de finales de 2025, invitando a albergar la perspectiva de un nuevo ciclo, más positivo.
Ahora bien, perviven algunos interrogantes con capacidad para oscurecer los datos. Los principales, la desigualdad geográfica de este rebote y los niveles máximos de concentración del sector. Unos pocos gestores estadounidenses son los grandes artífices del fuerte incremento de la captación del venture capital de enero a marzo.
Exactamente, cinco gestores provenientes de este mercado absorbieron 34.900 millones de dólares a través de 12 fondos, importe que representa más de la mitad del total mundial. Y en total, los fondos estadounidenses acapararon 48.000 millones de dólares, en torno al 80% de los compromisos agregados de inversión registrados durante el trimestre en el planeta, también según Pitchbook.
Mientras tanto, "otras regiones registraron resultados muy diferentes", afirman los profesionales de la plataforma. Los fondos con base en Europa apenas recabaron 6.300 millones de dólares. Y también 6.300 millones de dólares de inversión recibieron los vehículos de Asia.
Prioridad, la liquidez
La preponderancia de los megafondos de Estados Unidos tiene que ver con el nuevo orden de prioridades que guía los pasos de los partícipes en fondos o limited partners (LPs). "Con flujos de caja negativos durante cinco de los últimos seis años, los gestores se han visto obligados a replantearse el ritmo de inversión. Y la distribución de dividendos por inversión (DPI) ha sustituido a la tasa interna de retorno (TIR) como principal criterio de evaluación de los gestores", plantean los expertos de Pitchbook.
"El cálculo de renovación, que antes premiaba la trayectoria y la estrategia por igual, ahora prioriza la liquidez demostrada por encima de la mayoría de los demás factores. Este cambio en las prioridades de los inversores institucionales influye directamente en qué gestores atraen compromisos y cuáles no", ahondan desde el servicio de análisis.
Esto favorece que las firmas más consolidadas amplíen todavía más su ventaja en el mercado. Entre los mayores beneficiados hasta marzo, destacan Andreessen Horowitz, que cerró la captación de 15.000 millones de dólares a través de varias estrategias de inversión, y Thrive Capital, que levantó un fondo para operaciones de venture capital en etapas avanzadas de 9.000 millones de dólares, además de otros 1.000 millones dirigidos a transacciones en fases tempranas.
Para los partícipes, las entidades más arraigadas en el mercado ofrecen acceso diversificado al ecosistema emprendedor a través de una sola relación comercial, reduciendo la complejidad operativa en una coyuntura en la que los presupuestos de asignación de recursos son cada vez más restrictivos. La preferencia por los grandes gestores está provocando, asimismo, una menor disposición a asumir riesgos en fondos de primera generación.
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