Cinemómetro láser portátil sobre trípode utilizado por la Guardia Civil de Tráfico.
La DGT ha adjudicado a la empresa Tradesegur el suministro de 15 nuevos radares dinámicos para la Guardia Civil de Tráfico. La inversión supera el millón de euros, los equipos llegarán antes del verano y permitirán controlar la velocidad incluso en autovías de seis carriles, también de noche y desde un coche en movimiento.
Si pensabas que la DGT había alcanzado su techo en cuanto a despliegue de radares, conviene que te sientes. La Dirección General de Tráfico acaba de cerrar una nueva inversión de 1.020.000 euros para reforzar el control de velocidad en las carreteras españolas con 15 nuevos radares dinámicos de última generación, según consta en la formalización del contrato publicada en el Boletín Oficial del Estado.
El contrato se ha adjudicado a Tradesegur, la única empresa autorizada en España para suministrar este tipo de cinemómetros, fabricados por la alemana Jenoptik. Cada unidad cuesta 83.000 euros, y todas estarán entregadas antes de cuatro meses, lo que sitúa su llegada efectiva a las carreteras justo a tiempo para la campaña de verano.
Por qué estos radares son diferentes a todos los anteriores
En cualquier autovía con radar fijo conocido pasa lo mismo. Da igual que sea la A-3 hacia Valencia o la A-7 al llegar a Granada: el conductor ve venir el radar desde lejos, levanta el pie, pasa los cien metros bien justos y vuelve al ritmo de antes. Es el "efecto frenazo" de toda la vida, y hasta ahora era casi imposible combatirlo.
La gran novedad de los nuevos radares dinámicos no está en que se puedan mover (eso ya lo hacían los radares móviles tradicionales) sino en la tecnología láser LiDAR que utilizan. A diferencia de los radares de ondas de radio, el láser no puede ser captado por los detectores ilegales que algunos conductores siguen utilizando, pero hay un dato más relevante para la mayoría: como son dinámicos y cambian de ubicación cada día, los avisadores legales tipo Coyote o Waze tampoco pueden alertarte de ellos, porque no están en ninguna base de datos pública. El aviso previo desaparece. Y con él, el margen de reacción.
En la práctica, la diferencia es enorme. Estos radares pueden controlar la velocidad en hasta seis carriles simultáneos en doble sentido, captar imágenes a distancias de hasta 1.200 metros y disparar el flash dos veces por segundo. Es decir, ni la oscuridad ni la masificación les afecta: pueden trabajar de noche con poca luz y son capaces de identificar a varios infractores casi al mismo tiempo. Por si fuera poco, cuentan con baterías que les dan entre 12 y 16 horas de autonomía, lo que permite operativos prolongados sin necesidad de conexión eléctrica.
Otro punto interesante para Tráfico es que estos cinemómetros son capaces de diferenciar entre tipos de vehículos, lo que les permite aplicar distintos límites de velocidad según se trate de un turismo o un camión. Y como van pesando apenas un kilo y medio, pueden instalarse sobre trípode o en el interior de patrullas camufladas, multiplicando su versatilidad operativa.
Una multa cada 5 segundos: el contexto de la inversión
Esta compra se produce en récord histórico de recaudación por sanciones de tráfico. La DGT cerró 2025 con un récord histórico de 540 millones de euros en multas, lo que se traduce en más de 6,3 millones de denuncias o, dicho en términos más visuales, una multa cada cinco segundos durante todo el año. De ese total, el 60% corresponden a infracciones de velocidad, el ámbito al que precisamente apuntan los nuevos radares.
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil será la encargada de operar los nuevos radares dinámicosY los radares no son la única apuesta tecnológica. Hace dos meses ya os contábamos cómo la DGT también está desplegando cámaras con inteligencia artificial capaces de multar por uso del móvil y cinturón sin margen de error. La inversión también se enmarca en un plan más amplio: en 2025 Tráfico anunció la instalación de 122 nuevos radares fijos o de tramo en vías convencionales y de alta ocupación, de los cuales 106 ya estaban operativos a finales de febrero y el resto se completarán a lo largo de este año. A esos 122 dispositivos hay que sumar ahora los 15 dinámicos, lo que da una idea del calibre del despliegue que está realizando la DGT en apenas dos años.
Un detalle del contrato que ha pasado desapercibido
Hay un punto del expediente que merece atención. La adjudicación se ha realizado mediante "procedimiento negociado sin publicidad", una vía que la Ley de Contratos del Sector Público reserva para cuando solo un proveedor puede cumplir con los requisitos por razones técnicas o de propiedad intelectual. Es decir, no ha habido concurso abierto ni varias ofertas en liza, porque Tradesegur es ahora mismo la única empresa autorizada en España para suministrar y mantener este tipo concreto de radares.
Para la DGT, el argumento oficial es que estos cinemómetros vienen a sustituir equipos "obsoletos o con averías irreparables", y la urgencia justifica la fórmula. Para algunos expertos en contratación pública, sin embargo, este tipo de adjudicaciones cerradas plantean dudas sobre la dependencia tecnológica del Estado de un único proveedor en un mercado tan estratégico como el del control de velocidad. Y por si fuera poco, no es la primera vez que la A-7 da titulares por el tema de los radares: hace pocas semanas la DGT tuvo que admitir que algunos de sus nuevos radares en esta vía eran ilegales y permitían recuperar el dinero de las multas.
Qué cambia para el conductor
El cambio práctico es sencillo de entender: a partir de este verano, en cualquier autovía o carretera de España puede aparecer una patrulla de la Guardia Civil aparentemente normal con uno de estos radares operando desde dentro del vehículo. Pero lo importante no es eso, que ya pasaba con los Multanova de toda la vida. Lo importante es que ahora tu avisador de radar no te va a alertar, porque la tecnología láser es invisible para él. Y que el margen de medición ya no son cien metros, sino más de un kilómetro.
Como ya os contábamos ayer al hablar del operativo especial de la DGT para el GP de Jerez, el calado del despliegue tecnológico de Tráfico es mucho mayor de lo que parece a simple vista. Para quien conduce con prudencia, no debería suponer ningún problema. Para quien tiene la costumbre de aliviar el pie del acelerador solo cuando reconoce un radar conocido, la cosa cambia bastante. El verano, como cada año, va a ser un buen termómetro para comprobar hasta qué punto estos nuevos dispositivos logran lo que llevan años buscando: que la velocidad legal se mantenga durante todo el trayecto, no solo en los kilómetros donde se ve venir el radar. La DGT lo tiene claro: todo es por nuestra seguridad. La factura, también.
La DGT ha adjudicado a la empresa Tradesegur el suministro de 15 nuevos radares dinámicos para la Guardia Civil de Tráfico. La inversión supera el millón de euros, los equipos llegarán antes del verano y permitirán controlar la velocidad incluso en autovías de seis carriles, también de noche y desde un coche en movimiento.
Si pensabas que la DGT había alcanzado su techo en cuanto a despliegue de radares, conviene que te sientes. La Dirección General de Tráfico acaba de cerrar una nueva inversión de 1.020.000 euros para reforzar el control de velocidad en las carreteras españolas con 15 nuevos radares dinámicos de última generación, según consta en la formalización del contrato publicada en el Boletín Oficial del Estado.
El contrato se ha adjudicado a Tradesegur, la única empresa autorizada en España para suministrar este tipo de cinemómetros, fabricados por la alemana Jenoptik. Cada unidad cuesta 83.000 euros, y todas estarán entregadas antes de cuatro meses, lo que sitúa su llegada efectiva a las carreteras justo a tiempo para la campaña de verano.
Por qué estos radares son diferentes a todos los anteriores
En cualquier autovía con radar fijo conocido pasa lo mismo. Da igual que sea la A-3 hacia Valencia o la A-7 al llegar a Granada: el conductor ve venir el radar desde lejos, levanta el pie, pasa los cien metros bien justos y vuelve al ritmo de antes. Es el "efecto frenazo" de toda la vida, y hasta ahora era casi imposible combatirlo.
La gran novedad de los nuevos radares dinámicos no está en que se puedan mover (eso ya lo hacían los radares móviles tradicionales) sino en la tecnología láser LiDAR que utilizan. A diferencia de los radares de ondas de radio, el láser no puede ser captado por los detectores ilegales que algunos conductores siguen utilizando, pero hay un dato más relevante para la mayoría: como son dinámicos y cambian de ubicación cada día, los avisadores legales tipo Coyote o Waze tampoco pueden alertarte de ellos, porque no están en ninguna base de datos pública. El aviso previo desaparece. Y con él, el margen de reacción.
En la práctica, la diferencia es enorme. Estos radares pueden controlar la velocidad en hasta seis carriles simultáneos en doble sentido, captar imágenes a distancias de hasta 1.200 metros y disparar el flash dos veces por segundo. Es decir, ni la oscuridad ni la masificación les afecta: pueden trabajar de noche con poca luz y son capaces de identificar a varios infractores casi al mismo tiempo. Por si fuera poco, cuentan con baterías que les dan entre 12 y 16 horas de autonomía, lo que permite operativos prolongados sin necesidad de conexión eléctrica.
Otro punto interesante para Tráfico es que estos cinemómetros son capaces de diferenciar entre tipos de vehículos, lo que les permite aplicar distintos límites de velocidad según se trate de un turismo o un camión. Y como van pesando apenas un kilo y medio, pueden instalarse sobre trípode o en el interior de patrullas camufladas, multiplicando su versatilidad operativa.
Una multa cada 5 segundos: el contexto de la inversión
Esta compra se produce en récord histórico de recaudación por sanciones de tráfico. La DGT cerró 2025 con un récord histórico de 540 millones de euros en multas, lo que se traduce en más de 6,3 millones de denuncias o, dicho en términos más visuales, una multa cada cinco segundos durante todo el año. De ese total, el 60% corresponden a infracciones de velocidad, el ámbito al que precisamente apuntan los nuevos radares.
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil será la encargada de operar los nuevos radares dinámicosY los radares no son la única apuesta tecnológica. Hace dos meses ya os contábamos cómo la DGT también está desplegando cámaras con inteligencia artificial capaces de multar por uso del móvil y cinturón sin margen de error. La inversión también se enmarca en un plan más amplio: en 2025 Tráfico anunció la instalación de 122 nuevos radares fijos o de tramo en vías convencionales y de alta ocupación, de los cuales 106 ya estaban operativos a finales de febrero y el resto se completarán a lo largo de este año. A esos 122 dispositivos hay que sumar ahora los 15 dinámicos, lo que da una idea del calibre del despliegue que está realizando la DGT en apenas dos años.
Un detalle del contrato que ha pasado desapercibido
Hay un punto del expediente que merece atención. La adjudicación se ha realizado mediante "procedimiento negociado sin publicidad", una vía que la Ley de Contratos del Sector Público reserva para cuando solo un proveedor puede cumplir con los requisitos por razones técnicas o de propiedad intelectual. Es decir, no ha habido concurso abierto ni varias ofertas en liza, porque Tradesegur es ahora mismo la única empresa autorizada en España para suministrar y mantener este tipo concreto de radares.
Para la DGT, el argumento oficial es que estos cinemómetros vienen a sustituir equipos "obsoletos o con averías irreparables", y la urgencia justifica la fórmula. Para algunos expertos en contratación pública, sin embargo, este tipo de adjudicaciones cerradas plantean dudas sobre la dependencia tecnológica del Estado de un único proveedor en un mercado tan estratégico como el del control de velocidad. Y por si fuera poco, no es la primera vez que la A-7 da titulares por el tema de los radares: hace pocas semanas la DGT tuvo que admitir que algunos de sus nuevos radares en esta vía eran ilegales y permitían recuperar el dinero de las multas.
Qué cambia para el conductor
El cambio práctico es sencillo de entender: a partir de este verano, en cualquier autovía o carretera de España puede aparecer una patrulla de la Guardia Civil aparentemente normal con uno de estos radares operando desde dentro del vehículo. Pero lo importante no es eso, que ya pasaba con los Multanova de toda la vida. Lo importante es que ahora tu avisador de radar no te va a alertar, porque la tecnología láser es invisible para él. Y que el margen de medición ya no son cien metros, sino más de un kilómetro.
Como ya os contábamos ayer al hablar del operativo especial de la DGT para el GP de Jerez, el calado del despliegue tecnológico de Tráfico es mucho mayor de lo que parece a simple vista. Para quien conduce con prudencia, no debería suponer ningún problema. Para quien tiene la costumbre de aliviar el pie del acelerador solo cuando reconoce un radar conocido, la cosa cambia bastante. El verano, como cada año, va a ser un buen termómetro para comprobar hasta qué punto estos nuevos dispositivos logran lo que llevan años buscando: que la velocidad legal se mantenga durante todo el trayecto, no solo en los kilómetros donde se ve venir el radar. La DGT lo tiene claro: todo es por nuestra seguridad. La factura, también.