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Ciencia

Los ovarios siguen activos después de la menopausia y la ciencia quiere saber por qué

Los ovarios siguen activos después de la menopausia y la ciencia quiere saber por qué
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Cada vez son más los estudios que arrojan nueva luz sobre el ovario, no como una “fábrica de óvulos” con fecha de caducidad, sino como un órgano que influye en la salud de la mujer mucho después de que hayan pasado los años fértiles.
Kristen V. BrownSalud25 de septiembre de 2026analizar la composición proteica de los ovarios de mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 75 años, su equipo halló que las características moleculares variaban significativamente entre décadas. A nivel molecular, el ovario más viejo no se parecía en nada al de una mujer de 60 o 70 años. Se quedó atónita. “Claramente, algo sigue ocurriendo”, refiere Duncan.

La pregunta es: ¿qué?

Una nueva ola de descubrimientos está obligando a los investigadores a replantearse el ovario, no como una fábrica de óvulos con fecha de caducidad, sino como un órgano que influye en la salud general de la mujer y que puede determinar el proceso de envejecimiento mucho después de que hayan pasado los años fértiles. Lo que apenas comienzan a comprender es si los cambios que experimentan los ovarios tras la menopausia son perjudiciales, protectores o una combinación de ambos, y si estos cambios varían con el tiempo.

Esta no es la primera vez que se subestima el papel de los ovarios en el mantenimiento de la salud. Durante décadas, los cirujanos extirparon órganos sanos durante las histerectomías, creyendo que no aportaban mucho más que riesgos de cáncer. Pero hace 20 años, comenzaron a acumularse pruebas de que la extirpación de ovarios sanos perjudica la salud general de la mujer, aumentando el riesgo de demencia, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.

Dado que históricamente el ovario se ha entendido principalmente como un órgano reproductivo, la investigación ha ignorado en gran medida lo que sucede una vez que esas funciones disminuyen. “Ni siquiera sabemos mucho sobre lo que hace el ovario premenopáusico más allá de la fertilidad”, afirma Jennifer Garrison, experta en envejecimiento ovárico y fundadora de una empresa de biotecnología para la salud femenina que actualmente opera de forma discreta. Después de la menopausia, lo que sabemos sobre el ovario se reduce básicamente a que “es importante”, añade.

Producción de hormonas

Los biólogos saben desde hace décadas, por ejemplo, que después de la menopausia, los ovarios siguen produciendo hormonas, incluyendo testosterona y pequeñas cantidades de estrógeno. Sin embargo, persisten los debates sobre la importancia clínica de estas hormonas. Además, las hormonas son solo una parte de un complejo sistema de señalización.

En general, se sabe que las hormonas que produce el ovario después de la menopausia ayudan a mantener la libido, la masa ósea y muscular, entre otras cosas, aunque no está claro cuánto contribuyen las cantidades relativamente pequeñas que produce el ovario posmenopáusico a estos efectos. Numerosos estudios demuestran que las mujeres que se someten a una ooforectomía tienen peores resultados que las que no, especialmente cuando se les extirpan los ovarios antes de la menopausia natural.

Un reciente estudio de neuroimagen realizado por Pauline Maki en la Universidad de Illinois en Chicago demuestra que incluso niveles bajos de estrógeno circulante después de la menopausia pueden ser relevantes: las mujeres con niveles más altos presentaban circuitos con mejor funcionamiento al realizar tareas de memoria. No está tan claro de dónde proviene ese estrógeno ni cuánto contribuye el ovario. Luego de la menopausia, la evidencia sugiere que el cerebro se reorganiza, posiblemente para compensar la disminución de los niveles de estrógeno. Maki plantea la hipótesis de que la señalización ovárica podría contribuir a esta adaptación y que la terapia hormonal podría alterar la relación entre el ovario, el estrógeno circulante del cuerpo y el cerebro.

Molecular Human Reproduction, sugiere que el ovario podría adquirir una identidad completamente nueva después de la menopausia.

El equipo comparó los ovarios de ratones de dos meses de edad, ratones de 18 meses en edad reproductiva y ratones de 24 meses en edad posreproductiva, y descubrió que, con el tiempo, los genes relacionados con la inflamación y la actividad inmunitaria se volvieron mucho más activos. El número de células inmunitarias en el ovario también aumentó. Si bien la investigación en ratones no siempre se puede extrapolar a los humanos, podría ayudar a explicar los cambios moleculares que Duncan observó en los ovarios humanos.

“Creemos que muchos de esos cambios pueden hacer que el ovario sea más propenso a enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer de ovario”, indica Birgit Schilling, investigadora del envejecimiento en el Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento, quien colaboró ​​con Duncan en el estudio sobre el ovario humano, publicado como preimpresión. Tras la menopausia, aumenta el riesgo de padecer diversas afecciones, como accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y osteoporosis.

Otros órganos experimentan una remodelación inmunológica con el tiempo, pero el ovario envejece mucho antes que la mayoría de los demás órganos. El trabajo de Duncan plantea la cuestión de si, en algún momento, los beneficios de conservar los ovarios podrían verse superados por el riesgo: a medida que el ovario envejecido se vuelve más inflamatorio, se pregunta si podría comenzar a transmitir señales inflamatorias a otras partes del cuerpo.

Mucho por descubrir

David Pépin está investigando otra posibilidad: que, a medida que desaparecen los folículos que albergan los óvulos en desarrollo, el ovario también se reorganice para preservar la producción de hormonas. Pépin es biólogo reproductivo del Hospital General de Massachusetts y de la Facultad de Medicina de Harvard. Descubrió que años después de que a gatos se les administrara una terapia génica experimental de control de la natalidad que impedía la maduración de sus folículos, los gatos seguían produciendo las hormonas estrógeno, testosterona e inhibina en niveles completamente normales.

Los folículos impulsan gran parte de la producción hormonal durante un ciclo reproductivo; sin ellos, los niveles hormonales deberían haber disminuido. En un trabajo preliminar que ha presentado pero que aún no ha publicado, el equipo de Pépin descubrió que, cuando finalmente se extirparon los ovarios, otras células del órgano (el estroma) parecían haber asumido la producción hormonal. Estudios piloto en ratones sugieren un efecto similar. Pépin cree haber descubierto un mecanismo natural que ayuda a mantener la producción hormonal a medida que los folículos disminuyen. Desde hace tiempo se ha planteado la hipótesis de que el estroma podría ser responsable de parte de la producción hormonal posmenopáusica del ovario humano.

Según explica, el estrógeno no es la única hormona que influye en la menopausia. “Sabemos muy poco sobre cómo las demás hormonas ováricas que se ven afectadas durante la menopausia pueden contribuir a la salud”, concluye. “No es un órgano muerto”.

Artículo originalmente publicado enWIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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