«Fueron ellos mismos los que avisaron de lo que estaba pasando, ellos mismos alertaron cuando se dieron cuenta de lo que había hecho el chico... Le inflaron a hostias los propios migrantes, y luego llegó la Policía Nacional y se lo llevó. Hay que contarlo, porque [las autoridades] se están callando todo».
Así fue, según ha recabado EL MUNDO de testigos presenciales, la detención en la tarde de este lunes en Ceuta de un menor extranjero no acompañado (mena en la jerga técnica del sector), de 17 años y de etnia magrebí, por presuntamente haber agredido sexualmente a otros cuatro de mucha menor edad: en concreto, a dos niños y dos niñas de entre 10 y 11 años, dentro de uno de los centros habilitados en el barrio de El Príncipe, donde todos ellos se hallaban alojados después de llegar al lugar en la avalancha que quebró la frontera entre España y Marruecos los pasados días 30 y 31 de julio.
El joven detenido, sobre el cual no han trascendido más datos, se encuentra actualmente privado de libertad en el centro de internamiento de menores de Punta Blanca, en la ciudad autónoma, e investiga los hechos la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional de Ceuta.
Las presuntas agresiones sexuales habrían tenido lugar en las dos primeras semanas tras el salto de la frontera de unas 80.000 personas, y precisamente en uno de los centros habilitados por la propia ciudad autónoma para la estancia de menores extranjeros no acompañados, el denominado Centro Piniers, en la popular barriada de El Príncipe, donde se concentra mucha de la población musulmana de la ciudad autónoma.
El recurso estuvo abierto hace años dedicado a esta tarea, pero permanecía cerrado, hasta que hace poco más de un mes la ciudad se anegó de nuevos inmigrantes -la cifra de menores llegados en este salto oscilaría entre los 1.500 y los 4.000, dependiendo de la fuente-.
La cifra de víctimas de las presuntas agresiones sexuales del detenido está no obstante abierta, apuntan fuentes policiales. Se cree que el joven podría haber agredido a más menores en el completo descontrol en que lleva sumida la ciudad ceutí desde hace ya más de un mes, con cerca de 9.000 migrantes en condiciones deplorables y con las fuerzas del orden incapaces de controlarlas.
La noticia de la detención, adelantada por el diario Abc y confirmada por EL MUNDO, corrió como la pólvora entre los propios trabajadores del recurso, que comparten con una mayoría de ceutíes su cansancio por la situación de la ciudad y por el hecho de que no trasciendan las agresiones sexuales que se vienen denunciando desde hace un mes en el lugar, vinculadas a la presencia de los inmigrantes: «Se están callando todo, las autoridades no informan de lo que pasa», comentaron fuentes del entorno del centro a este diario.
El Consejo General del Poder Judicial ha comisionado refuerzos en los juzgados de Violencia de Género de Ceuta ante el incremento de casos que llegan a los tribunales en estas últimas semanas, y la Fiscalía ha levantado la voz sobre dicho incremento, denunciado desde el principio por el alcalde-presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, quien repite desde el principio de esta crisis que las mujeres ceutíes llevan ya más de un mes «autoconfinadas por miedo».